Viernes, 03 de Septiembre de 2010

Clásica y Ópera | Ópera

Rienzi de Richard Wagner

Rienzi de Richard Wagner

Rienzi ocupó a Wagner sus dos últimos años como director de orquesta en Riga (1837-1839); primero escribió el libreto completo, luego amplios bocetos de los dos primeros actos. Luego vino la "huida" por el Báltico hacia Inglaterra y París. Allí terminó la obra, en 1840. El estreno de Rienzi, celebrado en Dresde el 20 de octubre de 1842, fue el primer triunfo de Wagner. Una nueva vida se abrió ante él después de los amargos años de París, de aquel interludio de seis años como compositor que trabajaba de primer director de orquesta en la Ópera de Dresde.







Gran ópera trágica en cinco actos. Libreto del compositor.

Personajes: Cola Rienzi, notario papal (tenor); Irene, su hermana (soprano); Stefano Colonna (bajo); Adriano, su hijo (mezzosoprano); Paolo Orsini (bajo); Raimondo, legado papal (bajo); Baronelli y Ceceo del Vecchio (tenor y bajo); ciudadanos romanos; un mensajero de paz (soprano); un heraldo (tenor).

Lugar y época:
Roma, a mediados del siglo XIV.

La historia y el novelista inglés Edward Bulwer Lytton llamaron «el último tribuno» al jefe popular romano Cola di Rienzi, y Warner utilizó esa denominación como subtítulo de su primera ópera propiamente dicha. Ésta fue eclipsada por sus obras posteriores, pero nuestra época se acuerda ocasionalmente de ella. Se advierte allí con claridad la formación artística de Wagner, que procede de Spontini y Meyerbeer, pero también de los primeros románticos alemanes. Es perfectamente comprensible; lo único sorprendente es que pudiera librarse tan rápidamente de esos modelos y alcanzar un estilo propio, inconfundible. Poco después de Rienzi vino El holandés errante, y de repente, todo en esta obra, la atmósfera, los temas, los símbolos, la poesía, la música, es ya «auténticamente wagneriano», retrospectivamente hablando.

Rienzi ocupó a Wagner sus dos últimos años como director de orquesta en Riga (1837-1839); primero escribió el libreto completo, luego amplios bocetos de los dos primeros actos. Luego vino la «huida» por el Báltico hacia Inglaterra y París. Allí terminó la obra, en 1840.

El libreto describe la lucha del tribuno popular Rienzi por la victoria del derecho y el orden en la Roma del siglo XVI. Después de una brillante obertura (que se suele oír con frecuencia en los conciertos y que desarrolla, conforme al uso operístico de la época, una selección de las melodías más importantes de la obra: la oración de Rienzi, una marcha triunfal y el fastuoso himno de combate «Santo spirito»), el telón se alza ante una escena nocturna donde el grupo aristocrático de los Orsini intenta secuestrar a la hermana de Rienzi, Irene. El grupo contrario de los Colonna llega a tiempo para liberar a la víctima. Crece la indignación entre el pueblo a causa de la creciente arbitrariedad de los nobili, los nobles o patricios; y llaman a Rienzi, el tribuno, para que ponga freno a sus actividades. Raimondo, el legado papal, intenta inútilmente hacer las paces. El pueblo sólo escucha a su jefe, Rienzi, al que se une con entusiasmo el hijo de Colonna, Adriano, a pesar de que ello le crea un grave conflicto interior. Adriano se compromete con Irene.

El acto segundo muestra la fiesta en el Capitolio, en la que Rienzi celebra la victoria sobre los nobles, pero sobre todo el restablecimiento de la paz. También han sido invitados los ex enemigos Orsini, Colonna y sus seguidores. Aparentan entrar pacíficamente, pero en realidad sólo buscan el instante ideal para vengarse de Rienzi, el plebeyo que ha quebrantado su poder. Inútilmente intenta Adriano convencer a su padre del valor de Rienzi. Éste recibe enviados de toda Europa, frente a los cuales proclama con orgullo el derecho de Roma a representar un papel decisivo en la elección del emperador alemán. Luego ofrece a sus invitados una pantomima: el suicidio de Lucrecia, en la Roma antigua, después de haber sido violada por Tarquino, lo que en cierto modo fue el pretexto para liberar a Roma de la tiranía. Durante la pantomima, Orsini se aproxima sigilosamente a Rienzi, pero su puñal no puede atravesar la armadura del tribuno. Al mismo tiempo fracasan sus seguidores, que quieren asaltar el Capitolio. Los conjurados son condenados a muerte, pero Rienzi se deja convencer una vez más por Irene y Adriano y los perdona. Se siente lo suficientemente fuerte para mostrarse magnánimo. Es en realidad un «tribuno de la plebe», el único título que quiere llevar, después de haber rechazado la corona que le han ofrecido.

