Domingo, 23 de Noviembre de 2014

Óperas en el Mundo

Lakmé

Lakmé

El mundo de Lakmé es el escenario del enfrentamiento entre una Europa escéptica, aséptica y prosaica y una India religiosa, apasionada, sensual y onírica; el campo de batalla entre la potencia colonizadora, representada por Gérald y Frédéric, y el rebelde Nilakantha, padre de la heroína. El mundo de Lakmé es ante todo el lugar donde se encuentran las sensualidades de la blanca muchacha en flor, Ellen, la novia de Gérald, y Lakmé, la sacerdotisa...







Mientras el romanticismo es reemplazado poco a poco por otras sensibilidades y maneras de pensar, por otros movimientos como el impresionismo y el naturalismo, París se moderniza: el prefecto Haussmann aplica un urbanismo práctico, occidental y prosaico; destruye el misterioso laberinto de callejuelas y abre grandes arterias -el Boulevard Haussmann, por ejemplo- para que la tropa pueda cargar a sus anchas en caso de manifestaciones obreras...

Y mientras celebran la gloria del Segundo Imperio, el desarrollo económico, el   enriquecimiento rápido de las nuevas clases y el nuevo orden burgués, París y las grandes ciudades francesas se orientalizan: el arte, el gusto y la moda siguen la política colonial para festejar los éxitos de la expansión, en el Alto Níger, por ejemplo, o quizá las derrotas de Gran Bretaña en Sudán...

Sea como fuere, florecen las cúpulas seudoturcas de la iglesia de San Agustín en el ya exclusivo barrio de Ópera La Madeleine, o del Sagrado Corazón dominando Montmartre, el vergonzoso mausoleo en contra de los muertos de la Comuna...

La decoración interior ha de superar en exotismo a la arquitectura: según el gusto y los medios de los propietarios, cuelgan en las paredes algunas odaliscas imaginadas por Ingres o Chassériau, un esbozo de La mujer de la perla de Corot, y quizá, para los modernos, una Fiesta árabe pintada por Renoir, o si no, más modestamente, unas vistas de Bagdad realizadas por talentosos petimetres. El café y el té -el fuerte, no el inglés- son las bebidas que se toman alrededor de mesas moriscas, mientras se fuman, entre biombos chinescos, complejos tabacos egipcios a menudo opiados; las alfombras y la cortinas orientales son alumbradas por toda clase de candiles y quinqués procedentes de España, Líbano o Siria, países cada vez más cercanos gracias a los relatos de los escritores exploradores, desde Mérimée, Gautier, Nerval o Flaubert hasta Pierre Loti, que culmina la vuelta al mundo con sus viajes por el Pacífico. En el atril de los pianos reinan partituras de sugerentes títulos: El árabe celoso de Berlioz, la Seguidilla de Carmen de Bizet y, ampliando el viaje, Sueños de opio de Saint-Saéns, Las rosas de Ispahán de Fauré, El Rey de Lahore de Massenet...

Aunque conocidas desde la Exposición Universal de 1878, las músicas extra-europeas, sus melodías y armonías, tienen todavía poca influencia directa sobre las obras francesas; las palabras, con algunas excepciones, son el único soporte del exotismo.

Una segunda corriente se impone con fuerza entre los compositores y su público: tras la derrota francesa de 1870, la zanja que separa a los admiradores de la música francesa y alemana (o asimilada) se convierte en abismo. Con la genial excepción de Berlioz, los franceses tuvieron pocos músicos realmente indígenas durante la primera parte del siglo XIX, algo que parecía molestar a los patriotas. Para defender la música francesa se funda la Sociedad Nacional de Música en 1871 y se multiplican las agrupaciones musicales nacionales: Franck, Gounod, Saint-Saéns son, con Massenet y Lalo, los cabecillas de ese nuevo espíritu.

Por encima del abismo se tendían algunos puentes: un poeta tan importante y tan francés como Mallarmé admiraba «las imprecisas coloraciones de Wagner», gusto que compartía con Fauré y en cierta manera con un compositor iconoclasta, amigo de Verlaine y otros poetas malditos, Chabrier, el autor de España.

Quienes encontraban demasiado serias esas músicas podían aplaudir las operetas de Offenbach (hasta el susto de Los cuentos de Hoffman) y de Leo Delibes. Uno de los sitios más concurridos era la Opera Comique. A pesar de su significado literal, el término es ambiguo; se utilizaba desde el siglo XVIII para obras ligeras representadas al aire libre, o en los cobertizos donde se jugaba a la pelota, como el célebre Jeu de paume.

Una vez institucionalizada, la Opera Comique se convirtió, hace más de cien años, en uno de los templos líricos más prestigiosos: allí se estrenaron óperas clásicas y óperas bufas, Carmen de Bizet, La hija del regimiento de Donizetti, Manon de Massenet, Lakmé, Louise de Charpentier (la primera ópera «socialista»), Pelléas et Mélisandede Debussy, Ariana y Barba Azul de Dukas, o, más cerca de nosotros, La voz humana de Poulenc.

“Cuando pasa la frontera de su país, un francés se encuentra en el extranjero” escribe Flaubert en su Diccionario de tonterías. A la boutade, se oponen los versos de Baudelaire: “La lánguida Asia y la abrasadora África, Todo un mundo lejano, ausente...”

El exotismo cobraba matices: la India no representaba, como África, un continente por conquistar; era considerada como un mundo más complejo, un país que, lánguidamente, sin resistencia, había engullido a sus sucesivos conquistadores y se disponía a absorber también a los británicos.

