Sábado, 13 de Marzo de 2010

Clásica y Ópera | Ópera

Rienzi de Richard Wagner

Rienzi de Richard Wagner

Rienzi ocupó a Wagner sus dos últimos años como director de orquesta en Riga (1837-1839); primero escribió el libreto completo, luego amplios bocetos de los dos primeros actos. Luego vino la "huida" por el Báltico hacia Inglaterra y París. Allí terminó la obra, en 1840. El estreno de Rienzi, celebrado en Dresde el 20 de octubre de 1842, fue el primer triunfo de Wagner. Una nueva vida se abrió ante él después de los amargos años de París, de aquel interludio de seis años como compositor que trabajaba de primer director de orquesta en la Ópera de Dresde.







Gran ópera trágica en cinco actos. Libreto del compositor.

Personajes: Cola Rienzi, notario papal (tenor); Irene, su hermana (soprano); Stefano Colonna (bajo); Adriano, su hijo (mezzosoprano); Paolo Orsini (bajo); Raimondo, legado papal (bajo); Baronelli y Ceceo del Vecchio (tenor y bajo); ciudadanos romanos; un mensajero de paz (soprano); un heraldo (tenor).

Lugar y época:
Roma, a mediados del siglo XIV.

La historia y el novelista inglés Edward Bulwer Lytton llamaron «el último tribuno» al jefe popular romano Cola di Rienzi, y Warner utilizó esa denominación como subtítulo de su primera ópera propiamente dicha. Ésta fue eclipsada por sus obras posteriores, pero nuestra época se acuerda ocasionalmente de ella. Se advierte allí con claridad la formación artística de Wagner, que procede de Spontini y Meyerbeer, pero también de los primeros románticos alemanes. Es perfectamente comprensible; lo único sorprendente es que pudiera librarse tan rápidamente de esos modelos y alcanzar un estilo propio, inconfundible. Poco después de Rienzi vino El holandés errante, y de repente, todo en esta obra, la atmósfera, los temas, los símbolos, la poesía, la música, es ya «auténticamente wagneriano», retrospectivamente hablando.

Rienzi ocupó a Wagner sus dos últimos años como director de orquesta en Riga (1837-1839); primero escribió el libreto completo, luego amplios bocetos de los dos primeros actos. Luego vino la «huida» por el Báltico hacia Inglaterra y París. Allí terminó la obra, en 1840.

El libreto describe la lucha del tribuno popular Rienzi por la victoria del derecho y el orden en la Roma del siglo XVI. Después de una brillante obertura (que se suele oír con frecuencia en los conciertos y que desarrolla, conforme al uso operístico de la época, una selección de las melodías más importantes de la obra: la oración de Rienzi, una marcha triunfal y el fastuoso himno de combate «Santo spirito»), el telón se alza ante una escena nocturna donde el grupo aristocrático de los Orsini intenta secuestrar a la hermana de Rienzi, Irene. El grupo contrario de los Colonna llega a tiempo para liberar a la víctima. Crece la indignación entre el pueblo a causa de la creciente arbitrariedad de los nobili, los nobles o patricios; y llaman a Rienzi, el tribuno, para que ponga freno a sus actividades. Raimondo, el legado papal, intenta inútilmente hacer las paces. El pueblo sólo escucha a su jefe, Rienzi, al que se une con entusiasmo el hijo de Colonna, Adriano, a pesar de que ello le crea un grave conflicto interior. Adriano se compromete con Irene.

El acto segundo muestra la fiesta en el Capitolio, en la que Rienzi celebra la victoria sobre los nobles, pero sobre todo el restablecimiento de la paz. También han sido invitados los ex enemigos Orsini, Colonna y sus seguidores. Aparentan entrar pacíficamente, pero en realidad sólo buscan el instante ideal para vengarse de Rienzi, el plebeyo que ha quebrantado su poder. Inútilmente intenta Adriano convencer a su padre del valor de Rienzi. Éste recibe enviados de toda Europa, frente a los cuales proclama con orgullo el derecho de Roma a representar un papel decisivo en la elección del emperador alemán. Luego ofrece a sus invitados una pantomima: el suicidio de Lucrecia, en la Roma antigua, después de haber sido violada por Tarquino, lo que en cierto modo fue el pretexto para liberar a Roma de la tiranía. Durante la pantomima, Orsini se aproxima sigilosamente a Rienzi, pero su puñal no puede atravesar la armadura del tribuno. Al mismo tiempo fracasan sus seguidores, que quieren asaltar el Capitolio. Los conjurados son condenados a muerte, pero Rienzi se deja convencer una vez más por Irene y Adriano y los perdona. Se siente lo suficientemente fuerte para mostrarse magnánimo. Es en realidad un «tribuno de la plebe», el único título que quiere llevar, después de haber rechazado la corona que le han ofrecido.

En el acto tercero, seguramente el más grandioso de la obra, Rienzi llama fervientemente a la lucha contra los patricios, que se han concentrado en las afueras de Roma: «Santo Spirito», una melodía llena de fuerza, que los coros formados por el pueblo adoptan y llevan a arrebatadores puntos culminantes. Sigue la escena de la batalla, donde Wagner, a la manera de Meyerbeer, concentra todas las masas y medios sonoros disponibles para describir la campaña de los romanos contra los aristócratas. Adriano vive con sentimientos encontrados la batalla que se desarrolla a lo lejos. Las mujeres de Roma se ponen de rodillas y rezan por la victoria. Suena un canto guerrero, se acerca, crece de manera incontenible y anuncia la victoria de Rienzi. Llevan a los heridos y a los muertos: entre estos últimos está Colonna. Adriano se aparta amargamente de su ídolo, pero el júbilo de las masas ahoga su maldición y los gritos de dolor de los vencidos.

