Sábado, 06 de Febrero de 2016

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22/08/2012

150 años del nacimiento de Claude Debussy

Debussy puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo XIX, aunque su obra suele vincularse al impresionismo. Para él no se trata de trasladar la naturaleza a la música, sino de evocarla. Ejerció una decisiva influencia en su época y en etapas posteriores, desde Ravel a los músicos más destacados del siglo XX.









Antes de alcanzar su propio y peculiar estilo, Debussy dio paso a los modernos, por ejemplo Messiaen, Webern, Bartók y Stravinski. Fue un innovador que revolucionó las formas pianísticas y orquestales. Bajo la traslúcida delicadeza de sus composiciones hay una estructura sólida; pero, como corresponde a un auténtico impresionista, Debussy nos dejó música colmada de esplendentes colores, de texturas finísimas y de luces relucientes.

Debussy fue uno de los compositores más originales del mundo de la música. A los nueve años comenzó a recibir lecciones de piano de un ex alumno de Chopin; después, ingresó al Conservatorio de París a los once años, y allí estudió teoría de la música y composición hasta 1884. Se rebeló constantemente contra las reglas musicales fijas y buscó nuevos acordes y líneas melódicas. Dos excursiones estivales, en 1880 y 1881, para enseñar a los hijos de la baronesa von Meck, protectora de Chaikovski, pusieron a Debussy en contacto con la música "desordenada" y "distinta" de los Cinco rusos. También viajó a Bayreuth y durante un momento se sintió sometido al encanto de la música de Wagner. Al retornar al Conservatorio, irritó todavía más a sus profesores porque compuso armonías disonantes y extrañas progresiones de acordes. Pese a esto, consiguió ganar el Prix de Rome en 1884 por su cantata sentimental, El hijo pródigo; pero permaneció .en esa ciudad sólo dos de los tres años que el premio le concedía. Allí compuso su cantata La damozel élue.

Al regresar a París se unió al grupo de poetas, escritores y pintores impresionistas, Verlaine, Baudelaire, Mallarmé y Monet, que estaban promoviendo técnicas nuevas en las artes. Una influencia indeleble se manifestó en la música de Debussy como resultado de su visita a la Feria Mundial de París de 1889, para la cual se erigió la Torre Eiffel. Aquí, el compositor no sólo se sintió fascinado por los sutiles cuadros y los vasos decorados japoneses, sino que se quedó impresionado ante los sonidos del "gamelan" javanés, un conjunto asiático formado por distintas combinaciones de gongs, xilófonos, metalófonos, tamboriles, cuerdas pulsadas y tocadas, una flauta o un oboe, pequeños címbalos y cantantes con la música compuesta en la escala de cinco o de siete tonos.

A partir de ese momento se desarrolló el verdadero estilo de Debussy, mientras combinaba los acordes para formar otros nuevos, revivía modos medievales y escalas tonales pentatónicas o integrales. Como la escuela impresionista de arte que diluía las formas realistas, creando en cambio nada más que los esbozos o las "impresiones" de un objeto, así el tono sutil y flotante de la música de Debussy suscita cierta impresión en el oyente. En su poema musical La Mer de 1903, oímos el Diálogo del viento y el mar y sentimos El Juego de las olas, que ondulan hacia la costa. En el idilio de 1894, titulado “Preludio a la siesta de un fauno”, nos sentimos transportados a una ensoñadora tarde estival. En 1912 el famoso bailarín de ballet Vaslav Nijinski representó el ballet sensual cuya coreografía creó para esta obra, y "escandalizó" al público. Otras obras orquéstales impresionistas incluyen la suite sinfónica La primavera, los Nocturnas (Nubes, Festivales, Sirenas), las Images, las Rapsodias para saxofón y orquesta, las Danzas sagradas y profanas.

Su ópera Pelléas y Mélisande, cuya composición le llevó diez años, se remonta al auténtico sentido de la ópera "el drama en música" pero no fue bien recibida porque no tenía arias y un ballet, y la orquesta tan sólo subraya la voz.

La mayor parte de su música para piano, que como el mismo compositor reconocía "aterroriza a los dedos", es ejecutada en nuestros días con frecuencia, y esa afirmación vale sobre todo para los dos Arabescos, La catedral sumergida, La muchacha de los cabellos de lino, La Valse, Ensoñación, la suite del Rincón de los niños, y la Suite Bergamasque, cuyo último movimiento es el famoso Claro de luna. La Petite Suite para dos pianos también tiene una versión orquestada. Otras obras para piano son los 12 preludios, los 12 estudios, las Estampes, Pour le Piano, Ulllejoyeuse e Images. Los títulos poéticos abundan en su obra, por ejemplo Jardines bajo la lluvia, Reflejos en el agua y Pasos en la nieve.

Los cantos y otras obras de música coral y de cámara son parte de la prodigiosa producción de Debussy. Su amistad con Erik Satie produjo los arreglos orquestales de las Gymnopédies del excéntrico compositor, y algunas transcripciones para piano de la música de Gluck, Schumann, Wagner, Raff, Saint-Saéns y Chaikovski.

