Viernes, 03 de Septiembre de 2010

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Sinfonía Nº 1 de Gustav Mahler

Sinfonía Nº 1 de Gustav Mahler

Esta sinfonía no fue realmente la primera de Mahler. Hay evidencias de que anteriormente compuso por lo menos otras cuatro y que sus manuscritos pueden haber sobrevivido hasta la Segunda Guerra Mundial. Es desafortunado que esas obras tempranas fueran destruidas, pero por lo menos el hecho de conocer su existencia contribuye a explicarnos la maestría propia de la experiencia que se hace evidente en la Primera Sinfonía.







La Primera Sinfonía fue comenzada en 1884 y terminada en 1888. Mahler dirigió el estreno en Budapest el 20 de noviembre de 1889.

A pesar de su juventud, Mahler no estaba satisfecho con su puesto en Leipzig como asistente de la ópera, por más que fuera asistente de un colega mayor tan distinguido como Artur Nikisch. El compositor seguía buscando un puesto mejor y seguía tratando de encontrar obras interesantes que pudiera dirigir en Leipzig. Se presentó una oportunidad en 1886, cuando conoció al barón Karl von Weber, nieto del compositor Karl María von Weber, cuya música Mahler admiraba mucho. Weber tenía en su poder los esbozos de la ópera cómica inconclusa de su abuelo Die drei Pintos. Se le preguntó a Mahler si estaría interesado en terminar la obra.

Al principio Mahler dudó, Weber había esbozado la música apenas para siete de los 17 números del libreto y gran parte de la música que había escrito aparecía en una taquigrafía indescifrable. Sin embargo Mahler estudió los esbozos y descubrió que podía leer esta escritura, así que aceptó el proyecto. Se mantuvo reacio a componer su propia música para la ópera, excepto donde fuera absolutamente inevitable. Así que incorporó música de otras piezas de Weber. Se obsesionó con la obra, incluso hasta el punto de desatender sus deberes como director. Pero el proyecto fue positivo para él. Hizo que concentrara sus energías en la composición, aunque se tratara de escribir la música de otra persona. Además, el interés del mundo musical en la producción venidera de Die drei Pintos demostró ser un gran impulso para la carrera de Mahler.

Prácticamente todos los días iba a la casa del barón y de la señora de Weber, para tocar en el piano lo que había completado. Entre Mahler y el barón empezó a crecer una amistad y algo más que una amistad entre el compositor y la señora de Weber. Se inició entre ellos un tórrido affaire. Aunque ella era siete años mayor que Mahler y tenía marido y tres hijos, consideró seriamente la posibilidad de fugarse con el músico. Los amantes temían un escándalo, pero cada uno de ellos consideraba al otro irresistible.

A pesar de las tensiones que estaba provocando en el hogar de los Weber, Mahler continuó con su práctica de llevarles el estado actual del trabajo en curso, para que lo aprobasen. Sin embargo, una vez que la ópera estuvo terminada, fue la Primera Sinfonía lo que interpretó para los Weber. Una noche llegó a casa de ellos a medianoche, llevando el primer movimiento recientemente terminado. Fue al piano y los Weber se colocaron a ambos lados de él para ayudarle a tocar las ocho octavas del La que inician la obra. Más tarde el compositor recordaba: "Los tres nos sentíamos felices y animados. No creo haber experimentado otro momento tan agradable con mi Primera Sinfonía. Luego salimos juntos, llenos de felicidad."

El barón von Weber ignoró todo lo que pudo lo que estaba sucediendo entre su esposa y el compositor, pero finalmente perdió la cordura. Un día, mientras se encontraba en un tren camino a Dresden, emprendió una loca tanda de disparos. Afortunadamente no hirió a nadie con los repetidos disparos de su revólver a los reposacabezas de los asientos.

Mahler tuvo una pelea con el gerente de la ópera de Leipzig y se quedó sin trabajo. A pesar de la fama que le había reportado Die drei Pintos, le resultó difícil obtener un nuevo puesto, en gran parte debido a su escandalosa relación con Marión von Weber. También tuvo problemas al tratar de arreglar una presentación de la recientemente terminada Primera Sinfonía, que la mayoría de los directores consideraba demasiado moderna. La respuesta a ambos dilemas llegó en 1888, cuando Mahler, a la edad de 28 años, fue nombrado director principal de la Opera Real de Budapest.

Después de un año en la capital húngara, pudo dirigir la sinfonía. La recepción fue fría. La primera mitad melódica fue razonablemente bien recibida, pero la marcha fúnebre burlona y el final turbulento presentaron problemas para el público conservador. Al final hubo algunos abucheos.

