Viernes, 31 de Octubre de 2014

Intérpretes | Solistas

Eugene D´Albert

Eugene D´Albert

Por Jorge de Hegedüs - Eugene D´Albert fue un gran pianista, el cual no le iba a la zaga de otros virtuosos como Antón Rubinstein o Carl Tausig. Según las referencias de los críticos musicales de esa época su técnica era colosal, la cual se la llegó a comparar con el notable Ferrucio Busoni. Además fue premiado por sus ejecuciones de los preludios y fugas de Juan Sebastián Bach, como también por las sonatas de Beethoven; se le consideró en ese tiempo como el sucesor de Liszt y también el más grande intérprete del genio de Bonn.







Pianista alemán aunque de origen escocés, nacido en la ciudad de Glasgow el 16 de abril de 1864.  A los doce años de edad se trasladó con su familia a Londres para estudiar con el músico austriaco Ernst Pauer (1826 – 1905), el cual estaba radicado en la capital inglesa, mientras que contrapunto y armonía los hizo con Sir Arthur Seymour Sullivan (1842 –1900). Pero parece que estos estudios, especialmente con el segundo, no le trajeron satisfacción alguna y, por dicha causa, se trasladó primero a Viena y luego a Weimar, en donde se convirtió en un verdadero virtuoso del piano.  

D´Albert, cuando era todavía un adolescente ya componía, de tal forma, que al quince años de edad estrenó una de sus creaciones; un año más tarde, a los dieciséis, daba conciertos tipo “pop” bajo la batuta del famoso director Hans Richter (1888 – 1976) y a los diecisiete estrenó ante el público su concertó para piano y orquesta. Obviamente se le puede considerar como un músico sumamente talentoso.

A partir de la tercera década de su vida D´Albert se afirmó como un verdadero alemán en el más amplio sentido de la palabra. Hasta se podría expresar que renegó de su país de origen; no admitía siquiera que se mencionara su origen británico. Le importó muy poco el hecho que al estallar la I Guerra Mundial los ingleses lo consideraran como un “traidor”. De todas formas él ya había determinado su posición mucho antes que se declarara esta conflagración. El asunto llegó a tal punto, que un crítico musical hizo en cierta ocasión una referencia hacia él como “pianista inglés”. La respuesta por parte de este artista vino de inmediato. Según lo reproduce Harold Schonberg, D´Albert respondió de la siguiente forma: “Permítame que corrija algunos errores que he encontrado. Desprecio de sobremanera el título de ´pianista inglés´. Por desgracie estudié un tiempo bastante largo en ese país de nieblas, pero durante ese tiempo no aprendí absolutamente nada; en verdad, de haberme quedado allí mucho más tiempo me habría arruinado del todo (…). En cuanto me fui de esa tierra bárbara empecé a vivir, y ahora vivo para el inimitable, verdadero y glorioso arte alemán (…)”.

Su tendencia hacia la “germanofilia” le pudo haber traído serios problemas más adelante, si hubiera sobrevivido hasta la II Guerra Mundial.
En la ciudad de Weimar estudió nada menos que con Franz Liszt, el cual le tomó mucho cariño. D´Albert era bajo de estatura, con un bigote a lo Kaiser. Su maestro, Liszt, le puso distintos sobrenombres como “nuestro joven león”, “pequeño gigante”, “el joven Tausig” y también “Albertus Magnus”. Con el paso de los años llegó a tener gran amistad con músicos como Edvard Grieg (1843 -1907), Max Reger (1873 – 1916) y Engelbert Humperdinck (1854 – 1921). Johannes Brahms (1833 – 1897) lo reconoció en su momento como uno de sus mejores intérpretes. En 1907 es nombrado director de la “Musikhohschule” de Berlín en reemplazo del célebre violinista húngaro Joseph Joachim (1831 – 1907).
Conviene aclarar que D´Albert tuvo también otra afición: los casamientos. Lo hizo seis veces y su segunda esposa fue nada menos que una virtuosa pianista venezolana muy atractiva y llamativa: Teresa Carreño (1853 – 1917). Obviamente este matrimonio no duró mucho tiempo, pues estas dos personas competían no solamente como artistas sino también en el factor temperamental.  

