Jueves, 28 de Agosto de 2014

Astor Piazzolla

París y Nadia Boulanger

París y Nadia Boulanger

La maestra de Astor en París sería Nadia Boulanger, legendaria mentora de compositores y amiga íntima de Stravinsky. Por entonces tenía cerca de setenta años. Su influencia sobre la joven generación ya no era la de antes pero para Astor, significó todo!. "Fue como estudiar con mi mamá", diría en años posteriores.






El premio Fabien Sevitzky le agenció a Piazzolla una beca del gobierno francés por un año. También su esposa, Dedé recibió un premio, consistente en estudiar con André Lhote, luminaria del movimiento cubista. Como la mayoría de los argentinos, ambos estaban entusiasmados con la perspectiva de conocer Europa. Sus amigos comprendían su estado de ánimo. Ginastera le dio a Astor una recomendación para contactarse con alguien. Alfredo Perrotti, según recordaba su hijo, les dio unos francos que había guardado de un viaje reciente. Piazzolla empacó su olvidado bandoneón... por lo que pudiera pasar. Dejaron a los chicos (Diana ya tenía once años, Daniel nueve) con los Noninos.

Los Piazzolla partieron para Europa en un barco de carga, el Coracero, que llevaba algunos pasajeros. La travesía duró 45 días, con numerosas estadías en otros tantos puertos, y salvo una tormenta que los azotó cerca de las Islas Canarias, fue tranquila. En Liverpool se detuvieron lo suficiente como para tomar un tren a Londres y pasear allí durante unos días. Luego el barco atravesó el Canal de la Mancha, dejando atrás "los blancos acantilados de Dover", y atracó en Dunquerque, que aún mostraba señales de la devastación sufrida durante la guerra. Astor y algunos de los miembros de la tripulación del Coracero se aventuraron hasta una base belga de submarinos que había en las inmediaciones. Se advertía que habían pasado hace poco otros argentinos por allí: uno había escrito con tiza "¡Viva D'Arienzo!" en una pared; alguien había agregado al lado: "¡Viva Piazzolla!". El 24 de septiembre de 1954 desembarcaron en Amsterdam. Recorrieron la ciudad durante unos días y tomaron el tren a París. Se alojaron en el Hotel Fiat, situado en el número 36 de la calle Douai; la habitación les había sido cedida por Héctor Grané, un pianista argentino residente en París que en ese momento estaba de gira. No era nada lujosa; de noche las ratas no los dejaban dormir. El invierno era crudo, su presupuesto era apretado, y encontraron cara a París. Los Noninos les enviaron dinero, y también fue una ayuda recibir las regalías por los arreglos de El patio de la morocha, pero debieron vivir modestamente. Sin embargo, eso no les preocupaba demasiado: con estar en París les bastaba. "Ustedes no se pueden imaginar cuántas cosas lindas hay aquí", les escribió Astor a los chicos en noviembre.

La maestra de Astor en París sería Nadia Boulanger, legendaria mentora de compositores -entre ellos Aaron Copland, Virgil Thomson, Jean Frangaix y Lennox Berkeley- y amiga íntima de Stravinsky. Por entonces tenía cerca de setenta años. Su influencia sobre la joven generación ya no era la de antes -Pierre Boulez y sus contemporáneos no la soportaban-, pero su fama internacional seguía siendo considerable y no dejaba de acumular honores. Su departamento en el cuarto piso del número 36 de la calle Ballu (donde había pasado la mayor parte de su vida) quedaba a unas pocas cuadras del Hotel Fiat. Antes de que Astor tomara con ella la primera clase, uno de los alumnos norteamericanos de la Boulanger le advirtió que jamás debía mencionar el nombre de Rachmaninoff en su presencia. Piazzolla siguió el consejo al pie de la letra.

