Martes, 26 de Septiembre de 2017

Clásica y Ópera | Ópera

Las vísperas sicilianas de Giuseppe Verdi

Las vísperas sicilianas de Giuseppe Verdi

Verdi proveyó a esta ópera de una serie de magníficas piezas musicales. La grande opera francesa exigía vistosas escenas de masas, brillantes actos festivos, grand spectacle. Verdi tenía también una habilidad magistral para eso. Sin embargo, las escenas de acción interior y de sentimientos conmovedores son más fuertes y más bellas. Aquí late el corazón de Verdi, grande y con profundos sentimientos humanos. La pieza más brillante de la partitura es el aria para bajo de Procida, en la que éste expresa su añoranza de la patria, «O tu Palermo, térra adórala».








Ópera en cinco actos de Eugéne Scribe y C. Duveyrier.

Personajes: Montfort, gobernador (barítono); Béthune y Vaudemont, oficiales franceses (bajo); Arrigo, un joven siciliano (tenor); Procida, médico (bajo); la duquesa Elena (soprano); Ninetta, su criada (contralto); Danieli, un siciliano (tenor).

Lugar y época: Palermo, 1282.

París era desde 1830 la capital mundial de la ópera. Y por esa razón, que encargaran a Verdi la composición de una ópera alegre para la Exposición Universal que se celebró en París en 1855, significó una distinción particular y el reconocimiento de su creciente lama. Durante 1854, año que Giuseppina y él pasaron en una casa de campo de Enghien, cerca de París, Verdi puso en música un libreto francés por primera vez. No vamos a indagar aquí si el tema propuesto por él era el indicado para semejante ocasión y para el lugar: Les vépres siciliennes describe la histórica lucha de liberación de los sicilianos contra los franceses, cuyo dominio terminó a causa de una revolución en 1282; puesto que ésta comenzó a la hora de vísperas, entró en la historia como las «vísperas sicilianas».

Scribe, que redactó el texto con su colaborador C. Duveyrier, sostuvo más de un duro duelo con el compositor por la versión que deseaba éste. Al compositor italiano le costó acostumbrarse, como pocos años más tarde le sucedería a su rival nórdico Richard Wagner con motivo del estreno parisiense de Tannhauser (1861), a las condiciones típicas de la ópera francesa, que sobre todo gracias a Meyerbeer se habían convertido en normas inamovibles, exigiendo la utilización, frecuentemente sin motivo, de escenas de masas y momentos de danza. Sin embargo, hay que añadir que el argumento elegido por Verdi se ajustaba más a estas exigencias que el drama de Wagner.

El argumento se desarrolla bajo la ocupación francesa. De un lado está el gobernador Montfort y su arrogante soldadesca, del otro lado los patriotas sicilianos Arrigo, Procida y la duquesa Elena. El primer acto describe la atmósfera tensa que reina entre los dos partidos y el encuentro del gobernador francés con Arrigo, que rechaza con orgullo la amistad que le propone éste.
En el acto segundo se oye una de las melodías más bellas de Verdi, el aria cargada de amor a la patria que entona el médico Procida, que regresa del destierro, «O tu Palermo, térra adorata». A él se unen Elena, cuyo hermano ha sido ejecutado por los franceses, y Arrigo, a quien Elena confiesa su amor; ambos deciden matar a Montfort y liberar Sicilia. Para soliviantar al pueblo inducen a las tropas de ocupación a secuestrar a las novias en una boda en que se casan doce parejas campesinas. Verdi enfrenta aquí un ardiente y vindicativo coro de sicilianos con una barcarola entonada por los secuestradores desde una nave que pasa por el lugar.
El acto tercero culmina con el descubrimiento de que Arrigo es hijo natural de Montfort. El conflicto interior entre el amor a su padre y el patriotismo conmociona al joven. Sigue siendo leal a sus amigos, pero en el último instante hace fracasar un atentado contra Montfort, que debía cometerse durante una fiesta. Es así como Procida y Elena caen en manos del gobernador, que los condena a muerte.
En el acto cuarto, Arrigo, despreciado por todos por traidor a la patria, pide un indulto para sus amigos. Montfort acepta a cambio de un único precio: que Arrigo lo llame «padre». En el gobernador se ha producido un cambio: quiere reparar muchos daños ocasionados por su tiranía. Pero Arrigo no puede superar el abismo que lo separa del enemigo de su pueblo. Sólo cuando se acerca el verdugo se le escapa el grito de «¡Padre!». Montfort no sólo lo perdona, sino que quiere desposarlo con Elena.
En el último acto, Elena piensa desesperadamente en salvar la vida de Arrigo, cuyos ex cantaradas han jurado su muerte; los conjurados quieren asaltar el cortejo nupcial cuando suenen las campanas. Elena lucha consigo misma, quiere renunciar al casa miento o pedir al gobernador que no haga sonar las campanas. Pero es demasiado tarde. Con el primer tañido de la solemne campana, los rebeldes atacan. Matan a Montfort y a Arrigo, que quiere proteger a su padre. En medio de la confusión general que se produce en ese momento, Elena se clava un puñal.