En el acto tercero, seguramente el más grandioso de la obra, Rienzi llama fervientemente a la lucha contra los patricios, que se han concentrado en las afueras de Roma: «Santo Spirito», una melodía llena de fuerza, que los coros formados por el pueblo adoptan y llevan a arrebatadores puntos culminantes. Sigue la escena de la batalla, donde Wagner, a la manera de Meyerbeer, concentra todas las masas y medios sonoros disponibles para describir la campaña de los romanos contra los aristócratas. Adriano vive con sentimientos encontrados la batalla que se desarrolla a lo lejos. Las mujeres de Roma se ponen de rodillas y rezan por la victoria. Suena un canto guerrero, se acerca, crece de manera incontenible y anuncia la victoria de Rienzi. Llevan a los heridos y a los muertos: entre estos últimos está Colonna. Adriano se aparta amargamente de su ídolo, pero el júbilo de las masas ahoga su maldición y los gritos de dolor de los vencidos.

Pero el apogeo de Rienzi ha terminado; en los últimos actos se representa su decadencia. El papa se aparta del tribuno; Adriano le atribuye motivos egoístas. Cuando Rienzi quiere entrar en la iglesia de San Juan de Letrán para rezar un tedeum, Raimon-do, el legado papal, lanza el anatema contra él. Todo el mundo se aparta de Rienzi, amado antes por el pueblo; sólo Irene le sigue siendo fiel. El tribuno se yergue una vez más, indomable: «¡Todavía hay una Roma!».

El acto quinto comienza con la oración de Rienzi que se ha hecho famosa, una melodía solemne que parece anunciar la atmósfera de Lohengrin. Pero las masas se han apartado de Rienzi definitivamente. Prenden fuego al Capitolio. Adriano se arroja a las llamas para salvar a Irene. Pero el edificio que se derrumba sepulta a Rienzi y con él a la joven pareja.

El estreno de Rienzi, celebrado en Dresde (gracias a las gestiones de Meyerbeer) el 20 de octubre de 1842, fue el primer triunfo de Wagner. Una nueva vida se abrió ante él después de los amargos años de París, de aquel interludio de seis años como compositor que trabajaba de primer director de orquesta en la Ópera de Dresde.

Más Notas
Los pescadores de perlas de Georges Bizet
Katia Kabanova de Leos Janácek
Manon de Jules Massenet
L'Orfeo de Claudio Monteverdi
Pelléas et Mélisande de Claude Debussy

Ver Historial




Breves

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Su luminosa, resonante e inconfundible voz en las interpretaciones del Nemorino de "L'Elissir d'Amore" de Donizetti, o de "Ernani", Radamés de "Aída" y "Otello", de Verdi, o del príncipe Calaf de "Turandot", de Puccini, lo convirtieron en uno de los grandes tenores contemporáneos y el mejor pagado de la historia.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Calude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Bedrich Smetana

    Biografía

  • El caballero de la rosa

    Richard Strauss

  • Romeo y Julieta

    Piotr Illich Chaikovski

  • Ballets

    Piotr Illych Chaikovski

  • Danzas polovtsianas

    Alexander Borodin

  • Sinfonía Nº 9 "Coral"

    Ludvig van Beethoven

  • Modest Mussorgsky

    Biografía

  • Las cuatro estaciones

    Antonio Vivaldi

Intérpretes

Voces

Alfredo Belusi

Alfredo Belusi

Tenía la pinta de un malevo imaginado por Jorge L. Borges. La de un compadre de los viejos tiempos, de aquellos que solían transitar entre el campo y los arrabales de la ciudad, silenciosos y distantes, que solamente respondían ante una provocación. Aunque el suyo fue un caso particular, sólo el tango lo llevaba a la acción. Y fue el más violento de todos, porque los títulos que engrosaron su repertorio fueron desafíos que confrontó hasta sangrar, todos elegidos para tal efecto, salvo algunas licencias como para aliviar tensiones.

Músicos

José Libertella

José Libertella

Los que disfrutaron de su música sobre el escenario lo recordarán, seguramente, con esa pasión que ponía cada vez que acomodaba el paño sobre sus rodillas, tomaba el instrumento y cumplía con el ritual de la función. Y quizá como ese hombre apasionado al que le saltaba la tanada ajustando cada detalle, preocupado porque el sonido o las luces no eran los óptimos. José Libertella nació en Calvera, Italia, su padre Juan construía tejas y trabajaba la tierra, fue el primero en emigrar a la Argentina. José lo siguió el 7 de junio de 1934, tenía once meses, viajó en el buque Principessa María en brazos de su madre.

Músicos

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese nació el 2 de diciembre de 1905. Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento.

Bs. As., 04 de julio

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires un 4 de julio de 1992. Fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Según muchos especialistas, fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió armonía y música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger (1887-1979).

Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

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