Schopenhauer, al que tanto le gustaba la música, sugería que el pensamiento no actúa mediante premisas que llegan a una conclusión; por el contrario, es la voluntad la que impone una conclusión para la cual es menester armar después las premisas.
El drama y la nostalgia. El racismo político y el legado de Richard Wagner, de Arnoldo Siperman, adhiere desde las primeras páginas a una tesis concluyente: Wagner y el nazismo son parte de un mismo fenómeno inescindible. Fue Wagner, según esta tesis, el vehículo histórico idóneo para preparar un escenario en el que los genocidios del siglo XX pudieron desplegar toda su infatigable crueldad. A partir de allí, el autor desarrolla su tesis con mucha información y generosas citas.
Al conocido argumento de muchos fervientes wagnerianos (¿cómo pudo Wagner ser nazi si cuando él vivía no había nacido Hitler ni surgido el nazismo?), Siperman da una respuesta consistente con su postura: "Lo que hay que preguntarse no es si Wagner fue hitleriano sino si Hitler fue wagneriano, y en todo caso cómo afecta a su obra (la de Hitler) esa pertenencia".
El segundo argumento habitual de los wagnerianos frente a esta imputación consiste en escindir la obra musical de Wagner de sus gestos políticos. En este sentido, Siperman reitera que "?tanto o más que por sus óperas, Richard Wagner aspiraba a ser juzgado por el bien que ellas hagan a la humanidad". La pretensión wagneriana, dada la historia posterior, se volvería entonces en su contra de manera fatal. Claro está que no hay ningún deber de juzgar hoy a Wagner por sus propios parámetros románticos, pero Siperman no acude a otras alternativas. Para nuestro autor, la obra, más allá de sus valores intrínsecos -en los que no se adentra- es el vehículo ideal para preparar el camino hacia el exterminio del diferente: sus temas, sus personajes -inhumanos, en comparación con los de Verdi- y su pretensión totalizadora son los responsables de una seducción malsana que torció para mal el curso de la historia.
En la segunda parte del libro predomina el tema de la memoria. La ambigua tarea de intelectuales -Heidegger, Jung, Jünger, Schmitt- y de artistas como el cineasta Hans Jürgen Syberberg, autor de un film sobre Hitler que emula en duración y pretensiones a la misma Tetralogía, demuestra para el autor cómo el modelo wagneriano es la base de todo pensamiento reaccionario en el mundo actual. La insólita afirmación del músico alemán Karlheinz Stockhausen, que consideró el atentado a los Torres Gemelas como una verdadera obra de arte, sirve para reforzar la continuidad del espectáculo wagneriano como montaje de destrucción y muerte.
Queda, sin embargo, la sensación de que aún es posible rescatar del arte del compositor alemán valores que inspiren verdadera emoción e interés intelectual. Una obra como El visitante del crepúsculo, de un tocayo de Siperman, Arnoldo Liberman, podría conformar un díptico con El drama y la nostalgia para equilibrar la crudeza de su tesis y redimir parcialmente a Wagner, al que seguramente no puede otorgársele la omnipotencia con que invistió a muchos de sus semidioses.
Dr. Arnoldo Siperman
Abogado, graduado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (1958), con medalla de oro (Premio Universitario) y con el premio Tedin Uriburu.

27 de mayo de 1840: muere durante un viaje a Francia, Niccoló Paganini, compositor y valorado violinista de origen italiano. Sus dotes y su apariencia le dieron fama de "diabólico", pero el público y los músicos lo idolatraban. Tras un demoledor éxito interpretando obras propias y ajenas, se retiró por tres años para profundizar su habilidad en la interpretación de la guitarra. Sin embargo, reapareció en los escenarios consagrándose como el mejor violinista de la historia hasta ese momento.
22 de mayo de 1813: nace en Leipzig, Richard Wagner. Compositor de origen alemán, renovador de la ópera romántica. Fue censurable en casi todos los aspectos, excepto en el arte. Al regresar a Munich se separó de su esposa y vivió una historia de amor con Cosima, la hija de Franz Liszt y esposa de Hans von Bülow. Con ella volvió a Suiza.
18 de mayo de 1909: muere Isaac Albéniz, compositor español. Definió el romanticismo español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Su música se asocia inmediatamente a la música española, plagada de reminiscencias andaluzas, color y un tono pintoresco y descriptivo. Compuso esencialmente para piano aunque su obra siempre hace referencias a la guitarra.
18 de mayo de 1911: muere en Viena, Gustav Mahler. Nacido en Bohemia. Compositor y director de orquesta que vivió en Viena la mayor parte de su vida. Fue uno de los máximos exponentes de la sinfonía posromántica y autor de ciclos de canciones de suprema calidad.
17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).
Daniel Barenboim
"Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"
George Gershwin
"Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"
Gustav Mahler
"Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"
Franz Schubert
"Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"
Bedrich Smetana
"Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"
Biografía
Joan Sutherland (Norma)
Héctor Berlioz
Frederic Chopin
Ciclo 2011 - Programa N° 21
Joan Sutherland (Violetta Valéry)
Nº 2 - 12 de septiembre de 2010
Ciclo 2011 - Programa N° 8
Cátulo Castillo recorrió con sus letras los temas que siempre obsesionaron al tango: la dolorosa nostalgia por lo perdido, los sufrimientos del amor y la degradación de la vida. No tuvo en cambio espacio para el humor ni para el trazo despreocupado, y tampoco para el énfasis rítmico de la milonga. La palabra "último" figura en varios de sus títulos, como dando testimonio de ese desfile de adioses que atraviesa sus letras, donde hay siempre compasión por quienes padecen y un frecuente recurso al alcohol como fuga.
Su carrera se desarrolló a través de cuatro actividades principales: fue director, compositor, arreglista y violinista. Se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes. En 1927 grabó su primer disco. Entre sus grandes éxitos cabe mencionar: "El malevo", "Boedo", "Berretín", "Nobleza de arrabal" y "Flores negras". De Caro fue de los primeros en comprender que el destino del tango era la música y avanzó en esa dirección, hasta donde le dio el aliento.
Músico, compositor y director. Mariano Mores nació en el barrio de San Telmo el 18 de febrero de 1918. Es sin duda un artista exitoso, y esto nunca estuvo en discusión. Su arte transitó cómodamente por todos los medios de difusión existentes: discos, radio, teatro, televisión y hasta el séptimo arte, el cine. Tuvo inspiración y también inteligencia para musicalizar letras de los más grandes e indiscutibles poetas que dio el tango. Es, a nuestro entender, lo mejor de su música los tangos que compuso con Enrique Santos Discépolo: "Cafetín de Buenos Aires" y "Uno".
Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.
El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.