Verdi proveyó a esta ópera de una serie de magníficas piezas musicales. La grande opera francesa exigía vistosas escenas de masas, brillantes actos festivos, grand spectacle. Verdi tenía también una habilidad magistral para eso. Sin embargo, las escenas de acción interior y de sentimientos conmovedores son más fuertes y más bellas. Aquí late el corazón de Verdi, grande y con profundos sentimientos humanos. La pieza más brillante de la partitura es el aria para bajo de Procida, en la que éste expresa su añoranza de la patria, «O tu Palermo, térra adórala».

El estreno, celebrado en la Ópera de París el 13 de junio de 1855, fue todo un acontecimiento. La obra tuvo una recepción brillante también en Italia, donde se representó poco tiempo después, pero su intensidad es tal vez menor que la de otras óperas de la época madura de Verdi, y pasó a ser un huésped no muy frecuente, pero gustosamente esperado, de los teatros de ópera del mundo.
 
Más Notas
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Concierto para violín Nº 4

    Georg Philipp Telemann

  • Cuadros de una exposición

    Modest Mussorgsky

  • Finlandia

    Jean Sibelius

  • Tristán e Isolda

    Richard Wagner

  • Concierto para violín y piano

    Félix Mendelssohn

  • Mamma quel vino e generoso

    Giuseppe Giacomini (Turiddu)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    N° 7 - 17 de octubre de 2010

  • Carmen

    Georges Bizet

Intérpretes

Músicos

Julio De Caro

Julio De Caro

Su carrera se desarrolló a través de cuatro actividades principales: fue director, compositor, arreglista y violinista. Se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes. En 1927 grabó su primer disco. Entre sus grandes éxitos cabe mencionar: "El malevo", "Boedo", "Berretín", "Nobleza de arrabal" y "Flores negras". De Caro fue de los primeros en comprender que el destino del tango era la música y avanzó en esa dirección, hasta donde le dio el aliento.

Voces

Argentino Ledesma

Argentino Ledesma

Nació en Santiago del Estero y llegó a ser una de las voces más populares de los años 50. Se lució con la orquesta de Héctor Varela. Cultor de un repertorio de tangos melódicos, que cantaba con voz afinada y gran carisma, Argentino Ledesma grabó alrededor de 500 temas. Algunos de los más perdurables son: "Cuartito azul", "Fueron tres años" y "Fumando espero". Tangos que serían escuchados no sólo en la Argentina sino en toda Latinoamérica, los Estados Unidos, Europa, Australia o Egipto, durante sus giras.

Voces

Luis Cardei

Luis Cardei

La resurrección del cuarenta, la nostalgia de una época de cantores insuperables y la alegría de recuperar el recuerdo de aquellos tiempos del tango invicto, todo eso fue Luis Cardei. Escuchar su voz, profunda y pequeña, nos transporta al Buenos Aires de los patios con glicinas, del chirrido del viejo tranvía, de la bohemia del “trocen”, de las revistas del Maipo y El Nacional, de los primeros boletos en el hipódromo y de tantas otras cosas. Un pedacito de cantor, una enormidad de ser humano. Fue un cantor intimista, de fraseo porteño y delicado que generaba un clima emotivo con su media voz que se va quebrando lentamente, como si se fuera apagando.

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Mar del Plata, 30/05/2016

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El sábado 11 de Junio a las 21 hs se presentará en el Teatro Municipal Colón la gran cantante Amelita Baltar, acompañada por la Orquesta Municipal de Tango que dirige el Maestro Julio Davila y el pianista Aldo Saralegui como invitado especial. Luego de su presentación en Mar del Plata, la cantante estrenará un nuevo espectáculo: "Noches de Kabaret" en el Teatro Maipo de Buenos Aires.

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