Martes, 16 de Septiembre de 2014

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Primer concierto para piano de Beethoven

Primer concierto para piano de Beethoven

Poco se sabe acerca de la historia del Primer Concierto para Piano de Ludwig van Beethoven. Probablemente fue compuesto en 1798 y estrenado por el compositor ese mismo año, en Praga. Sus primeras obras, compuestas para uso propio, eran sonatas para solista y piezas de cámara, pero también estaba empezando a escribir música para piano y orquesta. Beethoven intentó mantener la composición para su uso particular, y no permitió su publicación hasta 1801.







Beethoven se trasladó a Viena en 1792 y enseguida inició una carrera de espectacular éxito como pianista. Como llegaba con una carta de presentación del conde Waldstein y una invitación para estudiar composición con Haydn, ingresó sin ningún problema en los círculos musicales. Poco tiempo tardaron los vieneses en darse cuenta de que se habían beneficiado con un nuevo virtuoso de carácter emocionante. Sin embargo, en lo que a composición se refiere, Beethoven solamente era considerado como un discípulo de Haydn.

En Viena había aproximadamente trescientos pianistas, que competían entre sí para destacarse y, además, todos se ganaban la vida enseñando a más de seis mil estudiantes de piano en la ciudad. La rivalidad entre estos pianistas era feroz. Beethoven hablaba de su "deseo de avergonzar" a sus oponentes, a los que se refería como a sus "enemigos jurados". Temía que alguno de sus rivales copiara "las peculiaridades de mi estilo y que me las escamoteen apropiándose de ellas orgullosamente". Decía que "se vengaría" de tales pianistas.

Los pianistas competían como gladiadores y los de más éxito tenían un gran número de seguidores. En realidad, los virtuosos eran considerados más bien como rarezas que como artistas (a los niños prodigio se los exhibía públicamente junto a malabaristas y acróbatas). Los recitales en los que tocaban estos pianistas se asemejaban más a duelos. Beethoven, que muy pronto llegó a la cima en cada duelo, recibió el apoyo de un gran número de familias aristocráticas. Estas abrumaban al joven intérprete con dinero y obsequios con la intención de establecer su propio nivel social elevado. Tan grande era esta atención que, a menudo, Beethoven se sentía avergonzado por la excesiva generosidad.

Hacia mediados de la década de 1790, la fama de Beethoven se había difundido más allá de Viena, y pudo realizar giras de conciertos a otros países. Ejecutó su Primer Concierto para Piano en Praga, en 1798. Su reputación como compositor comenzó a extenderse con las repetidas interpretaciones de sus propias composiciones. Sus primeras obras, compuestas para uso propio, eran sonatas para solista y piezas de cámara, pero también estaba empezando a escribir música para piano y orquesta.

Su Primer Concierto para Piano no fue, en realidad, su primera obra de este tipo. Su Concierto Número 2 en Si bemol fue dos años anterior, pero el Concierto en Do mayor fue publicado en primer lugar y, por lo tanto, fue numerado primero. Además, existe un Concierto en Mi bemol que Beethoven escribió a la edad de catorce años, mucho antes de llegar a Viena. También hay un Concierto en Re y un Rondó en Si bemol para Piano y Orquesta, que datan, aproximadamente, de 1795.

Beethoven intentó mantener el denominado Primer Concierto para su uso particular, y no permitió su publicación hasta 1801. Para entonces, ya empezaba a dejar su carrera como solista y quería dedicarse más en exclusiva a la de compositor.

El modelo de Beethoven era Mozart, un pianista y compositor que había escrito una larga serie de conciertos para uso propio. Mozart se había convertido (irónicamente, recién después de su muerte) en el orgullo de Viena. El competidor más poderoso de Beethoven era un recuerdo. De los conciertos de piano de Mozart, Beethoven tomó sus conceptos de oposición equilibrada entre solista y orquesta, la claridad de formas y el virtuosismo del teclado destinado a hacer sobresalir al solista. Este Primer Concierto fue el último donde Beethoven se apegó a sus modelos. Posteriormente, en el Tercer Concierto amplió el alcance y la gama emotiva. Este proceso llegó a su culminación con el Concierto El Emperador.

La oposición dramática del núcleo del Primer Concierto aparece de inmediato, cuando las cuerdas contrastan un tema poderoso con una escala rápida, ambos separados totalmente por silencios. Otra fuente de contraste es el gran número de temas diferentes introducidos durante la exposición orquestal. Cuando finalmente entra el piano, lo hace como catalizador para conciliar los extremos. Las escalas se convierten en la fuente de virtuosismo pianístico, mientras llenan los silencios. Es especialmente dominante la transición hacia la recapitulación: el piano y los cornos alternan repeticiones del tema inicial, que gradualmente queda reducido a lo más básico.

