Lunes, 06 de Octubre de 2008

Clásica y Ópera | Ópera

Louise de Gustave Charpentier

Louise de Gustave Charpentier

Este compositor de óperas, posiblemente el más longevo de todos, sólo tuvo un éxito verdadero: Louise. Nació el 25 de junio de 1860 en Dieuze (Lorena), estudió en Tourcoring, en Lille y por último en París, donde fue alumno de Massenet. A los 27 años ganó el Premio de Roma. En París descubrió, al igual que los pintores y poetas de Montmartre y de la rive gauche, un mágico colorido local que plasmó convincentemente en su ópera Louise. Nunca obtuvo un éxito escénico que fuera más allá de lo local. Murió en París, casi olvidado, el 18 de febrero de 1956.


Louise novela musical en cuatro actos (cinco cuadros).
Libreto de Gustave Charpentier.

Personajes: Louise, una costurera (soprano); su padre (barítono); su madre (mezzosoprano); Julien, poeta (tenor); Irma (contralto); burgueses, bohemios.

Lugar y época: París a fines del siglo XIX.

Argumento: Un breve preludio basado en la melodía de amor que luego oiremos en boca de Julien. Éste la canta para Louise, su amada y vecina en un barrio pobre de París. Le pide que huya con él, pues los padres de ella se oponen a la unión. El dúo de amor está lleno de romanticismo. (Cuatro años antes había aparecido La Bohéme, de Puccini, con una pareja semejante en el centro y en el mismo ambiente. Pero Puccini siguió siendo italiano, incluso en la descripción de París, mientras que Charpentier era un parisiense auténtico.) La madre interrumpe la escena. Ella y el padre exigen a Louise que elija un hombre más solvente en lugar del bohemio Julien. Cuando Louise lee ante su padre en el periódico, en voz alta, que «todo París está entregado al placer en la festiva celebración de la primavera», siente la pobreza de su vida entre aquellas cuatro paredes como un peso abrumador. Vive en una gran ciudad y sufre por no poder disfrutar de sus placeres.

El primer cuadro del acto segundo muestra un amanecer en Montmartre; obreros y obreras, policías, noctámbulos y vendedores callejeros dan vida a la escena; todos hablan en un dialecto que habría horrorizado a la Academia. Aparece Julien con sus amigos. Está embriagado por la primavera y sólo piensa en una cosa: huir con Louise, vivir con ella. La espera frente al taller de costura en que trabaja. Pronto aparece Louise con su madre, que le sigue haciendo advertencias. La propuesta de Julien la estremece; tiene que reflexionar. Se suelta de su brazo y entra en el taller.

Allí tiene lugar el cuadro segundo. Las costureras charlan y ríen sobre el eterno tema del amor. Sólo Louise tan desconcertadas: ¿estará enamorada? En la calle suena una canción, las obreras corren hacia la ventana y envían besos al cantante callejero. Es Julien, que le canta su amor. Sin embargo, la segunda parte de la canción es amarga; trata sobre la joven que no cumplió su promesa. Louise está sentada, pálida y silenciosa, pero pronto toma una decisión. Se levanta, corre a la calle y se arroja en brazos de Julien. El tercer acto transcurre en la pequeña casa en que viven Julien y Louise. La luz del crepúsculo cae sobre los techos de París. Aquí encuentra Charpentier para el corazón rebosante de Louise la melodía más íntima: «Depuis le jour...». París enciende sus luces, doblan las campanas en el aire transparente. Un dúo de amor corona la escena, un himno entusiasta a la vida. Entonces la casa se llena de amigos, de bohemios que improvisan una fiesta y proclaman a Louise reina de Montmartre. La madre de Louise interrumpe aquella desbordante alegría: la hija ha de regresar para ver al padre enfermo. Sólo por poco tiempo, promete Louise a su amado.

En el acto cuarto, Louise está otra vez con sus padres. Todo lo que la rodea la oprime: el ambiente triste, el padre que canta una canción extraña para recordarle su niñez; la madre que le reprocha su cambio inmoral de vida. La música se transforma paulatinamente en un himno a París. Por último, Louise no puede resistir más. Vuelve a la libertad, al amor. El padre corre detrás de ella hasta las escaleras y agita furioso los puños: Oh, París!

Libreto: Charpentier entona un canto jubiloso a París, a la libertad de la vida bohemia, al amor embriagador en las buhardillas y talleres, a la magia de las estrechas callejuelas. Pero no olvida crear un conflicto dramático por medio del conflicto de generaciones y de una contraposición entre la vida llena de tentaciones y los hombres que le dan la espalda eternamente.

