Domingo, 07 de Febrero de 2016

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Primer concierto para piano de Beethoven

Primer concierto para piano de Beethoven

Poco se sabe acerca de la historia del Primer Concierto para Piano de Ludwig van Beethoven. Probablemente fue compuesto en 1798 y estrenado por el compositor ese mismo año, en Praga. Sus primeras obras, compuestas para uso propio, eran sonatas para solista y piezas de cámara, pero también estaba empezando a escribir música para piano y orquesta. Beethoven intentó mantener la composición para su uso particular, y no permitió su publicación hasta 1801.








Beethoven se trasladó a Viena en 1792 y enseguida inició una carrera de espectacular éxito como pianista. Como llegaba con una carta de presentación del conde Waldstein y una invitación para estudiar composición con Haydn, ingresó sin ningún problema en los círculos musicales. Poco tiempo tardaron los vieneses en darse cuenta de que se habían beneficiado con un nuevo virtuoso de carácter emocionante. Sin embargo, en lo que a composición se refiere, Beethoven solamente era considerado como un discípulo de Haydn.

En Viena había aproximadamente trescientos pianistas, que competían entre sí para destacarse y, además, todos se ganaban la vida enseñando a más de seis mil estudiantes de piano en la ciudad. La rivalidad entre estos pianistas era feroz. Beethoven hablaba de su "deseo de avergonzar" a sus oponentes, a los que se refería como a sus "enemigos jurados". Temía que alguno de sus rivales copiara "las peculiaridades de mi estilo y que me las escamoteen apropiándose de ellas orgullosamente". Decía que "se vengaría" de tales pianistas.

Los pianistas competían como gladiadores y los de más éxito tenían un gran número de seguidores. En realidad, los virtuosos eran considerados más bien como rarezas que como artistas (a los niños prodigio se los exhibía públicamente junto a malabaristas y acróbatas). Los recitales en los que tocaban estos pianistas se asemejaban más a duelos. Beethoven, que muy pronto llegó a la cima en cada duelo, recibió el apoyo de un gran número de familias aristocráticas. Estas abrumaban al joven intérprete con dinero y obsequios con la intención de establecer su propio nivel social elevado. Tan grande era esta atención que, a menudo, Beethoven se sentía avergonzado por la excesiva generosidad.

Hacia mediados de la década de 1790, la fama de Beethoven se había difundido más allá de Viena, y pudo realizar giras de conciertos a otros países. Ejecutó su Primer Concierto para Piano en Praga, en 1798. Su reputación como compositor comenzó a extenderse con las repetidas interpretaciones de sus propias composiciones. Sus primeras obras, compuestas para uso propio, eran sonatas para solista y piezas de cámara, pero también estaba empezando a escribir música para piano y orquesta.

Su Primer Concierto para Piano no fue, en realidad, su primera obra de este tipo. Su Concierto Número 2 en Si bemol fue dos años anterior, pero el Concierto en Do mayor fue publicado en primer lugar y, por lo tanto, fue numerado primero. Además, existe un Concierto en Mi bemol que Beethoven escribió a la edad de catorce años, mucho antes de llegar a Viena. También hay un Concierto en Re y un Rondó en Si bemol para Piano y Orquesta, que datan, aproximadamente, de 1795.

Beethoven intentó mantener el denominado Primer Concierto para su uso particular, y no permitió su publicación hasta 1801. Para entonces, ya empezaba a dejar su carrera como solista y quería dedicarse más en exclusiva a la de compositor.

El modelo de Beethoven era Mozart, un pianista y compositor que había escrito una larga serie de conciertos para uso propio. Mozart se había convertido (irónicamente, recién después de su muerte) en el orgullo de Viena. El competidor más poderoso de Beethoven era un recuerdo. De los conciertos de piano de Mozart, Beethoven tomó sus conceptos de oposición equilibrada entre solista y orquesta, la claridad de formas y el virtuosismo del teclado destinado a hacer sobresalir al solista. Este Primer Concierto fue el último donde Beethoven se apegó a sus modelos. Posteriormente, en el Tercer Concierto amplió el alcance y la gama emotiva. Este proceso llegó a su culminación con el Concierto El Emperador.

La oposición dramática del núcleo del Primer Concierto aparece de inmediato, cuando las cuerdas contrastan un tema poderoso con una escala rápida, ambos separados totalmente por silencios. Otra fuente de contraste es el gran número de temas diferentes introducidos durante la exposición orquestal. Cuando finalmente entra el piano, lo hace como catalizador para conciliar los extremos. Las escalas se convierten en la fuente de virtuosismo pianístico, mientras llenan los silencios. Es especialmente dominante la transición hacia la recapitulación: el piano y los cornos alternan repeticiones del tema inicial, que gradualmente queda reducido a lo más básico.

