Sábado, 23 de Junio de 2018

Clásica y Ópera | Ópera

Simón Boccanegra

Simón Boccanegra

Verdi ha creado una de sus óperas más espléndidas. La melodía fluye con perfecta regularidad desde la primera hasta la última escena; ya no se divide en "números" separados, como sucede en Rigoletto e Il trovatore, sino que liga cada cuadro formando una unidad completa. La composición fue terminada a finales de 1856. El estreno, el 12 de marzo de 1857, en Venecia, fue un fracaso total. La obra quedó en el olvido durante casi un cuarto de siglo. El compositor y poeta Arrigo Boito fue el encargado de reelaborar la obra que fué estrenada 24 años después en la Scala de Milán.








Ópera en un prólogo y tres actos


Libreto de Francesco María Piave, basado en el drama Simón Bocanegra (1843) de Antonio García Gutiérrez.

Lugar y época: Génova, el prólogo en 1339, los tres actos unos veinte años más tarde.

Argumento: En una plaza de la República de Génova dialogan por la noche dos jefes del pueblo, Paolo y Pietro, sobre la próxima elección del nuevo dux. Entraría dentro de sus planes que Simón Boccanegra aceptara presentarse. Es un corsario muy popular que en audaces viajes logró mantener lejos de Génova a los piratas y vencerlos. Tratan de convencer a Simón. También él tiene un motivo para desear el cargo de dux. Mientras Paolo y Pietro lo quieren utilizar para llegar a posiciones de poder personal, Simón sólo piensa en María, su amada, que su padre, Fiesco, no quiere entregarle por esposa a causa de su orgullo nobiliario. Simón no la ve desde hace mucho, pues el severo padre la tiene encerrada en palacio. La niña que nació de esta unión ha desaparecido hace algún tiempo y Simón no puede encontrarla a pesar de haberla buscado desesperadamente. Fiesco sale de su palacio, pero su diálogo con Simón no alivia la tensión que hay entre ellos. Simón entra desesperado en la casa de la amada. Allí la encuentra muerta, mientras el pueblo, en la ciudad, lo proclama futuro dux. María ha muerto de dolor.

Han pasado veinte años. En el jardín del castillo familiar de los Grimaldi, cerca de Génova, junto al mar, Amelia espera anhelante al joven Gabriele Adorno, que la ama. Puesto que pertenece a la nobleza, se encuentra entre los enemigos de Simón, que sigue siendo dux de Génova. Para sorpresa de Amelia, se le anuncia la visita del dux; va a pedirla en matrimonio para uno de sus consejeros, el advenedizo Paolo. Durante la conversación, caracterizada desde el primer instante por una notable simpatía mutua, se revela, para conmoción de ambos, que Amelia no es otra que la hija desaparecida de Simón y María, niña con que la familia Grimaldi había sustituido a otra propia, que acababa de morir. El dux ya no quiere entregar a su propia hija a Paolo Albiani para que sea su esposa.

El cuadro siguiente se desarrolla frente al consejo de la ciudad de Génova y constituye una de esas grandiosas escenas de masas llenas de expectación y dramatismo en las que Verdi es un maestro. Paolo ha intentado secuestrar a María con ayuda de Lorenzo, un aventurero. Pero el intento ha fracasado, Gabriele pudo salvar a su amada y matar al sicario. En ese momento, una masa popular furiosa exige venganza para el plebeyo, al que cree asesinado sin motivo por un aristócrata. Gabriele acusa incluso al mismo dux de haber colaborado en el intento de secuestro. Nadie sabe que María es hija del dux; antes bien, hay rumores de que es su amante. Amelia se pone entre los partidos en lucha que ya están a punto de enfrentarse con las espadas. Es necesario encontrar al hombre que planeó el crimen. Finalmente, Simón consigue que Paolo no sólo reconozca el hecho, sino que se maldiga a sí mismo. La muchedumbre, susurrando de forma casi fantasmal, toma sobre sí la maldición. Paolo huye aterrorizado.

En el gabinete de trabajo del dux, desde cuya ventana se ven Génova y el ancho mar, Paolo, que planea vengarse, echa en la copa de Simón un veneno de efecto lento. Luego trata de convencer a los enemigos del dux, Gabriele y Fiesco (que vive oculto con el nombre de Andrea), de que den un golpe contra Simón, incluso de que lo maten. Pero el aristócrata de más edad rechaza la proposición; el joven acepta, pues cree cada vez más en los rumores que afirman que María, a la que ama, es la querida del dux. Sin embargo, la misma María impide que cometa el crimen. Gabriele conoce entonces la verdad, y en el mismo instante decide separarse de los conjurados. En las calles contiguas se oye el estallido de la revolución, que sin embargo fracasa. Al traidor Paolo lo condenan a muerte. Gabriele obtiene la mano de Maria. El pueblo alaba con amor a su justo y sabio dux.

Antes de morir, Paolo reconoce sus crímenes. Fiesco, conmovido, lo escucha. Entran al dux con pompa y solemnidad. El veneno ha comenzado a surtir efecto. No sólo reconoce en Andrea a su enemigo Fiesco, sino también al abuelo de Maria, que en la capilla del palacio se une en matrimonio con el joven Gabriele. El dux descubre entonces el misterio del origen de Maria y muere reconciliado con sus enemigos, mientras proclama a Gabriele nuevo dux de Génova.

Fuente: La vida del dux genovés Simón Boccanegra fue dramatizada por Schiller (La conjuración de Fiesco), pero Verdi no tomó el argumento del poeta alemán, sino del español García Gutiérrez, autor que ya le había servido como fuente de inspiración en El trovador.