Astor quedó sumamente impresionado por el viejo departamento de la Boulanger, con su piano de cola y su órgano, y sus fotos de Stravinsky, André Gide, Paul Valéry y André Malraux. Todas las tardes, la mucama, llamada Margherita, traía el té, que era servido por la propia Boulanger. "Fue como estudiar con mi mamá", diría más tarde Astor. (En años posteriores, a veces se refería a ella como su "segunda madre”.) Lo intrigaba la gata Tascha, a la que le estaba permitido arañar sillones y cortinas. Boulanger se negaba a que le cortaran las uñas. Hubo en ese período un incidente particular que quedó impreso para siempre en la mente de Piazzolla. Un día él recogió en la puerta "un gran rollo envuelto cuidadosamente" que le había entregado el cartero y se lo llevó a Nadia. "Es Stravinsky", le comentó ella con expresión de cansancio, "que me manda su última obra. Hace lo mismo cada vez que termina una composición, ¡y yo no tengo tiempo para verlas todas!" Era escéptica respecto del valor de las obras de Stravinsky de los últimos años. "Es como un viejo jugando con sus joyas", decía a veces.

Después de las primeras clases, en las cuales se entendieron en inglés (lengua que la Boulanger hablaba fluidamente), ella empezó a sentir que algo faltaba en las partituras que Astor le mostraba. Es probable que también haya escuchado la grabación que él le dio de Buenos Aires, la obra premiada. "Esta música está bien escrita", le señaló, "pero le falta sentimiento." Dictaba el mismo veredicto a la mayoría de sus alumnos. Por un tiempo Astor quedó descorazonado; se lanzó a caminar por las calles de París y volcó su desconsuelo en los amigos; pero pronto ella lo sacó de su malestar preguntándole qué música tocaba en la Argentina. Astor admitió a regañadientes que tocaba tango. "¡Esa música me encanta!", exclamó Nadia. "Pero usted no toca el piano... para interpretar los tangos", agregó. "¿Qué instrumento toca?" Una vez más, a duras penas se atrevió Astor a confiarle que tocaba el bandoneón. Ella lo tranquilizó: había escuchado la música de Kurt Weil en bandoneón, y dijo que el propio Stravinsky apreciaba sus virtudes.

Finalmente, lo persuadió para que ejecutara uno de sus tangos en el piano. Él eligió "Triunfal". En el octavo compás ella lo interrumpió, lo tomó de las manos y le dijo con firmeza: "No abandone jamás esto. Esta es su música, aquí está Piazzolla". Cada vez que en su vida posterior él recordaba ese momento, lo describía siempre como una epifanía: "Me ayudó a encontrarme a mí mismo", le dijo a su hija Diana.

Las clases individuales y en grupo con Boulanger se prolongaron casi cuatro meses. "Lamento que sea tan corta mi estada...", le escribió Astor a José Gobello a principios del nuevo año, "ya que necesitaría por lo menos dos años para llegar a conocer todo lo que me hace falta." Pero lo que en ese lapso pudo conocer fue trascendental. "Me parecía no haber estudiado nunca", comentó en 1987, y una vez que le preguntaron qué le debía a la Boulanger, respondió: "Absolutamente todo". Era una maestra exigente, y a veces le daba cuarenta o cincuenta ejercicios de un saque, pero a él esa disciplina le gustaba. También tomaba nota de sus opiniones, principalmente las referidas a la música contemporánea, sobre la cual ella era escéptica. "Esto se va a acabar, van a volver a Mozart algún día", le dijo una vez. En otra oportunidad, refiriéndose a un estreno de Boulez al que había asistido, comentó: "Qué suerte que en la segunda parte tocaron Monteverdi". Manifestó interés por ciertas circunstancias de la vida personal de Astor, aconsejándole no fumar ni beber en exceso, y acostarse temprano. Fueron juntos a escuchar algunos conciertos.

El 14 de febrero de 1955, cuando la estadía de Astor en París se acercaba a su fin, la Boulanger le dedicó una fotografía en la que estaban ambos con la siguiente leyenda manuscrita: "Que bientótje vous revoie a la mémeplace, cher Astor Piazzolla" (Que pronto lo vuelva a ver en este mismo lugar, querido Astor Piazzolla). En el futuro, sólo estuvieron en contacto en limitadas ocasiones; de vez en cuando intercambiaron cartas o postales, y tuvieron únicamente dos nuevos encuentros: uno en Nueva York en abril de 1958, y el otro en el American Conservatoire de Fontainebleau en el verano de 1977, dos años antes de que ella falleciera a los 92 años de edad. Pero como le escribió Astor en una postal de marzo de 1955, "Iwill never forget my dear Nadia Boulanger" (Nunca olvidaré a mi querida Nadia Boulanger). Y no la olvidó. Siempre se sintió inmensamente orgulloso de haber podido compartir un tiempo con ella. Sus hijos repararon en que siempre hablaba de la Boulanger con "una admiración... sin límite". Enrique "Zurdo" Roizner, que trabajó con Piazzolla a mediados de la década del setenta, observó que "hablaba mucho de ella... se maravillaba de cómo tocaba el piano, de cómo enseñaba". Jamás prodigó Astor tantas alabanzas a sus otros maestros, incluido Ginastera.

