El gran pianista chileno, formado junto a un discípulo de Liszt, fue uno de los más importantes intérpretes del siglo XX. A 104 años de su nacimiento, hLm!.com reproduce esta nota del crítico especializado en música, Federico Monjeau.
El nombre de Claudio Arrau, evoca una trayectoria musical casi infinita. No sólo porque el pianista siguió tocando prácticamente hasta el día de su muerte, el 9 de junio de 1991, a los 88 años, sino porque su vida artística pareciera haber arrancado en algún punto de la segunda mitad del siglo XIX, como heredero directo de la tradición lisztiana. Entre los nueve y los quince años Arrau estudió en Berlín con Martin Krause, nacido en 1853 y discípulo dilecto de Franz Liszt. Pero la extraordinaria riqueza de Arrau obedece a su doble condición de pianista romántico y moderno: Arrau también proviene de la escuela de la fidelidad y el respeto por la partitura inaugurada por Artur Schnabel en la década del '20.
Arrau nació el 6 de febrero de 1903 en Chillán, capital de la provincia chilena de Ñuble; dio su primer recital a los cinco años y a los nueve se estableció en Alemania con su madre y dos hermanos para seguir la carrera de concertista. Su maestro Krause murió en 1918. A los 15 años, Arrau da por concluida su condición de discípulo: "La muerte de Krause fue terrible para mí —cuenta en su libro de conversaciones con Joseph Horowitz—. Creí que se había acabado el mundo. Sentía que ya no podía seguir tocando. Y, por otro lado, tenía que seguir luchando contra todas esas damas que insistían en que fuera a ver a Schnabel, o no se a quién, porque me consideraban demasiado joven para quedar sin maestro".
Para entonces Arrau ya había tenido un cierto contacto con el público gracias a los conciertos que le organizaba Krause y había tocado el Concierto N° 1 de Liszt con Nikisch en Dresden a los doce o trece años. La muerte de Krause le cerró algunas puertas, pero de a poco Arrau pudo forjar un sólida reputación en Alemania. Su técnica era refinadísima y su repertorio muy extenso. En la década del '30 hizo la obra completa de Bach para clave en doce conciertos, además de ciclos de Beethoven, Schubert y Schuman. El Bach de Arrau, que ha sobrevivido en unas pocas grabaciones y no volvería a ocupar un lugar central en su repertorio, estaba estilísticamente muy alejado del Bach de Busoni. "Mi maestra de italiano —cuenta Arrau—, que era íntima de Busoni, asistió a uno de mis recitales Bach en 1935 y no le agradó en absoluto. Es muy académico, me dijo. ¿Por qué no usas tu imaginación? ¿Por qué no utilizas el pedal?".
Si Arrau no representa la totalidad de la tradición lisztiana, por lo menos representa una mitad. Piero Rattalino sostiene que Arrau representa el lado humanístico de Liszt, así como Horowitz el lado demoníaco. La comparación podría ilustrarse con ambas versiones de la Sonata en si menor de Liszt. La de Horowitz es brillante, llena de vida y llena de volutas. La de Arrau es más densa, más pausada, tal vez más noble. Lo que en Horowitz son notas de adorno, en Arrau son invariablemente notas melódicas.
Arrau nunca quiso apabullar a nadie con su técnica y con el tiempo se fue inclinando hacia los tiempos lentos, mucho antes de que la edad lo llevase a esa situación. Las ejecuciones de Arrau tienen una respiración incomparable hasta en los trinos. "La velocidad de los trinos —explica el músico— es algo que ya nadie conoce con precisión. La velocidad de un trino debe estar en relación con el Stimmung... con la atmósfera. Una vez, cuando me encontraba ejecutando los cinco conciertos para piano de Beethoven con Klemperer en Londres, llegamos a ese pequeño trino del segundo movimiento del Emperador. Klemperer me preguntó: ¿Qué estás haciendo allí? Sólo tocando un trino en la forma en que creo que debe ser, le respondí. ¡Un trino es un trino!, replicó él. El consideraba que todos los trinos debían ser rápidos, lo cual es sorprendente, ya que era un gran artista."
Daniel Barenboim, que además de admirarlo dirigió a Arrau en distintas oportunidades, observó: "No ejecuta los pasajes del piano en los conciertos como algo ajeno a la orquesta, sino como una parte de ella. Por lo tanto resulta muy fácil trabajar con él. Creo que eso se debe, en parte, a que una de sus principales fuerzas impulsoras en su ejecución es la tensión armónica. Mucho más que la belleza melódica de una frase: mucho más, incluso, que el impulso rítmico. Y precisamente la velocidad de la variación armónica y el grado de tensión armónica lo inducen a ejecutar ciertas obras con mayor lentitiud que la que estamos habituados a escuchar en otras interpretaciones. Y creo que esto es correcto, porque si alguien llegara a tocar los tiempos de Arrau sin tener esa intensidad de relaciones armónicas, su ejecución resultaría calamitosa."