La vida personal de Debussy afrontó muchas crisis económicas y emocionales. Su inclinación a la buena vida le endeudó constantemente, y además era conocido por sus tempestuosas relaciones amorosas. En 1899 ya se sentía más seguro, y se casó con una joven campesina, Rosalie Texier; pero la dejó en 1904 en favor de una refinada divorciada, Emma Dardac, con quien casó en 1905 después de que se divorciara.

Tuvieron una hija apodada Chouchou, para quien compuso Rincón de los niños y el ballet La Botte a Joujoux (La caja de juguetes). Por desgracia, la niña falleció a los catorce años. En 1909 Debussy supo que tenía cáncer. Durante los últimos nueve años de vida, protagonizados por el sufrimiento, compuso la mayoría de sus obras de cámara. Falleció durante la Primera Guerra Mundial, en el curso de un bombardeo a París. Otro bombardeo perturbó su funeral. Los periódicos, ocupados por las noticias de la guerra, prestaron poca atención a su muerte. Pasó un tiempo antes de que el mundo comprendiese que había perdido a uno de sus compositores más grandes.

Antes de alcanzar su propio y peculiar estilo, Debussy dio paso a los modernos, por ejemplo Messiaen, Webern, Bartók y Stravinski. Fue un innovador que revolucionó las formas pianísticas y orquestales. Bajo la traslúcida delicadeza de sus composiciones hay una estructura sólida; pero, como corresponde a un auténtico impresionista, Debussy nos dejó música colmada de esplendentes colores, de texturas finísimas y de luces relucientes.
 



Breves

  • En el siglo XVIII, los compositores italianos desarrollaron tanto la ópera como la música sacra. Así como la cantata italiana se parecía a una ópera de concierto, la ópera se convirtió en una especie de cantata escenificada. La producción creció sin límites y con cada representación se renovó el interés por un género del que no existía un repertorio a repetir en varias ciudades, porque los teatros insistían con montar novedades. Por eso se valoraba mucho a los compositores prolíficos, capaces de crear tres o cuatro óperas por año.

  • Johann S. Bach compuso numerosas cantatas sagradas, en total ocho ciclos completos de 58 composiciones. De ellas se conservan 200. También compuso varias cantatas con textos profanos, que llamaba dramas musicales, para las cuales en ocasiones usaba otras obras propias.

  • Arthur Rubinstein fue un verdadero prodigio, debutó en público a los siete y cuatro años después fue presentado a Joseph Joachim, el gran violinista y amigo de Johannes Brahms. Joachim quedó tan impresionado con el niño que decidió asumir la responsabilidad de su formación musical. A los 13 años Rubinstein debutaría formalmente en Berlín, en enero de 1908 lo haría en el Carnegie Hall y luego comenzaría una gira por los Estados Unidos.

  • El compositor de origen ruso Nikolái Rimski-Korsakov y tendencia nacionalista, formó parte de los llamados Cinco Rusos junto a Mussorgski, Cui, Balakirev y Borodin. Fue un deslumbrante orquestador y pedagogo. Se destacó como autor de óperas de gran colorido armónico y tímbrico.

  • El compositor alemán Félix Mendelssohn fue considerado uno de los precursores del romanticismo musical. Adquirió una formación clásica inspirada en Palestrina, Haendel y especialmente en J. S. Bach, cuya figura redescubrió con La Pasión según San Mateo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Rapsodia española

    Maurice Ravel

  • Rapsodia Sinfónica

    Joaquín Turina

  • Vals Nº 6

    Frederic Chopin

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    N° 6 - 10 de octubre de 2010

  • Pagliacci

    Ruggero Leoncavallo

  • Concierto serenata

    Joaquín Rodrigo

  • Antonio Vivaldi

    Biografía

  • Un bel di vedremo

    Mirella Freni (Madama Butterfly)

Intérpretes

Músicos

Hugo Baralis

Hugo Baralis

Precoz, como muchos músicos de su generación, Hugo Baralis debutó, a los 18 años, como violinista en la reconocida orquesta de Minotto-Di Cicco. Cultor de un estilo elegante y decidor, comenzó a llamar la atención del mundo tanguero por su estilización del tango en el violín. Heredero de la escuela de Elvino Vardaro, pero con un personal sonido, logró imponer su refinamiento en grabaciones que lo sobreviven para el Octeto Buenos Aires de Astor Piazzolla.

Músicos

Juan Carlos Cobián

Juan Carlos Cobián

Corrían los años finales de la década de 1910 y el tango luchaba por liberarse del ingenuo primitivismo musical de sus orígenes, internándose en formas orquestales más complejas. Evolucionaba también el papel del piano, hasta entonces reducido a la simple marcación del ritmo. Comenzaba a delinearse una tendencia estilísticamente depurada y novedosa, el llamado por algunos estudiosos «tango romanza», entre cuyos precursores se destaca la figura de Juan Carlos Cobián.

Músicos

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese nació el 2 de diciembre de 1905. Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento.

Buenos Aires, 04/03/2016

Tristeza en el tango y la milonga: murió la cantante Alba Solís

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