Domingo, 19 de Noviembre de 2017

Mozart

La hora de las despedidas (1)

La hora de las despedidas (1)

En junio de 1777 Leopoldo solicita al arzobispo un permiso de varios meses para ausentarse con su hijo. Colloredo se lo niega rotundamente para luego concederlo a Wolfgang que, al, fin y al cabo, «sólo a medias estaba a su servicio». Cuando éste tenía ya el pie en el estribo, aún hubo algunas objeciones que decidieron a Mozart a pedir «humildemente» su dimisión.







Para justificarla, y teniendo muy presente la condición de la persona a quien se dirigía, escribió: «Cuantos más talentos ha recibido de Dios una criatura, tanto mayor es su deber de hacerlos fructificar para mejorar su propia situación y la de sus padres, ayudar a éstos y procurar su propio bien, asegurando también su porvenir. Así nos lo enseña el evangelio». Parece lógico que el prelado no se dejase sermonear y que contestase con cajas destempladas: «Que el padre y el hijo tengan, de acuerdo con el evangelio, permiso para ir a buscar fortuna en otra parte».

Finalmente Leopoldo fue restituido en su puesto y Wolfgang se dispuso a emprender el viaje en compañía de su madre. La escena de los adioses está cargada de presentimientos; el padre quiso estar tan entero que omitió todo lo que sin duda le hubiera emocionado, para intentar enmendarlo cuando ya era tarde; «corrí a la ventana y os bendije a los dos, pero ya habíais pasado la puerta de la ciudad». Esto ocurría por la mañana, y todas las horas del día cambiaron de sentido, Nannerl lloró y tuvo que acostarse con dolor de cabeza, Leopoldo también se volvió a la cama; se despertaron a mediodía y por la noche ya tenían apetito y hasta jugaron una partida de «piquet». Los viajeros también debieron sentirse tristes pero había que estar pendiente de muchas cosas y Wolfgang tiene que hacer bien su papel; «yo me ocupo de todo; he querido pagar a los postillones porque sé mejor que mamá cómo hay que tratar a esa gente».
La realidad, sin embargo, es que sólo se ocupa de | las cosas pequeñas, al menos de momento, porque las instrucciones vienen de Salzburgo. Leopoldo ha decidido a quién hay que dirigirse, cómo tiene que tratar a cada persona y los pasos que hay que dar para conseguir una entrevista con el elector en Munich. La entrevista desde luego se consiguió, pero no el puesto: « ¡Dios mío, pero qué joven sois aún!» Se le ocurre entonces que si su madre volviera a Salzburgo, a él solo le sería fácil mantenerse, ya que un grupo de amigos se había comprometido a reunir una cantidad para su mantenimiento a cambio de la composición de cuatro óperas al año, con lo cual contribuiría al «florecimiento de la ópera nacional alemana». A su padre todo esto le suena a fantasía, y le ordena «arriar velas».

De paso hacia Mannheim, hacen una parada en Augsburgo para que los parientes tengan la ocasión de ver a aquel niño que estuvo hace años, convertido en un gran músico. Augsburgo es ahora una ciudad provinciana para alguien que ha visto ya mucho mundo, pero al final no todo es tan malo porque allí trabaja Johann Andreas Stein, un importante constructor de pianos, inventor de la llamada «mecánica alemana», cuyos instrumentos, por los efectos que con ellos pueden conseguirse y por su sonido uniforme y prolongado, impresionan a Mozart y seguramente influyen en su obra.
El otro acontecimiento que compensa a Mozart de su paso por Augsburgo, es el encuentro con su prima Basle Marianne-Thekla, dos años más joven que él, con la que congenia inmediatamente «porque también ella es burlona y divertida» y abiertamente se propone agradar a su primo. Entre ellos se iniciará una correspondencia en la que Mozart da rienda suelta a su gusto por el despropósito, y en la que, como dice Stefan Zweig, que poseía la mayor parte de esas cartas, el compositor muestra una «fuerte inclinación al lenguaje obsceno». ¿Hubo algo más que esa alegre amistad entre ellos? Hay quien asegura que sí, basándose precisamente en una de esas cartas en la que Mozart declara: «Desde que salí de Augsburgo no me he quitado los pantalones más que por la noche, antes de acostarme».