Música: Charpentier es melodista, pero posee también suficientes recursos armónicos para hacer estimulante la partitura. Se eleva a verdadera altura en las escenas que enaltecen París. Entonces surge de su música un auténtico entusiasmo. Hay mucha ternura en ella y permite pasar por alto algunos momentos débiles y vulgares. Los teatros que cuenten con dos intérpretes idóneos, en juventud, belleza, sentido de la actuación y voz simpática, para los papeles de Louise y Julien, pueden plantearse la reposición de esta ópera y confiar en un auténtico éxito.

Historia: El estreno, celebrado en la Opera Comique de París el 2 de febrero de 1900, fue un triunfo tumultuoso. Siguieron más de cien representaciones ese año en el mismo lugar. La obra llegó pronto a otras partes del mundo: a Nueva York en 1900 y a Buenos Aires en 1918. En Barcelona se estrenó en 1904, bajo los auspicios de la Asociación Wagneriana local.

Fuente: "Diccionario de la Ópera" Kurt Pahlen
 
Más Notas
La mujer silenciosa de Richard Strauss
Luisa Miller de Giuseppe Verdi
Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny de Kurt Weill
La armonía del mundo de Paul Hindemith
La novia vendida de Bedrich Smetana

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Breves

  • 07 de octubre de 1959: muere en Roma el tenor Mario Lanza. Su gran mérito fue democratizar la ópera, al llevarla a todo el público en forma de películas, siendo El Gran Caruso una de las más recordadas. La corta carrera de Lanza abarca ópera, radio, conciertos, grabaciones y películas. Lanza inspiró la carrera de las sucesivas generaciones de cantantes de ópera, incluido Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Leo Nucci y José Carreras, así como las de cantantes aparentemente con diferentes antecedentes e influencias.

  • 26 de septiembre de 1945: muere en Nueva York, Bela Bartok, compositor húngaro. Una de las figuras más originales y completas de la música del siglo XX. Durante ocho años recorrió no sólo su país, sino también Rumania y Eslovaquia. Tomaba nota y grababa registros fonográficos de todos los cantos que oía. Más tarde los publicó, difundiendo así un estilo popular que hasta entonces se confundía con la música zíngara.

  • 26 de septiembre de 1898: nace en Brooklyn, George Gershwin. Compositor norteamericano proveniente de la música ligera y del jazz. Supo adaptar los géneros populares al entorno clásico. En Estados Unidos su obra es valorada y reconocida con homenajes, festivales y concursos de composición.

  • 25 de septiembre de 1849: muere Johann Strauss (padre), compositor austríaco. Aunque compuso alrededor de 300 obras, es recordado por el vals Loreley-Rhein-Klänge y por la marcha Radetzky.

  • 21 de septiembre de 1874: nace Gustav Holst. Compositor británico, descendiente de cinco generaciones de músicos, conocido por sus obras basadas en la literatura hindú y en las canciones folclóricas inglesas. Su obra más conocida probablemente sea la suite orquestal "Los Planetas" terminada en 1916, obra que Holst no encuentra entre sus mejores creaciones, de hecho, en ocasiones se queja por que otras obras han sido eclipsadas por ella.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

  • "La elevada misión de la música es iluminar las profundidades del corazón humano"
    Robert Schumann

hlm.tango

Intérpretes

Poetas

Homero Expósito

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El más original, el más importante y el más representativo de los poetas del tango, a partir de la brillante generación del cuarenta. Orientó Homero Expósito su inventiva literaria consagrada a la canción popular, en la confluencia de dos actitudes poéticas temperamentalmente opuestas, pero igualmente admirables: el romanticismo nostálgico y evocativo de Homero Manzi, y el grotesco dramatismo sarcástico de Enrique Santos Discépolo. De tan sutil combinación estilística y temática sin proponérselo, logró Expósito definir una novedosa y originalísima modalidad de interpretación para la letra del tango.

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Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.

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Buenos Aires y Montevideo postularán el tango, tradicional música y danza del Río de la Plata, como Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la UNESCO, que otorgó ese estatus a expresiones como los carnavales de Oruro y Barranquilla, o el Ballet Real de Camboya. La decisión común hizo caso omiso de la histórica disputa entre argentinos y uruguayos sobre el lugar de nacimiento de Carlos Gardel, el mítico cantante de tangos que inició en Buenos Aires su brillante carrera con proyección internacional, hasta su prematura muerte en 1935 en un accidente aéreo.

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