Eugene D´Albert fue un gran pianista, el cual no le iba a la zaga de otros virtuosos como Antón Rubinstein (1829 – 1894) o Carl Tausig (1841 – 1871). Según las referencias de los críticos musicales de esa época su técnica era colosal, la cual se la llegó a comparar con el notable Ferrucio Busoni (1866 – 1924). Además fue premiado por sus ejecuciones de los preludios y fugas de Juan Sebastián Bach, como también por las sonatas de Beethoven.
De todas maneras, y debido al enorme virtuosismo y sentido interpretativo de sus ejecuciones, D´Albert no pudo escapar a que se comparara con el que en su momento fuera su maestro, con Franz Liszt. Oscar Bie, en su libro “Das Klavier und seine Meister” que había escuchado en su momento tanto al genio húngaro como también a D´Albert, expresó lo siguiente “En nuestra época, la corona de los pianistas la ganó Eugène D´Albert (…) el manto de Liszt cayó sobre él en nuestra generación (…) la seriedad de los conciertos de Brahms, el murmullo de la ´Berceuse´ de Chopin, la fuerza titánica de su estudio en La menor, la elegancia de las ´Soirées de Vienne´ de Liszt, la solemnidad de Bach, se mueven bajo su mano sin que ninguna le quite nada a las otras”.

Según el crítico e historiador Harold Shonberg, haciendo referencia a expresiones de Bruno Walter (1876 - 1962) con relación a D´Albert, el director de orquesta alemán manifestó: “Nunca olvidaré la fuerza titánica de la versión del Concierto en Mi bemol mayor de Beethoven,  ― Nro. 5, op. 73 ´Emperador´― casi estoy tentado de decir que no lo tocaba; lo personificaba. En su íntimo contacto con el instrumento se me aparecía como un nuevo centauro, mitad piano, mitad hombre”.

Pero también hay que destacar que este gran músico fue el primero en ejecutar las obras de Claude Achille Debussy (1862 – 1918) en territorio alemán, lo que, según la crítica de esos días, no fue muy recibida por los teutones, puesto que durante su ejecución hasta recibió silbidos de desaprobación.
Eugene D´Albert también se presentó con mucho suceso en Nueva York el 18 de noviembre de 1889. Pero a partir de la entrada del siglo XX este gran músico dio en cierta forma un paso al costado con relación a sus conciertos pianísticos para dedicarse a la docencia y composición. Entre sus alumnos más relevantes debemos de citar al suizo Edwin Fischer (1886 – 1960), −el cual también había estudiado con Martín Krause (1853 – 1918) − el alemán Wilhem Backhaus (1884 – 1969) y Ernest (Ernö) von Dohnányi (1877 – 1960) de Hungría.

D´Albert compuso nada menos que veintiuna óperas, las cuales y con el paso de los años fueron desapareciendo de las carteleras. De las mismas hay que destacar a “Tiefland” (Tierra Baja) con libreto de Rudolph Lothar, y basado en la obra Terra Baixa de Àngel Guimerà. Esta fue su séptima obra en dicho género, la cual se reconoce de gran valor musical y se repone en determinadas ocasiones. Fue estrenada en Praga en 1903, en 1908 en el Metropolitan Opera de Nueva York, y fue presentada en Londres bajo la conducción de Sir Thomas Beecham (1879 – 1961) el 5 de octubre de 1910. Más adelante, la cineasta alemana Leni Riefenstahl (1902 – 2003) la llevó a la pantalla cinematográfica en 1944, aunque se estrenó diez años más tarde. Esto demuestra que esta ópera mantuvo su vigencia tanto en Alemania como Austria hasta los días actuales. La última vez que se presentó fue en noviembre de 2007 por la Ópera de Berlín.

