Lunes, 08 de Septiembre de 2008

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Haroldo en Italia de Héctor Berlioz

Haroldo en Italia de Héctor Berlioz

Haroldo en Italia fue iniciada a comienzos de 1834 y se terminó el 22 de junio del mismo año. Fue estrenada el 23 de noviembre de 1834 por el intérprete de viola Chrétien Urban en el Conservatorio de París. La obra debe su origen al gran virtuoso del violín, Niccoló Paganini. Haroldo es una composición especial. No es realmente un concierto ni tampoco una sinfonía, pero tiene aspectos de ambos. El uso del solista como comentarista en lugar de ejecutante principal es muy inhabitual. La orquestación, como siempre ocurre con Berlioz, es extraordinariamente imaginativa, colorida y excitante.


Haroldo en Italia debe su origen al gran virtuoso del violín, Niccoló Paganini. Las dotes increíbles de Paganini fueron legendarias. Su estilo de ejecución tuvo influencia sobre pianistas y compositores así como sobre violinistas. Sin embargo, él fue más que un violinista. Fue un logrado compositor, ejecutante de viola y (como Berlioz), guitarrista. Cuando en 1833 adquirió una viola Stradivarius, estaba ansioso por exhibir su sonido maravilloso en los conciertos. Sin embargo, había un problema. No existía música de suficiente virtuosismo escrita para ese instrumento. Cuando Paganini oyó una ejecución de la brillante primera sinfonía de Berlioz, la Symphonie Fantastique, de inmediato se le ocurrió la respuesta: conseguiría que Berlioz compusiera para él un concierto para viola.

Berlioz arguyó que el mismo Paganini debía ser la opción lógica de compositor, pero el violinista insistió. "Usted es el único en el que puedo confiar para realizar una obra semejante." Berlioz aceptó el encargo. Había estado planeando componer una segunda sinfonía y el estímulo de un encargo lo hizo pensar en "una pieza de solo para viola, pero un solo combinado con la orquesta de tal manera que ello no afectara la expresión de la masa orquestal... Mi idea era escribir una serie de escenas para la orquesta en las que el solo de viola se involucrara como un carácter más o menos activo, reteniendo siempre su propia individualidad. Al ubicar la viola entre los recuerdos poéticos de mis vagabundeos por los Abruzzos, deseé convertirla en una suerte de soñador melancólico, a la manera del Childe Harold de Byron. De ahí el título Haroldo en Italia."

De hecho, Berlioz no siguió ninguna de las escenas del poema de Byron. El compositor había leído la obra mientras estaba en Roma y se identificaba con los vagabundeos del poeta por Italia, registrando sus impresiones. Los títulos coloridos que Berlioz dio a los cuatro movimientos constituyen todo lo que él deseaba revelar sobre el programa.

Haroldo está representado por un tema, que se oye cuando la viola hace su primera entrada. Este tema vuelve en cada uno de los movimientos, a medida que Haroldo observa las diferentes escenas. De este modo, se asemeja a la idée fixe de la Symphonie Fantastique. Pero hay una diferencia, explicaba Berlioz: "La idee fixe se introduce a sí misma obstinadamente, como una idea apasionada y episódica, en las escenas que son completamente ajenas a ella, interrumpiéndolas, en tanto que la melodía de Haroldo se agrega a las otras melodías orquestales con las cuales contrasta tanto en movimiento como en carácter sin obstaculizar su desarrollo."

Parte de la razón de la vaguedad del programa es que Berlioz ya había compuesto parte de la música antes de recibir el encargo de Paganini. El tema de Haroldo y el segundo tema del primer movimiento ya habían sido utilizados en la Obertura Rob Roy, que el compositor había escrito en 1831-1832 y posteriormente había desechado. El tema de Haroldo había sido un solo lírico de corno inglés. En parte por esa razón, no hay una completa virtuosidad en la línea del solo del primer movimiento. Además, hay muchos pasajes en los que el solista no toca nada en absoluto. Paganini no se sintió muy feliz cuando Berlioz le mostró la partitura terminada de este movimiento. "¡No es así en absoluto!", gritó. "Estoy en silencio demasiado tiempo. Debo estar tocando todo el tiempo." Paganini retiró su apoyo, pero sin embargo Berlioz continuó con la obra hasta terminarla. Se la dedicó a otro intérprete de viola, Humbert Ferrand.

