Miércoles, 23 de Julio de 2014

Astor Piazzolla

París y Nadia Boulanger

París y Nadia Boulanger

La maestra de Astor en París sería Nadia Boulanger, legendaria mentora de compositores y amiga íntima de Stravinsky. Por entonces tenía cerca de setenta años. Su influencia sobre la joven generación ya no era la de antes pero para Astor, significó todo!. "Fue como estudiar con mi mamá", diría en años posteriores.






El premio Fabien Sevitzky le agenció a Piazzolla una beca del gobierno francés por un año. También su esposa, Dedé recibió un premio, consistente en estudiar con André Lhote, luminaria del movimiento cubista. Como la mayoría de los argentinos, ambos estaban entusiasmados con la perspectiva de conocer Europa. Sus amigos comprendían su estado de ánimo. Ginastera le dio a Astor una recomendación para contactarse con alguien. Alfredo Perrotti, según recordaba su hijo, les dio unos francos que había guardado de un viaje reciente. Piazzolla empacó su olvidado bandoneón... por lo que pudiera pasar. Dejaron a los chicos (Diana ya tenía once años, Daniel nueve) con los Noninos.

Los Piazzolla partieron para Europa en un barco de carga, el Coracero, que llevaba algunos pasajeros. La travesía duró 45 días, con numerosas estadías en otros tantos puertos, y salvo una tormenta que los azotó cerca de las Islas Canarias, fue tranquila. En Liverpool se detuvieron lo suficiente como para tomar un tren a Londres y pasear allí durante unos días. Luego el barco atravesó el Canal de la Mancha, dejando atrás "los blancos acantilados de Dover", y atracó en Dunquerque, que aún mostraba señales de la devastación sufrida durante la guerra. Astor y algunos de los miembros de la tripulación del Coracero se aventuraron hasta una base belga de submarinos que había en las inmediaciones. Se advertía que habían pasado hace poco otros argentinos por allí: uno había escrito con tiza "¡Viva D'Arienzo!" en una pared; alguien había agregado al lado: "¡Viva Piazzolla!". El 24 de septiembre de 1954 desembarcaron en Amsterdam. Recorrieron la ciudad durante unos días y tomaron el tren a París. Se alojaron en el Hotel Fiat, situado en el número 36 de la calle Douai; la habitación les había sido cedida por Héctor Grané, un pianista argentino residente en París que en ese momento estaba de gira. No era nada lujosa; de noche las ratas no los dejaban dormir. El invierno era crudo, su presupuesto era apretado, y encontraron cara a París. Los Noninos les enviaron dinero, y también fue una ayuda recibir las regalías por los arreglos de El patio de la morocha, pero debieron vivir modestamente. Sin embargo, eso no les preocupaba demasiado: con estar en París les bastaba. "Ustedes no se pueden imaginar cuántas cosas lindas hay aquí", les escribió Astor a los chicos en noviembre.

La maestra de Astor en París sería Nadia Boulanger, legendaria mentora de compositores -entre ellos Aaron Copland, Virgil Thomson, Jean Frangaix y Lennox Berkeley- y amiga íntima de Stravinsky. Por entonces tenía cerca de setenta años. Su influencia sobre la joven generación ya no era la de antes -Pierre Boulez y sus contemporáneos no la soportaban-, pero su fama internacional seguía siendo considerable y no dejaba de acumular honores. Su departamento en el cuarto piso del número 36 de la calle Ballu (donde había pasado la mayor parte de su vida) quedaba a unas pocas cuadras del Hotel Fiat. Antes de que Astor tomara con ella la primera clase, uno de los alumnos norteamericanos de la Boulanger le advirtió que jamás debía mencionar el nombre de Rachmaninoff en su presencia. Piazzolla siguió el consejo al pie de la letra.

Astor quedó sumamente impresionado por el viejo departamento de la Boulanger, con su piano de cola y su órgano, y sus fotos de Stravinsky, André Gide, Paul Valéry y André Malraux. Todas las tardes, la mucama, llamada Margherita, traía el té, que era servido por la propia Boulanger. "Fue como estudiar con mi mamá", diría más tarde Astor. (En años posteriores, a veces se refería a ella como su "segunda madre”.) Lo intrigaba la gata Tascha, a la que le estaba permitido arañar sillones y cortinas. Boulanger se negaba a que le cortaran las uñas. Hubo en ese período un incidente particular que quedó impreso para siempre en la mente de Piazzolla. Un día él recogió en la puerta "un gran rollo envuelto cuidadosamente" que le había entregado el cartero y se lo llevó a Nadia. "Es Stravinsky", le comentó ella con expresión de cansancio, "que me manda su última obra. Hace lo mismo cada vez que termina una composición, ¡y yo no tengo tiempo para verlas todas!" Era escéptica respecto del valor de las obras de Stravinsky de los últimos años. "Es como un viejo jugando con sus joyas", decía a veces.