El segundo movimiento explora una florida partitura para piano. A pesar del tiempo extremadamente lento, el piano se mueve en figuraciones rápidas y elegantes. Sin embargo, esta estudiada sofisticación pronto se desvanece ante la despreocupada inocencia del tema principal de rondó del final, introducido por el piano. El primer tema secundario es igualmente encantador, en especial debido a sus acentuados tiempos débiles. El segundo tema secundario también es atractivo: es en tono menor, y está tratado como un rondó en miniatura completo en sí mismo, hasta con ideas secundarias. Hacia el final, la música se detiene gradualmente mientras repite el motivo inicial. Una pequeña cadencia sobre un acorde sostenido para cuerdas reduce el tempo hasta llegar a un adagio para un solo de oboe. Tal vez no lo sospechemos, pero el piano ya ha salido definitivamente y el concierto está próximo a su fin. Termina seis compases después, con un súbito retorno al tempo de allegro. ¡Un final absolutamente delicioso para un movimiento absolutamente delicioso!

Más Notas
Concierto N° 3 para piano y orquesta de Sergei Prokofiev
Concierto N° 2 para piano y orquesta de Sergei Prokofiev
Cuadros de una Exposición de Modest Mussorgsky
Don Juan de Richard Strauss
Rapsodia en Blue de George Gershwin

Ver Historial




Breves

  • 13 de septiembre de 1819: nace en Leipzig, Clara Wieck Schumann. Fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt o Sigismund Thalberg, famosos pianistas virtuosos de aquella época.

  • 10 de septiembre de 1999: fallece Alfredo Kraus. Fue considerado el mejor tenor lírico ligero de su generación, mientras que la elegancia y estilización de su canto, combinada con su expresividad y una presencia escénica atractiva, le hicieron el intérprete ideal de roles de tipo aristócrata como Don Octavio, el Conde de Almaviva, Alfredo y el Duque de Mantua.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Tzigane

    Maurice Ravel

  • Las cuatro estaciones

    Antonio Vivaldi

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 28

  • La mamma morta

    Monserrat Caballé (Maddalena)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 7

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 31

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 15

  • Porgy and Bess

    George Gershwin

Intérpretes

Voces

Reynaldo Martín

Reynaldo Martín

Los años 60, fueron muy difíciles para el tango. El rock se había impuesto en la juventud y la política cultural y los medios de comunicación apoyaban más al folklore que a la música ciudadana. El tango estaba "en baja", no se vislumbraba ninguna figura en el horizonte y los tangueros se guarecían en los pocos refugios que había en Buenos Aires. En esas apareció un muchachito rubio, con pinta de galán televisivo, simpático y muy sencillo. Reynaldo Martín fue un remanso de aire puro que enseguida atrajo al público con su voz expresiva y fresca, con una muy buena dicción y, lo que es más importante, afinado.

Voces

Roberto Rufino

Roberto Rufino

Escuchar a Roberto Rufino entonar "María" o "La novia ausente" o "Malena" o cualquiera de los tangos que había elegido para su repertorio, era advertir que ese tango iba desgranándose de a poco y que las palabras surgían por separado, sin dejar de integrar el todo que las reunía, con la fuerza propia que debían tener en su contexto. Rufino fue eso; un decidor, un fraseador, un intérprete que sabía perfectamente cual era el mensaje de lo que estaba cantando. En 1997 fue declarado "ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires", y en 1998, "ciudadano ilustre de la cultura nacional".

Voces

Ángel Vargas

Ángel Vargas

Posiblemente, junto a Francisco Fiorentino, fue el modelo del "cantor de la orquesta". Tanto es así que hablar de Ángel Vargas nos remite indefectiblemente a Ángel D'Agostino, el director de la orquesta de sus grandes éxitos. Cantor de una personalidad impresionante, es el símbolo del fraseo porteño de los años cuarenta. Vargas canta como únicamente se cantó en el cuarenta. Su fraseo era reo y compadrito pero al mismo tiempo, de un infinito buen gusto. Tenía una dulzura que disimulaba su voz pequeña pero varonil, transmitía simpatía y era sobretodo, un cantor carismático. Fue sin duda uno de los más grandes artistas de nuestro tango.

Bs. As., 14/09/14

Tango: perfil de Buenos Aires

La música ciudadana reflejada en tanguerías y milongas que aún relatan el modo de ser porteño. De la mano de la música ciudadana un recorrido por los sitios imperdibles para disfrutar del tango de todos los tiempos. Una atracción irrefrenable, la sensualidad de los cuerpos que se mueven abrazados, como en una contienda y la insolencia de las letras, a veces primitivas, sesgadas, melancólicas.

Asunción, 31/08/14

Tango y ballet, con Maximiliano Guerra

“Carmen” y “Tango Paradiso” son las propuestas que Maximiliano Guerra y el ballet del Mercosur presentarán hoy a las 21:00 en el Gran Teatro del Banco Central. Una versión propia y más intimista de “Carmen” promete el bailarín argentino para este espectáculo en el que su esposa, la bailarina Patricia Baca Urquiza, asume el rol de la mujer rebelde y seductora de la novela de Prosper Mérimée.

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