La incorruptible nobleza de las ejecuciones Arrau a veces es malinterpretada como seriedad mortal o ausencia de humor. Pero seguramente el maestro tenía el humor en alta estima. "Creo que el humor no tiene nada que ver con la música —explica Arrau a Horowitz—. El humor está relacionado con los pensamientos y las palabras. Sólo en un sentido artificioso podría decirse que la música es humorítsica".
"¿Jamás encuentra divertida a la música?", insiste Horowitz.
"Nunca".
Federico Monjeau
Nota extraida de Diario Clarín

11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla, compositor argentino. Astor representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica.
11 de marzo de 1851: estreno de "Rigoletto", considerada la obra maestra de Verdi, en el teatro La Fenice, de Venecia. Basada en la obra "El rey se divierte" de Víctor Hugo y adaptada por Piave, "Rigoletto" cuenta la historia del bufón del duque de Mantua.
11 de marzo de 1819: nace Marius Petipa, bailarín y coreógrafo francés. Su producción total es inmensa y en cierta forma inclasificable: obras diferentes contenían, en proporciones variables, cuentos de hadas, fantasías de todo tipo, influencias del ballet romántico francés, temas históricos tratados de una manera no muy rigurosa, y como ingrediente exótico, danzas inspiradas en folclores de distintos países.
09 de marzo de 1842: se estrena la ópera de Verdi "Nabucco", en La Scala de Milán. La melodía del coro "Va pensiero" se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominación extranjera.
07 de marzo de 1875: nace Maurice Joseph Ravel. Compositor francés con una gran influencia española, cualidad que dejó patente en piezas como la Rapsodia española, La hora española y, fundamentalmente, en su inmortal y popularísimo Bolero. En sus comienzos estaba influido por Satie, pero luego halló un estilo propio, coincidiendo con otros compositores en la que se llamó Sociedad de los apaches, símbolo de la rebeldía artística, junto a Viñes, Délage, Schmitt, Roger-Ducasse, de Falla y Stravinski.

Daniel Barenboim
"Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"
George Gershwin
"Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"
Gustav Mahler
"Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"
Franz Schubert
"Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"
Bedrich Smetana
"Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"
Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico renovando de esta manera de forma decisiva el tango. Si se considera que la obra de Piazzolla comienza en 1946 con El desbande y concluye en 1990, con Le grand tango y con Five tango sensations, que el mismo año graba con el cuarteto de cuerdas Kronos, se deduce que cubre 46 años, un lapso en el que produjo no menos de ochocientas obras.
Carlos Gardel es quizás el más grande mito de la Argentina. Su habilidad artística, su talento incomparable como cantor de los arrabales porteños, su instinto musical para componer algunos de los más grandes tangos de todos los tiempos, su estupendo carácter, su fanatismo por las carreras, le han llevado a ser quizás sólo igualado por la otra leyenda del país del sur del Plata: Eva Perón. Sin embargo, mientras toda actividad política puede ser digna de objeciones, comentarios y recelo por parte de determinados sectores de la población, la figura de Carlos Gardel se erige como universal para todos los argentinos y los seguidores del tango a través del orbe.
Destacados artistas se reunirán en el escenario mayor del Teatro Auditorium para rendirle un homenaje de alto nivel a la figura de Piazzolla. Este espectáculo conjunto, denominado “Balada para Astor”, se presentará el viernes 12 de marzo a las 21.30. Así, subirán a escena el reconocido cantor José Angel Trelles, la intérprete Mayte Caparrós, músicos invitados, la compañía de danzas “Arballet” dirigida por Magenia Mugica y la pareja de tango Bernardo e Isadora.
El 'nuevo tango' se da cita dos jueves al mes en una sala de París, donde la asociación 'Buenos Aires sur Scène' programa a artistas y grupos que renuevan el género nacido en el Río de la Plata a fines del siglo XIX. "La fascinación por el tango (en Francia) es muy real", señaló el compositor y virtuoso de la guitarra Tomas Gubitsch, quien llegó a Francia en 1977, a los 20 años, como miembro del grupo del gran bandoneonista y compositor Astor Piazzolla, y que desde entonces se radicó en este país.