Después de las primeras clases, en las cuales se entendieron en inglés (lengua que la Boulanger hablaba fluidamente), ella empezó a sentir que algo faltaba en las partituras que Astor le mostraba. Es probable que también haya escuchado la grabación que él le dio de Buenos Aires, la obra premiada. "Esta música está bien escrita", le señaló, "pero le falta sentimiento." Dictaba el mismo veredicto a la mayoría de sus alumnos. Por un tiempo Astor quedó descorazonado; se lanzó a caminar por las calles de París y volcó su desconsuelo en los amigos; pero pronto ella lo sacó de su malestar preguntándole qué música tocaba en la Argentina. Astor admitió a regañadientes que tocaba tango. "¡Esa música me encanta!", exclamó Nadia. "Pero usted no toca el piano... para interpretar los tangos", agregó. "¿Qué instrumento toca?" Una vez más, a duras penas se atrevió Astor a confiarle que tocaba el bandoneón. Ella lo tranquilizó: había escuchado la música de Kurt Weil en bandoneón, y dijo que el propio Stravinsky apreciaba sus virtudes.

Finalmente, lo persuadió para que ejecutara uno de sus tangos en el piano. Él eligió "Triunfal". En el octavo compás ella lo interrumpió, lo tomó de las manos y le dijo con firmeza: "No abandone jamás esto. Esta es su música, aquí está Piazzolla". Cada vez que en su vida posterior él recordaba ese momento, lo describía siempre como una epifanía: "Me ayudó a encontrarme a mí mismo", le dijo a su hija Diana.

Las clases individuales y en grupo con Boulanger se prolongaron casi cuatro meses. "Lamento que sea tan corta mi estada...", le escribió Astor a José Gobello a principios del nuevo año, "ya que necesitaría por lo menos dos años para llegar a conocer todo lo que me hace falta." Pero lo que en ese lapso pudo conocer fue trascendental. "Me parecía no haber estudiado nunca", comentó en 1987, y una vez que le preguntaron qué le debía a la Boulanger, respondió: "Absolutamente todo". Era una maestra exigente, y a veces le daba cuarenta o cincuenta ejercicios de un saque, pero a él esa disciplina le gustaba. También tomaba nota de sus opiniones, principalmente las referidas a la música contemporánea, sobre la cual ella era escéptica. "Esto se va a acabar, van a volver a Mozart algún día", le dijo una vez. En otra oportunidad, refiriéndose a un estreno de Boulez al que había asistido, comentó: "Qué suerte que en la segunda parte tocaron Monteverdi". Manifestó interés por ciertas circunstancias de la vida personal de Astor, aconsejándole no fumar ni beber en exceso, y acostarse temprano. Fueron juntos a escuchar algunos conciertos.

El 14 de febrero de 1955, cuando la estadía de Astor en París se acercaba a su fin, la Boulanger le dedicó una fotografía en la que estaban ambos con la siguiente leyenda manuscrita: "Que bientótje vous revoie a la mémeplace, cher Astor Piazzolla" (Que pronto lo vuelva a ver en este mismo lugar, querido Astor Piazzolla). En el futuro, sólo estuvieron en contacto en limitadas ocasiones; de vez en cuando intercambiaron cartas o postales, y tuvieron únicamente dos nuevos encuentros: uno en Nueva York en abril de 1958, y el otro en el American Conservatoire de Fontainebleau en el verano de 1977, dos años antes de que ella falleciera a los 92 años de edad. Pero como le escribió Astor en una postal de marzo de 1955, "Iwill never forget my dear Nadia Boulanger" (Nunca olvidaré a mi querida Nadia Boulanger). Y no la olvidó. Siempre se sintió inmensamente orgulloso de haber podido compartir un tiempo con ella. Sus hijos repararon en que siempre hablaba de la Boulanger con "una admiración... sin límite". Enrique "Zurdo" Roizner, que trabajó con Piazzolla a mediados de la década del setenta, observó que "hablaba mucho de ella... se maravillaba de cómo tocaba el piano, de cómo enseñaba". Jamás prodigó Astor tantas alabanzas a sus otros maestros, incluido Ginastera.