El mundo de Lakmé es el escenario del enfrentamiento entre una Europa escéptica, aséptica y prosaica y una India religiosa, apasionada, sensual y onírica; el campo de batalla entre la potencia colonizadora, representada por Gérald y Frédéric, y el rebelde Nilakantha, padre de la heroína. El mundo de Lakmé es ante todo el lugar donde se encuentran las sensualidades de la blanca muchacha en flor, Ellen, la novia de Gérald, y Lakmé, la sacerdotisa "que vibra bajo el peso de los globos gemelos como un árbol cargado de frutos"

Para contar su historia, Delibes no se disfraza de indio ni de hippie, como lo harán ulteriores músicos o escritores. Lo hace con su vocabulario propio, el occidental; y es uno de sus grandes méritos el no haber caricaturizado la música india. Curiosa, inexplicablemente, una serie de musicólogos, en nombre de no se sabe qué pureza, han reprochado a Lakmé su «exotismo de pacotilla», creando una mala reputación que persiste todavía hoy. Delibes hace exactamente lo contrario: los instrumentos indios se exponen en el escenario, pero no se tocan; pertenecen al mundo lejano, ausente...

El compositor asume la orquesta occidental dándole matices raros, a menudo inauditos: crea efectos en mediatinta, un claroscuro de sotobosque en el que las siluetas de las melodías -muy occidentales- son alteradas, atenuadas por tonalidades raras, ya impresionistas, que velan la sonoridad. Se desprende de algunas escenas de amor en la naturaleza una sensación, una temperatura, no muy lejanas a la revolucionaria Siesta del fauno de Debussy.
Más Notas
Cavalleria rusticana
Norma
Fidelio
Otello
Don Giovanni

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Breves

  • 13 de septiembre de 1819: nace en Leipzig, Clara Wieck Schumann. Fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt o Sigismund Thalberg, famosos pianistas virtuosos de aquella época.

  • 10 de septiembre de 1999: fallece Alfredo Kraus. Fue considerado el mejor tenor lírico ligero de su generación, mientras que la elegancia y estilización de su canto, combinada con su expresividad y una presencia escénica atractiva, le hicieron el intérprete ideal de roles de tipo aristócrata como Don Octavio, el Conde de Almaviva, Alfredo y el Duque de Mantua.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 4

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 11 - 14 de noviembre de 2010

  • La gran pascua rusa

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Así hablaba Zarathustra

    Richard Strauss

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 15

  • El Mar

    Claude Debussy

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 33

  • Danza Eslava N° 1

    Antonin Dvôrak

Intérpretes

Voces

Edmundo Rivero

Edmundo Rivero

Fue un cantor distinto, genial, adornado por una personalidad afable y señorial que lo hizo querido por todo el ambiente artístico y, lo que es más importante, por un público que lo recuerda y lo admira en cada uno de sus registros. Además Rivero fue compositor y autor de varios temas, y algunos tangos al modo reo y lunfardo. Rivero representa un caso singular en la extensa galería de cantores de tango. El registro de bajo, que contenía su voz, era una verdadera rareza en el género y, a la vez, algo poco apreciado por la pléyade tanguera, acostumbrada a los barítonos y tenorinos.

Músicos

Julián Plaza

Julián Plaza

Una conjunción de variadas y positivas cualidades han concurrido armoniosamente para que Julián Plaza redondeara una de las personalidades artísticas más sobresalientes dentro de la historia del tango. Bandoneonista, pianista, compositor y, sobre todo, arreglador, fueron los elementos a través de los cuales se proyectó su nombre, no sólo a la consideración pública, sino especialmente al círculo de los profesionales de la música, dentro de los cuales goza de un bien ganado prestigio. Una autoridad que ha sabido ganarse a fuerza de estudio, trabajo y talento.

Músicos

Antonio Agri

Antonio Agri

Violinista, compositor, arreglador y director. Nació en Rosario. A lo largo de su carrera actuó con los principales referentes del tango. Formó parte del "Quinteto Nuevo Tango" junto a Astor Piazzolla por cerca de quince años. Integró la Orquesta Estable del Teatro Colón y en 1976 formó el conjunto de "Arcos Antonio Agri" con la idea de hacer tango sobre un modelo de música de cámara.

San Juan, 16/11/14

"Mireya es una historia absolutamente actual"

El eterno co-equiper de Pepe Cibrián habló de Mireya, el musical que el sábado cierra la temporada de Fundación Protea. Es la primera vez que la famosa y exitosa dupla aborda un musical en clave de tango. Ese es el dato que se repite en todos los anuncios de Mireya, la nueva propuesta de Pepito Cibrián y Ángel Mahler, que debutó en enero de este año en el porteño Teatro Alvear, y que el próximo sábado estrenará en el Teatro Sarmiento, como gran cierre de la temporada 2014 de Fundación Protea.

Mendoza, 09/11/14

El tango y su supuesta extinción

En nota del 28/10 pasado un “especialista” advierte que el tango está en extinción. Deseo poder refutar los conceptos vertidos por “el tanguero de ley” haciendo una apreciación. Con verdadero conocimiento de causa asevero que el tango en Mendoza cada día tiene más adeptos, y día a día más jóvenes descubren la belleza y el encanto de bailarlo; también destaco que en nuestra ciudad podemos ir a bailar tango todos los días de la semana.

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