Texto extraído del libro “Astor Piazzolla, su vida y su obra”.
Autores: María Susana Azzi y Simon Collier.
Editorial El Ateneo

  • París y Nadia Boulanger
  • París y Nadia Boulanger
  • París y Nadia Boulanger
  • París y Nadia Boulanger
Más Notas
Líder de la vanguardia
El nacimiento del ángel
Astor, el compositor
En la orquesta de Troilo
Astor y Gardel

Ver Historial




Breves

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.

  • 09 de agosto de 1919: fallece Ruggero Leoncavallo, compositor italiano. Su ópera "Pagliacci" de 1892 le aseguró un lugar en el mundo de la música. Por desgracia, al igual que Pietro Mascagni con su "Cavalleria Rusticana", nunca logró otro éxito igual.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Sinfonía Nº 41 "Jupiter"

    Wolfgang A. Mozart

  • Claude Debussy

    Biografía

  • Carmen

    Georges Bizet

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 25

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 20

  • Sinfonia Nº 25

    Wolfgang A. Mozart

  • Noche en el Monte Calvo

    Modest Mussorgsky

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 3 - 19 de septiembre de 2010

Intérpretes

Voces

José Ángel Trelles

José Ángel Trelles

Su voz se identifica con la música de Ástor Piazzolla y las letras de Horacio Ferrer. Con un estilo carente de yeite, está más cerca de la balada que del tango. No obstante, su repertorio integrado con composiciones vanguardistas, es acorde a estas características y resulta atrayente. Dueño de un registro de barítono, es afinado, tiene potencia y es fiel exponente de una generación de vocalistas que interpretan por un lado y cantan por el otro. Entre sus producciones discográficas se destacan: "Balada para un loco", "Y ahora yo", "Aguante barrio", "El ángel vive", grabado junto a la Camerata Porteña y junto al pianista Juan Carlos Cirigliano: "Sólo para dos".

Músicos

Atilio Stampone

Atilio Stampone

Gran pianista, arreglador, director y compositor, que une a su técnica interpretativa la sensibilidad de aquellos elegidos para elaborar una música superior. Con él es posible rememorar climas propuestos por los más grandes creadores del tango que lo antecedieron. A veces es Di Sarli, otras veces De Caro y Fresedo. Como pianista y arreglador, tuvo la influencia de sus contemporáneos Horacio Salgán y, fundamentalmente, de Astor Piazzolla, con quien actuó como pianista en la orquesta de 1946. En su obra de compositor se destacan: "Afiches", "Con pan y cebolla", "De Homero a Homero" y "Desencanto", entre otros.

Voces

Oscar Ferrari

Oscar Ferrari

Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.

San José, 24/08/14

El cortometraje 'Tango Noir' alcanza dos premios en un festival de cine

LA Neo Noir Film Festival, se lleva a cabo en forma anual en Los Ángeles y avanza a pasos agigantados a ser una de las muestras de cine negro más importante del orbe. El talento costarricense sigue haciendo eco en el mundo. En esta ocasión fue el talento audiovisual el que obtuvo alcance fuera de nuestras fronteras.

Bs. As., 17/08/14

El fueye de Walter Ríos rindió su homenaje a Aníbal Troilo

La figura de Aníbal Troilo -en el año de su centenario- tuvo su homenaje en el Festival y Mundial de Tango de Buenos Aires y, con el fueye de Walter Ríos como bastonero, consiguió trascender la obviedad de un encuentro marcado por una obligación del calendario.

Letras

Ver mís letras
A B C D E F G H I J K
L M N O P Q R S T U
V W X Y Z

Desarrollado por Osmosis