Miércoles, 23 de Julio de 2014

Óperas en el Mundo

Lakmé

Lakmé

El mundo de Lakmé es el escenario del enfrentamiento entre una Europa escéptica, aséptica y prosaica y una India religiosa, apasionada, sensual y onírica; el campo de batalla entre la potencia colonizadora, representada por Gérald y Frédéric, y el rebelde Nilakantha, padre de la heroína. El mundo de Lakmé es ante todo el lugar donde se encuentran las sensualidades de la blanca muchacha en flor, Ellen, la novia de Gérald, y Lakmé, la sacerdotisa...







Mientras el romanticismo es reemplazado poco a poco por otras sensibilidades y maneras de pensar, por otros movimientos como el impresionismo y el naturalismo, París se moderniza: el prefecto Haussmann aplica un urbanismo práctico, occidental y prosaico; destruye el misterioso laberinto de callejuelas y abre grandes arterias -el Boulevard Haussmann, por ejemplo- para que la tropa pueda cargar a sus anchas en caso de manifestaciones obreras...

Y mientras celebran la gloria del Segundo Imperio, el desarrollo económico, el   enriquecimiento rápido de las nuevas clases y el nuevo orden burgués, París y las grandes ciudades francesas se orientalizan: el arte, el gusto y la moda siguen la política colonial para festejar los éxitos de la expansión, en el Alto Níger, por ejemplo, o quizá las derrotas de Gran Bretaña en Sudán...

Sea como fuere, florecen las cúpulas seudoturcas de la iglesia de San Agustín en el ya exclusivo barrio de Ópera La Madeleine, o del Sagrado Corazón dominando Montmartre, el vergonzoso mausoleo en contra de los muertos de la Comuna...

La decoración interior ha de superar en exotismo a la arquitectura: según el gusto y los medios de los propietarios, cuelgan en las paredes algunas odaliscas imaginadas por Ingres o Chassériau, un esbozo de La mujer de la perla de Corot, y quizá, para los modernos, una Fiesta árabe pintada por Renoir, o si no, más modestamente, unas vistas de Bagdad realizadas por talentosos petimetres. El café y el té -el fuerte, no el inglés- son las bebidas que se toman alrededor de mesas moriscas, mientras se fuman, entre biombos chinescos, complejos tabacos egipcios a menudo opiados; las alfombras y la cortinas orientales son alumbradas por toda clase de candiles y quinqués procedentes de España, Líbano o Siria, países cada vez más cercanos gracias a los relatos de los escritores exploradores, desde Mérimée, Gautier, Nerval o Flaubert hasta Pierre Loti, que culmina la vuelta al mundo con sus viajes por el Pacífico. En el atril de los pianos reinan partituras de sugerentes títulos: El árabe celoso de Berlioz, la Seguidilla de Carmen de Bizet y, ampliando el viaje, Sueños de opio de Saint-Saéns, Las rosas de Ispahán de Fauré, El Rey de Lahore de Massenet...

Aunque conocidas desde la Exposición Universal de 1878, las músicas extra-europeas, sus melodías y armonías, tienen todavía poca influencia directa sobre las obras francesas; las palabras, con algunas excepciones, son el único soporte del exotismo.

Una segunda corriente se impone con fuerza entre los compositores y su público: tras la derrota francesa de 1870, la zanja que separa a los admiradores de la música francesa y alemana (o asimilada) se convierte en abismo. Con la genial excepción de Berlioz, los franceses tuvieron pocos músicos realmente indígenas durante la primera parte del siglo XIX, algo que parecía molestar a los patriotas. Para defender la música francesa se funda la Sociedad Nacional de Música en 1871 y se multiplican las agrupaciones musicales nacionales: Franck, Gounod, Saint-Saéns son, con Massenet y Lalo, los cabecillas de ese nuevo espíritu.

Por encima del abismo se tendían algunos puentes: un poeta tan importante y tan francés como Mallarmé admiraba «las imprecisas coloraciones de Wagner», gusto que compartía con Fauré y en cierta manera con un compositor iconoclasta, amigo de Verlaine y otros poetas malditos, Chabrier, el autor de España.