En 1838, Paganini, que por entonces estaba viejo y débil, oyó Haroldo por primera vez. Le dijo a Berlioz: "Jamás me había sentido tan poderosamente impresionado en un concierto. Si no me contengo, me hubiera puesto de rodillas para agradecérselo." Poco tiempo después de esto, Berlioz recibió una fuerte suma de dinero que él pensó sería un presente de Paganini. En realidad, el violinista era un tacaño y el dinero provenía de un amigo de Berlioz, Armand Bertin, que deseaba darle al compositor algo que le ayudara a contar con más tiempo libre. Como Bertin sabía que Berlioz nunca aceptaría un presente de él, arregló las cosas de modo que el compositor creyera que el dinero provenía de Paganini. Con este dinero, Berlioz se liberó de otros deberes y dispuso de tiempo para componer su tercera sinfonía, Romeo y Julieta, que dedicó a Paganini.

Haroldo es una obra especial. No es realmente un concierto ni tampoco una sinfonía, pero tiene aspectos de ambos. El uso del solista como comentarista en lugar de ejecutante principal es muy inhabitual. La orquestación, como siempre ocurre con Berlioz, es extraordinariamente imaginativa, colorida y excitante.

El primer movimiento empieza con una enorme introducción dividida en cuatro subsecciones. Incluso cuando el tempo se acelera al allegro, todavía estamos en la introducción. La parte principal del movimiento comienza cuando la viola presenta el tema principal, una nota a la vez.

El segundo movimiento es una concepción extraordinariamente original. Después de una introducción de cuerdas aisladas, los primeros violines cantan una melodía. Esta se continúa en las violas y luego en los instrumentos de viento. Y así continúa, una y otra vez el mismo modelo repetido. Finalmente, hace su entrada el solo de viola, interpretando el tema de Haroldo. Pero el resto de la orquesta continúa como si la viola ni siquiera estuviera allí. Un rasgo interesante es que las longitudes de las frases de la orquesta y las de la viola no son iguales. De este modo se crea una tensión sutil. Una vez que la viola se retira, la orquesta continúa como lo había estado haciendo. Después de una sección media, marcada como Canto religioso, vuelve la sección principal. Hay una coda ampliada, en la que los instrumentos de viento y el arpa parecen no lograr decidir sobre cuál de dos notas establecerse. El pasaje sugiere dos campanas distantes que doblan. Este movimiento, por completo simple y sin embargo interminablemente fascinante, no se parece a ningún otro en toda la música.

El tercer movimiento es apenas menos original. Comienza con un tema de scherzo ejecutado en oboe y piccolo (una sonoridad que imita a un oboe rústico que Berlioz escuchó en Italia). Una vez que la viola hace su entrada con el tema de Haroldo, la orquesta la ignora, como en el movimiento lento. Gradualmente, paso a paso, la música de la viola se parece más a la del resto de la orquesta, hasta que las dos se integran por completo. El movimiento se cierra con una coda elaborada que sobreimprime el ritmo de scherzo, una melodía lírica oída previamente en el corno inglés y en el tema de Haroldo, todo moviéndose simultáneamente en tiempos aparentemente diferentes.

El final comienza impetuosamente con su tema principal, que se interrumpe tan abruptamente como comenzó. Allí sigue una serie de recuerdos, siempre en el solo de viola, de temas de los movimientos anteriores (un artificio que Berlioz tomó prestado del final de la Novena Sinfonía de Beethoven). Alternando con estas reminiscencias hay intentos vigorosos de parte de la orquesta de iniciar el final moviéndose con su propio material. Por último, la orquesta está libre para desarrollar una frenética bacanal, auxiliada por un segundo tema de un abandono aun mayor que el de su antecedente. Durante toda esta larga "Orgía de los Bandoleros", la viola solista permanece silenciosa, casi olvidada. Por último, el frenesí desciende y tres distantes instrumentos de cuerdas entonan una reminiscencia más (el tema principal del segundo movimiento). Sólo entonces puede reaparecer la viola, después de haber estado ausente durante casi todo el movimiento. Todo lo que ella ejecuta, sin embargo, es una sola frase bellamente ampliada, después de la cual la orquesta reanuda su orgía e impulsa vigorosamente hacia la conclusión. Un movimiento extraordinario, moldeado en una forma única, sirve como conclusión adecuada a esta sinfonía-concierto absolutamente singular.
 
Más Notas
Sinfonía Nº 9 de Anton Bruckner
Sinfonía Nº 1 de Johannes Brahms
Sinfonía Nº 5 de Anton Bruckner
Concierto para Violín y Orquesta de Johannes Brahms
Rapsodia en Blue de George Gershwin

Ver Historial




Breves

  • 08 de septiembre de 1841: nace Antonin Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Fue una figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios a la ópera, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati. Fabricó un modelo de violín más elegante. Las aberturas de resonancia son gráciles y audaces, la talla de la voluta es exquisita, el barniz es transparente y el fondo tiene un tono vivo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

hlm.tango

Intérpretes

Voces

Oscar Ferrari

Oscar Ferrari

Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.

Montevideo, 05 de sept.

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Bs. As., 02 de septiembre

Los argentinos triunfan en el Mundial de Tango

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