Aparte de ello D´Albert compuso conciertos para piano y orquesta, música de cámara, obras corales, piezas y sonatas para piano. Ricardo Strauss le dedicó su obra “Burlesque” (1905). Hizo también algunas grabaciones en cilindro por los años veinte del siglo pasado, pero estas son muy difíciles de conseguir. Las mismas ya no lo favorecían en nada con relación a su virtuosismo de épocas anteriores.

En el año 1914 Eugene D´Albert se trasladó a Suiza y se hizo ciudadano de dicha nación. En 1932 viajó a Lituania para gestionar el divorcio de su sexta esposa. Falleció a la semana de su llegada a ese país del Báltico. Ello ocurrió el 3 de marzo. Sus restos fueron sepultados en su último país de adopción, específicamente en Morcote, cerca de Lugano. En ese momento contaba con 68 años de edad.

Jorge de Hegedüs

Más Notas
Gavriel Lipkind
Stephen Kovacevich
Jascha Heifetz
Wilhem Backhaus
Ferrucio Benvenuto Busoni

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Breves

  • 13 de septiembre de 1819: nace en Leipzig, Clara Wieck Schumann. Fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt o Sigismund Thalberg, famosos pianistas virtuosos de aquella época.

  • 10 de septiembre de 1999: fallece Alfredo Kraus. Fue considerado el mejor tenor lírico ligero de su generación, mientras que la elegancia y estilización de su canto, combinada con su expresividad y una presencia escénica atractiva, le hicieron el intérprete ideal de roles de tipo aristócrata como Don Octavio, el Conde de Almaviva, Alfredo y el Duque de Mantua.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • La mamma morta

    Monserrat Caballé (Maddalena)

  • La gran pascua rusa

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Sinfonía Nº 6 "Patética"

    Piotr Illich Chaikovski

  • Recuerdo de un lugar querido

    Piotr Illych Chaikovski

  • Si. Mi chiamamo Mimí

    Mirella Freni (Mimí)

  • Sinfonía Nº 9 "Coral"

    Ludvig van Beethoven

  • Danza Eslava N° 1

    Antonin Dvôrak

  • Polonesa N° 6

    Frederic Chopin

Intérpretes

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Cátulo Castillo

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Cátulo Castillo recorrió con sus letras los temas que siempre obsesionaron al tango: la dolorosa nostalgia por lo perdido, los sufrimientos del amor y la degradación de la vida. No tuvo en cambio espacio para el humor ni para el trazo despreocupado, y tampoco para el énfasis rítmico de la milonga. La palabra "último" figura en varios de sus títulos, como dando testimonio de ese desfile de adioses que atraviesa sus letras, donde hay siempre compasión por quienes padecen y un frecuente recurso al alcohol como fuga.

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E. S. Discépolo

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La gente se te arrima con su montón de penas, y tú las acaricias casi con un temblor. Te duele como propia la cicatriz ajena, aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor... La pista se ha poblado al ruido de la orquesta, se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín ¿No ves que están bailando... No ves que están de fiesta? Vamos, que todo duele, ¡viejo Discepolín!. Fragmento del tango "Discepolín" de Homero Manzi

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Canet es el prototipo del clásico guitarrista tanguero, dispuesto siempre a unir su guitarra a una voz de tango. Sus influencias se remontan al estilo de los acompañantes de Gardel, Magaldi y Corsini. Fue uno de los pocos guitarristas que logró evadir las influencias de Roberto Grela, creador de toda una escuela en el tango. Su estilo estaba enraizado en forma directa a los conjuntos de guitarras clásicos. En muchas de sus actuaciones agregó al trío o cuarteto de guitarras otros instrumentos de cuerda: contrabajo, violines y violonchelo.

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