Quienes encontraban demasiado serias esas músicas podían aplaudir las operetas de Offenbach (hasta el susto de Los cuentos de Hoffman) y de Leo Delibes. Uno de los sitios más concurridos era la Opera Comique. A pesar de su significado literal, el término es ambiguo; se utilizaba desde el siglo XVIII para obras ligeras representadas al aire libre, o en los cobertizos donde se jugaba a la pelota, como el célebre Jeu de paume.

Una vez institucionalizada, la Opera Comique se convirtió, hace más de cien años, en uno de los templos líricos más prestigiosos: allí se estrenaron óperas clásicas y óperas bufas, Carmen de Bizet, La hija del regimiento de Donizetti, Manon de Massenet, Lakmé, Louise de Charpentier (la primera ópera «socialista»), Pelléas et Mélisandede Debussy, Ariana y Barba Azul de Dukas, o, más cerca de nosotros, La voz humana de Poulenc.

“Cuando pasa la frontera de su país, un francés se encuentra en el extranjero” escribe Flaubert en su Diccionario de tonterías. A la boutade, se oponen los versos de Baudelaire: “La lánguida Asia y la abrasadora África, Todo un mundo lejano, ausente...”

El exotismo cobraba matices: la India no representaba, como África, un continente por conquistar; era considerada como un mundo más complejo, un país que, lánguidamente, sin resistencia, había engullido a sus sucesivos conquistadores y se disponía a absorber también a los británicos.

El mundo de Lakmé es el escenario del enfrentamiento entre una Europa escéptica, aséptica y prosaica y una India religiosa, apasionada, sensual y onírica; el campo de batalla entre la potencia colonizadora, representada por Gérald y Frédéric, y el rebelde Nilakantha, padre de la heroína. El mundo de Lakmé es ante todo el lugar donde se encuentran las sensualidades de la blanca muchacha en flor, Ellen, la novia de Gérald, y Lakmé, la sacerdotisa "que vibra bajo el peso de los globos gemelos como un árbol cargado de frutos"

Para contar su historia, Delibes no se disfraza de indio ni de hippie, como lo harán ulteriores músicos o escritores. Lo hace con su vocabulario propio, el occidental; y es uno de sus grandes méritos el no haber caricaturizado la música india. Curiosa, inexplicablemente, una serie de musicólogos, en nombre de no se sabe qué pureza, han reprochado a Lakmé su «exotismo de pacotilla», creando una mala reputación que persiste todavía hoy. Delibes hace exactamente lo contrario: los instrumentos indios se exponen en el escenario, pero no se tocan; pertenecen al mundo lejano, ausente...

El compositor asume la orquesta occidental dándole matices raros, a menudo inauditos: crea efectos en mediatinta, un claroscuro de sotobosque en el que las siluetas de las melodías -muy occidentales- son alteradas, atenuadas por tonalidades raras, ya impresionistas, que velan la sonoridad. Se desprende de algunas escenas de amor en la naturaleza una sensación, una temperatura, no muy lejanas a la revolucionaria Siesta del fauno de Debussy.
Más Notas
Cavalleria rusticana
Norma
Fidelio
Otello
Don Giovanni

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Breves

  • 31 de mayo de 1809: muere en Viena Franz Josef Haydn, compositor austríaco. Una de las figuras claves del clasicismo junto a Mozart y Beethoven. Considerado padre de la sinfonía, la sonata y el cuarteto de cuerdas aunque estas formas ya existían, pero él las desarrolló con éxito. Su estilo sirvió de transición entre el estilo sentimental del Sturtn und Drang con el recambio clasista, conociendo a las otras dos mayores figuras de este movimiento en circunstancias diferentes.

  • 27 de mayo de 1840: muere durante un viaje a Francia, Niccoló Paganini, compositor y valorado violinista de origen italiano. Sus dotes y su apariencia le dieron fama de "diabólico", pero el público y los músicos lo idolatraban. Tras un demoledor éxito interpretando obras propias y ajenas, se retiró por tres años para profundizar su habilidad en la interpretación de la guitarra. Sin embargo, reapareció en los escenarios consagrándose como el mejor violinista de la historia hasta ese momento.