Texto extraído del libro “Astor Piazzolla, su vida y su obra”.
Autores: María Susana Azzi y Simon Collier.
Editorial El Ateneo

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Breves

  • 31 de mayo de 1809: muere en Viena Franz Josef Haydn, compositor austríaco. Una de las figuras claves del clasicismo junto a Mozart y Beethoven. Considerado padre de la sinfonía, la sonata y el cuarteto de cuerdas aunque estas formas ya existían, pero él las desarrolló con éxito. Su estilo sirvió de transición entre el estilo sentimental del Sturtn und Drang con el recambio clasista, conociendo a las otras dos mayores figuras de este movimiento en circunstancias diferentes.

  • 27 de mayo de 1840: muere durante un viaje a Francia, Niccoló Paganini, compositor y valorado violinista de origen italiano. Sus dotes y su apariencia le dieron fama de "diabólico", pero el público y los músicos lo idolatraban. Tras un demoledor éxito interpretando obras propias y ajenas, se retiró por tres años para profundizar su habilidad en la interpretación de la guitarra. Sin embargo, reapareció en los escenarios consagrándose como el mejor violinista de la historia hasta ese momento.

  • 22 de mayo de 1813: nace en Leipzig, Richard Wagner. Compositor de origen alemán, renovador de la ópera romántica. Fue censurable en casi todos los aspectos, excepto en el arte. Al regresar a Munich se separó de su esposa y vivió una historia de amor con Cosima, la hija de Franz Liszt y esposa de Hans von Bülow. Con ella volvió a Suiza.

  • 18 de mayo de 1909: muere Isaac Albéniz, compositor español. Definió el romanticismo español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Su música se asocia inmediatamente a la música española, plagada de reminiscencias andaluzas, color y un tono pintoresco y descriptivo. Compuso esencialmente para piano aunque su obra siempre hace referencias a la guitarra.

  • 18 de mayo de 1911: muere en Viena, Gustav Mahler. Nacido en Bohemia. Compositor y director de orquesta que vivió en Viena la mayor parte de su vida. Fue uno de los máximos exponentes de la sinfonía posromántica y autor de ciclos de canciones de suprema calidad.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Voces de primavera

    Johann Strauss

  • Polonesa N° 6

    Frederic Chopin

  • Largo al factotum

    Leo Nucci (Fígaro)

  • El holandés errante

    Richard Wagner

  • Cielo e mar!

    Giuseppe Di Stefano (Enzo Grimaldo)

  • Tristán e Isolda

    Richard Wagner

  • Fantasía para un gentilhombre

    Joaquín Rodrigo

  • Salomé

    Richard Strauss

Intérpretes

Músicos

Astor Piazzolla

Astor Piazzolla

Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico renovando de esta manera de forma decisiva el tango. Si se considera que la obra de Piazzolla comienza en 1946 con El desbande y concluye en 1990, con Le grand tango y con Five tango sensations, que el mismo año graba con el cuarteto de cuerdas Kronos, se deduce que cubre 46 años, un lapso en el que produjo no menos de ochocientas obras.

Voces

Julio Sosa

Julio Sosa

Sin lugar a dudas, Julio Sosa fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel, aunque también es cierto que interpretó algunos títulos contemporáneos. Como dice el investigador Maximiliano Palombo, fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz".

Músicos

Agustín Bardi

Agustín Bardi

Hacia 1908 y en algunos cafetines de camareras de La Boca emplazados frente al Riachuelo, "El bar de la taquera" y el "Café del Griego", debutaba Agustín Bardi integrando, como violinista, un trío con Ravina y Benigno, y más tarde un cuarteto con el Tano Genaro Espósito. Al poco tiempo pasó al café "La Marina" donde interpretó públicamente el piano por primera vez. En 1911 actuó en "El Estribo" y ese mismo año compuso su primer tango: Vicentito, dedicado al bandoneonista Vicente Greco.

Seinajoki, 20/07/14

La pasión por el tango, una forma centenaria de expresar emociones

El tango, que llegó a Finlandia hace más de cien años, anidó en el corazón de sus ciudadanos, que encuentran en este apasionado baile argentino una manera de expresar sus emociones. “Bailar el tango nos permite liberar los sentimientos que nos cuesta expresar de otra manera”, confía Uti Suoninen, con la cara brillante por el sudor tras una hora en la pista de baile de Seinajoki (oeste).

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El tango de 1920 a 1935, una imprescindible antología sonora

"Antología del tango rioplatense (1920-1935)", segundo volumen publicado por el Instituto Nacional de Musicología y Secretaría de Cultura de La Nación, es un documento invaluable que condensa en tres discos lo más representativo de la evolución del género en esa etapa fundante.

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