La obra fue originalmente catalogada no como sinfonía sino como poema sinfónico en dos partes. En esa versión, la primera parte contenía tres movimientos y la segunda dos. A pesar de llamarla poema tonal, aparentemente Mahler no tenía en mente ningún programa particular. Aunque después del estreno empezó a pensar que algo denominado poema sinfónico debía tener una historia, así que le agregó una. Más tarde abandonó esa idea, sin embargo, y decidió que la obra era realmente una sinfonía. Los títulos originales de los movimientos eran:

Primera Parte: De los días de la Juventud
I. Primavera sin fin
II. Flora
III. Navegando a toda vela
Segunda Parte: Comedia Humana
IV.  Marcha fúnebre a la manera de Callot
V.Del Infierno al Paraíso
El movimiento "Flora" o Blumine fue finalmente desechado. Mahler consideró que no era suficientemente sinfónico. De hecho, había sido tomado de cierta música incidental que había escrito anteriormente para una obra teatral. Durante un largo tiempo ese movimiento se consideró perdido, pero apareció en 1959 y en ocasiones ha sido interpretado como parte de la sinfonía. La opinión de los críticos está dividida, pero la mayoría de los comentaristas cree que el compositor estuvo en lo correcto al eliminarlo. Otros señalan que existen importantes lazos temáticos entre este movimiento y el final.

Esta sinfonía no fue realmente la primera de Mahler. Hay evidencias de que anteriormente compuso por lo menos otras cuatro y que sus manuscritos pueden haber sobrevivido hasta la Segunda Guerra Mundial. Es desafortunado que esas obras tempranas fueran destruidas, pero por lo menos el hecho de conocer su existencia contribuye a explicarnos la maestría propia de la experiencia que se hace evidente en la Primera Sinfonía.
Más Notas
Obertura de Sueño de una Noche de Verano de Félix Mendelssohn
Concierto Nº 20 para Piano de Wolfgang A. Mozart
Sinfonía Nº 4 de Franz Schubert
Sinfonía N° 6 de Ludvig van Beethoven
Sinfonía N° 8 de Antonín Dvorak

Ver Historial




Breves

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Su luminosa, resonante e inconfundible voz en las interpretaciones del Nemorino de "L'Elissir d'Amore" de Donizetti, o de "Ernani", Radamés de "Aída" y "Otello", de Verdi, o del príncipe Calaf de "Turandot", de Puccini, lo convirtieron en uno de los grandes tenores contemporáneos y el mejor pagado de la historia.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Calude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Rapsodia en blue

    George Gershwin

  • La Coccinelle

    Cecilia Bartoli

  • Che gelida manina

    Luciano Pavarotti (Rodolfo)

  • Cielo e mar!

    Giuseppe Di Stefano (Enzo Grimaldo)

  • La consagración de la primavera

    Igor Stravinsky

  • Mi Patria

    Bedrich Smetana

  • Obertura Las Hebridas

    Félix Mendelssohn

  • Rapsodia española

    Maurice Ravel

Intérpretes

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Cátulo Castillo

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Cátulo Castillo recorrió con sus letras los temas que siempre obsesionaron al tango: la dolorosa nostalgia por lo perdido, los sufrimientos del amor y la degradación de la vida. No tuvo en cambio espacio para el humor ni para el trazo despreocupado, y tampoco para el énfasis rítmico de la milonga. La palabra "último" figura en varios de sus títulos, como dando testimonio de ese desfile de adioses que atraviesa sus letras, donde hay siempre compasión por quienes padecen y un frecuente recurso al alcohol como fuga.

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Alfredo Le Pera

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Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel se adecúan magistralmente a éste y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, acierta con algunas frases proverbiales que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.

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El 1º de noviembre es una fecha fundamental en la historia del tango: se cumplen cien años del nacimiento de Homero Nicolás Manzione, más conocido como Homero Manzi, un poeta que en apenas 44 años de vida se dio el lujo de inventar un mundo. El fue quien evocó un pasado mítico en el sur porteño, cantó a los amores perdidos y los cielos añorados, y fue el culpable de que hoy Boedo sea un barrio en la nomenclatura porteña y no sólo una calle que se cruza con San Juan. Junto a su pasión lírica, Manzi fue también lo que en los 60 se llamó “un intelectual comprometido”: pasó sin escalas de las filas de Forja al peronismo más visceral.

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Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

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