Pero el apogeo de Rienzi ha terminado; en los últimos actos se representa su decadencia. El papa se aparta del tribuno; Adriano le atribuye motivos egoístas. Cuando Rienzi quiere entrar en la iglesia de San Juan de Letrán para rezar un tedeum, Raimon-do, el legado papal, lanza el anatema contra él. Todo el mundo se aparta de Rienzi, amado antes por el pueblo; sólo Irene le sigue siendo fiel. El tribuno se yergue una vez más, indomable: «¡Todavía hay una Roma!».

El acto quinto comienza con la oración de Rienzi que se ha hecho famosa, una melodía solemne que parece anunciar la atmósfera de Lohengrin. Pero las masas se han apartado de Rienzi definitivamente. Prenden fuego al Capitolio. Adriano se arroja a las llamas para salvar a Irene. Pero el edificio que se derrumba sepulta a Rienzi y con él a la joven pareja.

El estreno de Rienzi, celebrado en Dresde (gracias a las gestiones de Meyerbeer) el 20 de octubre de 1842, fue el primer triunfo de Wagner. Una nueva vida se abrió ante él después de los amargos años de París, de aquel interludio de seis años como compositor que trabajaba de primer director de orquesta en la Ópera de Dresde.

Más Notas
Palestrina de Hans Pfitzner
Nabucco de Giuseppe Verdi
Don Giovanni de Wolfgang A. Mozart
Las vísperas sicilianas de Giuseppe Verdi
Manon Lescaut de Giacomo Puccini

Ver Historial




Breves

  • 14 de marzo de 1681: nace Georg Philipp Telemann, compositor del Barrocco alemán. Fue un compositor prolífico y produjo una enorme cantidad de obras seculares y religiosas. Su catálogo incluye 1043 cantatas religiosas, 46 partituras sobre la Pasión y numerosas óperas. En el terreno instrumental practicó con notable continuidad la suite orquestal conformada por una obertura y una sucesión de movimientos de danza.

  • 11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla, compositor argentino. Astor representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica.

  • 11 de marzo de 1851: estreno de "Rigoletto", considerada la obra maestra de Verdi, en el teatro La Fenice, de Venecia. Basada en la obra "El rey se divierte" de Víctor Hugo y adaptada por Piave, "Rigoletto" cuenta la historia del bufón del duque de Mantua.

  • 11 de marzo de 1819: nace Marius Petipa, bailarín y coreógrafo francés. Su producción total es inmensa y en cierta forma inclasificable: obras diferentes contenían, en proporciones variables, cuentos de hadas, fantasías de todo tipo, influencias del ballet romántico francés, temas históricos tratados de una manera no muy rigurosa, y como ingrediente exótico, danzas inspiradas en folclores de distintos países.

  • 09 de marzo de 1842: se estrena la ópera de Verdi "Nabucco", en La Scala de Milán. La melodía del coro "Va pensiero" se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominación extranjera.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Muerte del ángel

    Astor Piazzolla

  • La Coccinelle

    Cecilia Bartoli

  • Noche en el Monte Calvo

    Modest Mussorgsky

  • Pompa y Circunstancia

    Edward Elgar

Intérpretes

Músicos

Astor Piazzolla

Astor Piazzolla

Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico renovando de esta manera de forma decisiva el tango. Si se considera que la obra de Piazzolla comienza en 1946 con El desbande y concluye en 1990, con Le grand tango y con Five tango sensations, que el mismo año graba con el cuarteto de cuerdas Kronos, se deduce que cubre 46 años, un lapso en el que produjo no menos de ochocientas obras.

Voces

Carlos Gardel

Carlos Gardel

Carlos Gardel es quizás el más grande mito de la Argentina. Su habilidad artística, su talento incomparable como cantor de los arrabales porteños, su instinto musical para componer algunos de los más grandes tangos de todos los tiempos, su estupendo carácter, su fanatismo por las carreras, le han llevado a ser quizás sólo igualado por la otra leyenda del país del sur del Plata: Eva Perón. Sin embargo, mientras toda actividad política puede ser digna de objeciones, comentarios y recelo por parte de determinados sectores de la población, la figura de Carlos Gardel se erige como universal para todos los argentinos y los seguidores del tango a través del orbe.

Mar del Plata, 10 de marzo

Homenaje a Piazzolla en su ciudad natal

Destacados artistas se reunirán en el escenario mayor del Teatro Auditorium para rendirle un homenaje de alto nivel a la figura de Piazzolla. Este espectáculo conjunto, denominado “Balada para Astor”, se presentará el viernes 12 de marzo a las 21.30. Así, subirán a escena el reconocido cantor José Angel Trelles, la intérprete Mayte Caparrós, músicos invitados, la compañía de danzas “Arballet” dirigida por Magenia Mugica y la pareja de tango Bernardo e Isadora.

París, 05 de marzo

La Ciudad Luz, escaparate del "nuevo tango"

El 'nuevo tango' se da cita dos jueves al mes en una sala de París, donde la asociación 'Buenos Aires sur Scène' programa a artistas y grupos que renuevan el género nacido en el Río de la Plata a fines del siglo XIX. "La fascinación por el tango (en Francia) es muy real", señaló el compositor y virtuoso de la guitarra Tomas Gubitsch, quien llegó a Francia en 1977, a los 20 años, como miembro del grupo del gran bandoneonista y compositor Astor Piazzolla, y que desde entonces se radicó en este país.

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