Ahora para Mozart la vida corre vertiginosamente, tan sólo han estado quince días en Augsburgo y el 30 de octubre de 1777 llegan a Mannheim, una gran ciudad con una gran orquesta, la mejor del mundo por su virtuosismo y disciplina. Las dos cosas, calidad musical y disciplina, eran igualmente importantes para él: «Otro de los motivos por los que Salzburgo se me ha hecho odiosa, es la grosería y mezquindad de los músicos de la corte ¡Qué diferente sería todo si las cosas estuviesen organizadas como en Mannheim!... Aquí tienen finos modales, van bien vestidos, y no se meten en las tabernas a emborracharse». Enseguida hace una buena amistad con su director Christian Cannabich, y pretende de nuevo una colocación en la corte, aunque sólo consiga del príncipe que le encomiende la formación musical de sus hijos naturales.
A pesar de esto, no hay sinfonías ni otras composiciones importantes para orquesta en este periodo de Mannheim, más bien le vemos desenvolverse en el ámbito de la música de cámara, por extraño que parezca. Ya había compuesto seis sonatas para piano en Munich, y ahora compone tres más. La primera de esta última serie está dedicada a Rosa Cannabich, la hija de quince años de Christian Cannabich, y en su tiempo lento hace, según él mismo declara, un retrato del carácter de la joven. Sin embargo, no nos da tiempo a pensar siquiera que pudiera haberse enamorado de ella, porque enseguida aparece otra joven, también de quince años, gran cantante y que, además, toca el piano muy aceptablemente. Se trata de la hija segunda de un pobre músico al servicio del elector, Aloysia Weber. De Aloysia sí está enamorado, y para demostrarlo concibe un plan verdaderamente heroico; componer una auténtica ópera italiana para Venecia o para Verona, y presentar a Aloysia como primadonna, llevando además al padre como empresario y a algún otro miembro de la familia para las labores más domésticas. La madre de Wolfgang hace un comentario1 lleno de comprensión y de miedo a la vez, destinado a que desde Salzburgo vengan las instrucciones más convenientes: «Ya habrás visto que cuando Wolfgang hace nuevas amistades, inmediatamente quiere dar la vida y todo lo suyo por ellas».

La carta de Leopoldo es tremenda; empieza por hacerle saber que no ha dormido en toda la noche. Lo  que le cuenta le ha parecido una novela y, en general, no reconoce a su hijo en semejante proyecto, sino «en el defecto de creer todo lo que le dicen y de abrir su buen corazón a cualquiera». Le recuerda a continuación las dificultades económicas que están padeciendo para hacer posible ese viaje, que debe concluir en una ciudad importante y con un puesto seguro. Hace luego una enumeración de todos sus amoríos en el corto tiempo que lleva fuera de casa: la cantante del teatro en Munich, la hija de su hermano en Augsburgo, la señorita Cannabich y, para acabar, la señorita Weber. « ¿Crees que llegaría a ser primadonna en Italia? Dime si conoces a alguna primadonna que haya tenido éxito en la escena italiana sin haber debutado antes en un teatro alemán»... La conclusión es también rotunda: «Debes conquistar gloria y fama en París y luego, si tienes dinero, podrás ir a Italia y encontrarás la manera de escribir óperas. Tu hermana ha llorado lo suyo estos dos días. Mamá irá contigo a París para que todo vaya lo mejor posible.»

Mozart obedece sin rechistar; obedeció en Munich y quizás reconozca que el proyecto de entonces no era ni la mitad de arriesgado que el de ahora. El reproche de sus amoríos le duele y le parece cruel; lo peor había sido meterse a redentor en una casa, olvidando las dificultades de la propia, y eso lo reconoce cuando ha pasado la tormenta: «Se me llenaron de lágrimas los ojos cuando leí en su última carta que tiene usted que andar tan mal vestido».