El segundo movimiento explora una florida partitura para piano. A pesar del tiempo extremadamente lento, el piano se mueve en figuraciones rápidas y elegantes. Sin embargo, esta estudiada sofisticación pronto se desvanece ante la despreocupada inocencia del tema principal de rondó del final, introducido por el piano. El primer tema secundario es igualmente encantador, en especial debido a sus acentuados tiempos débiles. El segundo tema secundario también es atractivo: es en tono menor, y está tratado como un rondó en miniatura completo en sí mismo, hasta con ideas secundarias. Hacia el final, la música se detiene gradualmente mientras repite el motivo inicial. Una pequeña cadencia sobre un acorde sostenido para cuerdas reduce el tempo hasta llegar a un adagio para un solo de oboe. Tal vez no lo sospechemos, pero el piano ya ha salido definitivamente y el concierto está próximo a su fin. Termina seis compases después, con un súbito retorno al tempo de allegro. ¡Un final absolutamente delicioso para un movimiento absolutamente delicioso!

Más Notas
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Ver Historial




Breves

  • En el siglo XVIII, los compositores italianos desarrollaron tanto la ópera como la música sacra. Así como la cantata italiana se parecía a una ópera de concierto, la ópera se convirtió en una especie de cantata escenificada. La producción creció sin límites y con cada representación se renovó el interés por un género del que no existía un repertorio a repetir en varias ciudades, porque los teatros insistían con montar novedades. Por eso se valoraba mucho a los compositores prolíficos, capaces de crear tres o cuatro óperas por año.

  • Johann S. Bach compuso numerosas cantatas sagradas, en total ocho ciclos completos de 58 composiciones. De ellas se conservan 200. También compuso varias cantatas con textos profanos, que llamaba dramas musicales, para las cuales en ocasiones usaba otras obras propias.

  • Arthur Rubinstein fue un verdadero prodigio, debutó en público a los siete y cuatro años después fue presentado a Joseph Joachim, el gran violinista y amigo de Johannes Brahms. Joachim quedó tan impresionado con el niño que decidió asumir la responsabilidad de su formación musical. A los 13 años Rubinstein debutaría formalmente en Berlín, en enero de 1908 lo haría en el Carnegie Hall y luego comenzaría una gira por los Estados Unidos.

  • El compositor de origen ruso Nikolái Rimski-Korsakov y tendencia nacionalista, formó parte de los llamados Cinco Rusos junto a Mussorgski, Cui, Balakirev y Borodin. Fue un deslumbrante orquestador y pedagogo. Se destacó como autor de óperas de gran colorido armónico y tímbrico.

  • El compositor alemán Félix Mendelssohn fue considerado uno de los precursores del romanticismo musical. Adquirió una formación clásica inspirada en Palestrina, Haendel y especialmente en J. S. Bach, cuya figura redescubrió con La Pasión según San Mateo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Richard Wagner

    Biografía

  • Si puo, si puo

    Ingvar Wixell (Tonio)

  • Danzas polovtsianas

    Alexander Borodin

  • Sinfonía Nº 3 Op. 32

    Moderato assai

  • Sueño de una noche de verano

    Overture

  • Ludvig van Beethoven

    Biografía

  • Sinfonía Nº 6 "Patética"

    Piotr Illich Chaikovski

  • Programa N° 2

    10/02/2014

Intérpretes

Músicos

José Razzano

José Razzano

En general, los que escriben sobre el género, han sido mezquinos u omisos con la verdadera valoración de esta figura de la música popular. José Francisco Razzano nació en Montevideo (capital de la República Oriental del Uruguay), a pocos pasos de la Plaza Independencia, en una casa de la calle Policía Vieja N° 14, el 25 de febrero de 1887. Dos años apenas tenía cuando ante la desaparición de su padre, su madre se traslada a Buenos Aires, barrio de Balvanera (en aquel entonces arrabal, hoy integrado a la zona céntrica).

Orquestas

Orquesta Típica Victor

Orquesta Típica Victor

Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Poetas

E. S. Discépolo

E. S. Discépolo

La gente se te arrima con su montón de penas, y tú las acaricias casi con un temblor. Te duele como propia la cicatriz ajena, aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor... La pista se ha poblado al ruido de la orquesta, se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín ¿No ves que están bailando... No ves que están de fiesta? Vamos, que todo duele, ¡viejo Discepolín!. Fragmento del tango "Discepolín" de Homero Manzi

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