El primer compositor que "piensa para la orquesta" es Beethoven. En él se puede ver un espíritu romántico de tanta fuerza que necesita todos los timbres orquestales para expresarse. En sus partituras los vientos adquieren un lugar destacado, pero su estilo se distingue por el nuevo empleo de los timbales (que ya no se ve limitado sólo a marcar el ritmo), un lenguaje amplio y casi virtuoso de las cuerdas, y la incorporación de instrumentos nuevos como el trombón y la percusión.
Orquesta de las sinfonías de Beethoven
Cuerdas, Maderas (2-3 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2-3 fagotes), Metales (2-4 trompas, 2 trompetas, 0-3 trombones), percusión (timbales; en la novena también bombo, platillos y triángulo).
Gioacchino Rossini
Este compositor italiano utiliza toda la "artillería pesada" de la orquesta en sus óperas. Algunos de sus elementos son la duplicación de las voces con todo el coro orquestal, o el uso simultáneo de familias instrumentales completas. Esta técnica se manifiesta especialmente en pasajes como el desfile de un regimiento.
Después de Berlioz
La orquesta adquirió una fórmula que duró medio siglo con Berlioz. En su Tratado de Instrumentación el compositor francés describe su orquesta ideal en la que intervienen (entre otros instrumentos) nada menos que 120 violines y 12 fagotes.
Wagner ocultó la orquesta en un foso debajo del escenario y esa fue una de sus principales innovaciones. Esto le permitió volver dulces los sonidos más ásperos. Amplió y mejoró la sección de los metales ordenando fabricar nuevos instrumentos como tubas tenores, bajos y contrabajos y una extraña trompeta baja. Wagner concebía para la orquesta el mismo papel que el coro del drama clásico: expresar lo que los protagonistas no logran decir.



17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).
15 de mayo de 1567: nace en Cremona, Claudio Monteverdi. Compositor italiano que revolucionó el mundo de la música aplicando medios tradicionales a nuevos fines. Considerado uno de los padres del género operístico, Monteverdi se destacó en el uso de las emociones humanas en música. Hacia el año 1600 su reputación estaba confirmada pero comenzaron a aparecer críticas a su estilo que subordinó la música al servicio de las palabras.
11 de mayo de 1894: nace Martha Graham, coreógrafa y bailarina estadounidense. Rompió con las rígidas convenciones de la danza del siglo XIX, creando su propia técnica: violentas contracciones pélvicas y trabajo abrupto a nivel del suelo, que encantaron al mundo.
07 de mayo de 1824: Michael Umlauf dirige el estreno en Viena la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa noche, el compositor no podía oír la música debido a su sordera pero siguió la ejecución a travez de una copia de la partitura, imaginando los sonidos que todos escuchaban.
01 de mayo de 1904: muere Antonín Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico. En la historia de la música, Dvorak se sitúa en el origen de la fama internacional de la música checa junto con Smetana.
Daniel Barenboim
"Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"
George Gershwin
"Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"
Gustav Mahler
"Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"
Franz Schubert
"Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"
Bedrich Smetana
"Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"
Nicolai Rimsky Korsakov
Ciclo 2012 - Programa N° 29
Ciclo 2011 - Programa N° 20
Mario del Monaco (Mario Cavaradossi)
Ciclo 2011 - Programa N° 2
N° 5 - 03 de octubre de 2010
Ciclo 2011 - Programa N° 9
Monserrat Caballé (Maddalena)
Pureza y riqueza melódica, frases de personalísima inventiva y perfecto desarrollo, clara inspiración e inalterable e inconfundible jerarquía musical respira toda la frondosa obra de composición de José Dames. Desde que comenzó su labor en nuestra música popular, como bandoneonista y compositor, a mediados de la década del '30 del siglo pasado y hasta el presente, su imaginación ha producido más de 350 piezas. Pero si hubiera escrito únicamente estas tres, "Fuimos", "Nada" y "Tú", toda la adjetivación prodigada en este párrafo quedaría ampliamente justificada.
Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel se adecúan magistralmente a éste y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, acierta con algunas frases proverbiales que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.
En La Boca, de la mano de un maestro ejemplar, Juan de Dios Filiberto, vecino y amigo de la familia Quiroga, Rosita dio sus primeros pasos con la guitarra a la edad de siete años. El tango no era por entonces cosa de niñas. De modo que la joven Rosita se inició en el arte del canto al compás de los valsesitos, la zamba y la canción campera. Cantaba en reuniones y fiestas de familia. Eran los años de Filiberto y Quinquela Martín, La Boca festejaba ruidosos carnavales y Rosita, que vivía en una casa de chapa y madera, se mezclaba en las murgas del barrio.
Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.
El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.