Libreto: Lamentablemente, los libretos de El trovador y Simón Boccanegra se encuentran entre los más oscuros y confusos a los que Verdi puso música. No les falta grandeza, pasión y situaciones dramáticas, pero la acción como tal carece de fluidez, no provoca entusiasmo. Los múltiples acontecimientos que se suceden, no sobre las tablas, sino fuera de escena, hacen que la obra sea difícilmente inteligible. A esto hay que añadir que la acción se extiende a lo largo de más de veinte años, que muchos personajes importantes utilizan nombres falsos, que se presuponen conocimientos de la historia de Génova, con sus luchas entre güelfos y gibelinos, entre aristócratas y plebeyos, que se tejen innumerables intrigas, se elaboran planes, el amor se transforma en odio y viceversa; y que todo esto está puesto en música, cuyo constante fluir sinfónico hace difícilmente comprensibles amplias partes del texto.

Música: Verdi ha creado una de sus óperas más espléndidas. La melodía fluye con perfecta regularidad desde la primera hasta la última escena; ya no se divide en «números» separados, como sucede en Rigoletto e Il trovatore, sino que liga cada cuadro formando una unidad completa. Los recitativos tienen una forma tan dramática y son subrayados de una manera tan plástica por la orquesta, que no desmerecen frente a las partes ariose, los dúos y los conjuntos. El tratamiento de las voces ya no sigue el sencillo principio del bel canto, sino que se profundiza hasta convertirse en una verdadera descripción del alma.

Por último, a la orquesta se le ha reservado un espacio que no posee ninguna obra italiana de la época. La expresión adecuada para Simón Boccanegra sería «drama musical italiano»; es la continuación directa y el desarrollo inevitable de Macbeth, y por lo tanto el camino hacia Aida y Otello.

Historia: Después de la triple victoria de los años 1851 -1853 (Rigoletto, Il trovatore, La traviata), Verdi no estrenó ninguna otra ópera en su país. El Teatro de la Fenice de Venecia le encargó una nueva obra. El maestro eligió la historia del dux de Génova Simón Boccanegra. Esbozó el argumento y pidió un libreto a Piave, su libretista en Rigoletto, La traviata y Macbeth. La composición fue terminada a finales de 1856. El estreno, el 12 de marzo de 1857, en Venecia, fue un fracaso total. La obra quedó en el olvido durante casi un cuarto de siglo.

Sin embargo, Verdi quería demasiado esta ópera para repudiarla. Cuando conoció a Arrigo Boito, el hábil compositor y poeta, le propuso, antes de Otello, una reelaboración de Simón Boccanegra. Los cambios en el texto y en la música fueron significativos: se limitaron las arias orientándolas hacia el drama musical, los recitativos apoyados por la orquesta se desarrollaron dramáticamente, los enlaces con Leitmotive se elaboraron más cuidadosamente.

La nueva y definitiva versión (en la que se basa nuestra descripción), en la que Verdi trabajó durante el año 1880, se estrenó el 24 de marzo de 1881 en la Scala de Milán. La velada, como todos los estrenos de la última época de Verdi, estuvo bajo el signo de los más encendidos elogios. Pero Simón Boccanegra no se hizo muy «popular», lo que no habla contra la obra, sino más bien contra el público. Al igual que Macbeth, es una obra para los realmente entendidos. A pesar de todo, en una interpretación de calidad, logra no sólo efectos artísticos sino también emocionales.

Fuente: Diccionario de la Ópera de Kurt Pahlen
Galería de fotos: grandes barítonos en el papel de Simón Boccanegra

Tito Gobbi (Foto principal)
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • El elixir del amor

    Gaetano Donizetti

  • Ballets

    Piotr Illych Chaikovski

  • Noche en el Monte Calvo

    Modest Mussorgsky

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 13 - 28 de noviembre de 2010

  • Canon en re mayor

    Johann Christoph Pachelbel

  • Bedrich Smetana

    Biografía

  • Danza macabra

    Camille Saint Saens

  • Humoresque

    Antonín Dvorak

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Músicos

José Bragato

José Bragato

Violoncellista, pianista, arreglador y compositor. Formó parte de las orquestas de tango más relevantes de la época. Fue estable en la de Francini-Pontier pero el elegido de todos los maestros para las grabaciones como Aníbal Troilo, Atilio Stampone, Osvaldo Fresedo. En 1954 se sumó a la “patriada” de Astor Piazzolla: armar el Octeto Buenos Aires, que revolucionó al tango. El sonido especial de su violoncello, unido a su virtuosismo, le permitió jerarquizar el instrumento por lo que las orquestas típicas de entonces dieron entidad a este instrumento como solista a la par del violín, a partir del surgimiento de José Bragato como notable violoncellista.

Músicos

Antonio Agri

Antonio Agri

Violinista, compositor, arreglador y director. Nació en Rosario. A lo largo de su carrera actuó con los principales referentes del tango. Formó parte del "Quinteto Nuevo Tango" junto a Astor Piazzolla por cerca de quince años. Integró la Orquesta Estable del Teatro Colón y en 1976 formó el conjunto de "Arcos Antonio Agri" con la idea de hacer tango sobre un modelo de música de cámara.

Músicos

Héctor Stamponi

Héctor Stamponi

Héctor “Chupita” Stamponi fue pianista, director, compositor y arreglador. Juntamente con Eduardo Pereyra, Osvaldo Pugliese, Horacio Salgan, Lucio Demare, ha sido uno de los mayores solistas de piano, individualizado por su peculiar fraseo, su inconfundible manera de "decir" en el plano y de armonizar los temas.

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