  • 22 de mayo de 1813: nace en Leipzig, Richard Wagner. Compositor de origen alemán, renovador de la ópera romántica. Fue censurable en casi todos los aspectos, excepto en el arte. Al regresar a Munich se separó de su esposa y vivió una historia de amor con Cosima, la hija de Franz Liszt y esposa de Hans von Bülow. Con ella volvió a Suiza.

  • 18 de mayo de 1909: muere Isaac Albéniz, compositor español. Definió el romanticismo español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Su música se asocia inmediatamente a la música española, plagada de reminiscencias andaluzas, color y un tono pintoresco y descriptivo. Compuso esencialmente para piano aunque su obra siempre hace referencias a la guitarra.

  • 18 de mayo de 1911: muere en Viena, Gustav Mahler. Nacido en Bohemia. Compositor y director de orquesta que vivió en Viena la mayor parte de su vida. Fue uno de los máximos exponentes de la sinfonía posromántica y autor de ciclos de canciones de suprema calidad.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Capricho español

    Nicolai Rimsky-Korsakov

  • Fini... me lassa!... Vieni fra queste braccia

    Juan Diego Flórez (Arturo)

  • Casta diva

    Joan Sutherland (Norma)

  • Concierto para violín, piano y orquesta de cuerdas en re menor

    Félix Mendelssohn

  • Manuel de Falla

    Biografía

  • La tumba de Couperin

    Maurice Ravel

  • Falstaff

    Giuseppe Verdi

  • Va pensiero

    Orquesta y Coro de la Scala de Milán - Ricardo Mutti

Intérpretes

Voces

Roberto Rufino

Roberto Rufino

Escuchar a Roberto Rufino entonar "María" o "La novia ausente" o "Malena" o cualquiera de los tangos que había elegido para su repertorio, era advertir que ese tango iba desgranándose de a poco y que las palabras surgían por separado, sin dejar de integrar el todo que las reunía, con la fuerza propia que debían tener en su contexto. Rufino fue eso; un decidor, un fraseador, un intérprete que sabía perfectamente cual era el mensaje de lo que estaba cantando. En 1997 fue declarado "ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires", y en 1998, "ciudadano ilustre de la cultura nacional".

Músicos

Hugo Baralis

Hugo Baralis

Precoz, como muchos músicos de su generación, Hugo Baralis debutó, a los 18 años, como violinista en la reconocida orquesta de Minotto-Di Cicco. Cultor de un estilo elegante y decidor, comenzó a llamar la atención del mundo tanguero por su estilización del tango en el violín. Heredero de la escuela de Elvino Vardaro, pero con un personal sonido, logró imponer su refinamiento en grabaciones que lo sobreviven para el Octeto Buenos Aires de Astor Piazzolla.

Músicos

José Bragato

José Bragato

Violoncellista, pianista, arreglador y compositor. Formó parte de las orquestas de tango más relevantes de la época. Fue estable en la de Francini-Pontier pero el elegido de todos los maestros para las grabaciones como Aníbal Troilo, Atilio Stampone, Osvaldo Fresedo. En 1954 se sumó a la “patriada” de Astor Piazzolla: armar el Octeto Buenos Aires, que revolucionó al tango. El sonido especial de su violoncello, unido a su virtuosismo, le permitió jerarquizar el instrumento por lo que las orquestas típicas de entonces dieron entidad a este instrumento como solista a la par del violín, a partir del surgimiento de José Bragato como notable violoncellista.

Seinajoki, 20/07/14

La pasión por el tango, una forma centenaria de expresar emociones

El tango, que llegó a Finlandia hace más de cien años, anidó en el corazón de sus ciudadanos, que encuentran en este apasionado baile argentino una manera de expresar sus emociones. “Bailar el tango nos permite liberar los sentimientos que nos cuesta expresar de otra manera”, confía Uti Suoninen, con la cara brillante por el sudor tras una hora en la pista de baile de Seinajoki (oeste).

Bs. As., 13/07/14

El tango de 1920 a 1935, una imprescindible antología sonora

"Antología del tango rioplatense (1920-1935)", segundo volumen publicado por el Instituto Nacional de Musicología y Secretaría de Cultura de La Nación, es un documento invaluable que condensa en tres discos lo más representativo de la evolución del género en esa etapa fundante.

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