De esta etapa, también de espaldas a la brillantísima orquesta de Mannheim, es la serie de siete sonatas para piano y violín, muy lejanas ya del modelo de J. Christian Bach, en las que el violín adquiere por primera vez categoría concertante al mismo nivel que el piano. Todas menos dos tienen sólo dos tiempos en lugar de los tres de las sonatas de piano, con lo que podría creerse que Mozart les concede menos importancia, cosa que dejamos de pensar al escuchar la K 304 en Mi menor, obra maestra que define la altura formal conseguida en la serie y compendia la intensidad de los días vividos.

Utilice esta guía para recorrer la vida de Mozart de manera cronológica.
Entrega siguiente: La hora de las despedidas (parte 2)
Entrega anterior: Salzburgo
Bibliografía: Mozart de Rafael Pérez Sierra

Más Notas
Cosi fan tutte
1788 - 1789
Don Giovanni
Triunfo en Praga y la muerte de Leopoldo
Las bodas de Fígaro

Ver Historial




Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 24

  • Canon en re mayor

    Johann Christoph Pachelbel

  • Mario! Mario! Mario!

    Renata Tebaldi (Floria Tosca) - Mario del Monaco (Mario Cavaradossi)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 22

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Nº 2 - 12 de septiembre de 2010

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 13

  • Largo al factotum

    Leo Nucci (Fígaro)

  • Vissi d' arte

    Renata Tebaldi (Floria Tosca)

Intérpretes

Voces

Nelly Omar

Nelly Omar

Su dicción, su fraseo, su perfección técnica, su buen gusto, en resumen, su calidad interpretativa hacen de Nelly Omar una cantante ejemplar y paradigmática, que hoy con sus noventa y seis años, nos sigue deleitando con su voz aún fresca. Nació el 10 de septiembre de 1911 en la ciudad de Guaminí, al oeste de la provincia de Buenos Aires, zona agrícola y ganadera de grandes estancias. Justamente, en una de ellas "La atrevida", trabajaba su padre como capataz, Don Marcos Vattuone.

Poetas

Horacio Ferrer

Horacio Ferrer

Llegó al tango con sus letras locas cuando éste ya no podía darle la fama y la devoción popular que había derramado sobre otros creadores, que para entonces estaban muertos o se resignaban al ocaso. Pero se abrió paso de todas formas, y hasta logró ser el letrista adoptado por Astor Piazzolla, único vanguardista que no desdeñó el tango canción. Por momentos consiguió conectar con esas grandes masas ya alejadas del género, y le regaló a Piazzolla la multitudinaria repercusión popular que le había faltado. De todas formas, nunca incurrió en una lírica directa y plana, empecinamiento por el que todo artista paga un precio.

Músicos

Juan Carlos Cobián

Juan Carlos Cobián

Corrían los años finales de la década de 1910 y el tango luchaba por liberarse del ingenuo primitivismo musical de sus orígenes, internándose en formas orquestales más complejas. Evolucionaba también el papel del piano, hasta entonces reducido a la simple marcación del ritmo. Comenzaba a delinearse una tendencia estilísticamente depurada y novedosa, el llamado por algunos estudiosos «tango romanza», entre cuyos precursores se destaca la figura de Juan Carlos Cobián.

Junín, 13/06/2016

Presentaron “Tango en Junín”

Los amantes del tango podrán disfrutar de diversas actividades durante cinco días en Junín. El intendente la Ciudad, Pablo Petrecca, presentó oficialmente “Tango en Junín”, un importante ciclo cultural que se desarrollará entre el 13 y el 17 de julio próximos e incluirá la realización de la preliminar del Festival y Mundial de Tango BA 2016.

Mar del Plata, 30/05/2016

Amelita Baltar en el Teatro Colón

El sábado 11 de Junio a las 21 hs se presentará en el Teatro Municipal Colón la gran cantante Amelita Baltar, acompañada por la Orquesta Municipal de Tango que dirige el Maestro Julio Davila y el pianista Aldo Saralegui como invitado especial. Luego de su presentación en Mar del Plata, la cantante estrenará un nuevo espectáculo: "Noches de Kabaret" en el Teatro Maipo de Buenos Aires.

Letras

Ver mís letras
A B C D E F G H I J K
L M N O P Q R S T U
V W X Y Z

Desarrollado por Osmosis