Martes, 19 de Febrero de 2019

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Concierto para piano Nº 2 de Camille Saint-Saëns

Concierto para piano Nº 2 de Camille Saint-Saëns

El Segundo Concierto para Piano fue compuesto durante la primavera de 1868. Antón Rubinstein dirigió el estreno, con Saint-Saëns al piano, en París, el 13 de mayo de 1868. Posteriormente, Rubinstein ejecutó el concierto como pianista. Este recordaba que "durante años me sirvió como caballito de batalla! Lo tiene todo: audacia y elegancia, deslumbrante brillo y temperamento; además, es buena música, aunque no exenta de una cierta banalidad".








Saint-Saëns tuvo una carrera extraordinariamente larga y productiva. Estuvo en activo como compositor durante 83 años. Escribió su primera composición, que se guarda en el Conservatorio de París, a la edad de 3 años, y siguió componiendo prácticamente sin cesar hasta el día de su muerte. Su carrera como pianista fue igualmente impresionante. Empezó dando conciertos informales en su vecindario a la edad de cuatro años, dio su primer recital público a la edad de ocho y se mantuvo ágil y en activo como ejecutante hasta su último día (en el que practicó durante dos horas por la mañana, antes de morir al anochecer).

Compuso incesantemente y sin esfuerzo. No tenía ningún problema, por ejemplo, en escribir y orquestar un oratorio gigantesco en el término de una semana. Creó más de trescientas obras, muchas de ellas de grandes proporciones. Saint-Saëns también se dedicó intensamente a la arqueología, la astronomía, la botánica, la dirección orquestal, la musicología, la enseñanza, la poesía, la filosofía y a escribir obras teatrales. Era una celebridad de fama mundial, que realizaba frecuentes giras de conciertos y era recibido en todas partes con gran entusiasmo y respeto. Ha sido uno de los pocos compositores vivos de todos los tiempos al que se erigieron estatuas y que tiene calles que llevan su nombre.

Saint-Saëns fue un corresponsal prodigioso y, a menudo escribía hasta dos docenas de cartas por día. Conoció a muchos de los más grandes músicos del mundo de varias generaciones. Fue muy amigo de Rossini, Liszt y Berlioz, y vivió lo suficiente para llegar a conocer a Stravinsky y Ravel. Saint-Saëns era un ateo sarcástico dotado de un ingenio mordaz, pero también era bastante generoso. Acumuló una fortuna considerable a lo largo de su espectacularmente exitosa carrera, frecuentemente daba dinero en forma de "becas" para jóvenes compositores.

Entre los músicos famosos que gozaron de su amistad se encuentra el pianista, director y compositor ruso Antón Rubinstein. Cuando ambos músicos se conocieron en 1858, Saint-Saëns impresionó a Rubinstein cuando leyó a primera vista, al piano, la enorme Sinfonía Océano de este último. A su vez, Rubinstein abrumó a su colega francés con su ejecución del piano. Tiempo más tarde, Saint-Saëns recordaba:
Sin más recursos que él mismo y un piano, Rubinstein ha llenado el enorme Théátre de l'Eden, con palpitantes multitudes y lo ha colmado de vibraciones tan resonantes y graduales como las que hubiera producido una orquesta. Y cuando unió sus fuerzas a las de la orquesta misma, ¡qué papel extraordinario jugó el instrumento bajo sus dedos a través de ese mar de sonoridad! Se puede tener una idea de lo que fue si uno imagina el destello de un relámpago que atraviesa una nube oscura. ¡Cómo hizo cantar al piano! ¿Qué magia posee para dar a esos sonidos aterciopelados una duración prolongada que no tienen, que no pueden tener bajo los dedos de ningún otro?
Los dos amigos tocaron dúos juntos y colaboraron en algunos conciertos.
Éramos muy amigos y frecuentemente tocábamos a dúo. Los pianos que hacían las veces de campo de batalla no lo pasaban bien y poco nos apiadábamos de los oídos de nuestros oyentes. ¡Qué días aquellos! Hacíamos música simplemente por el placer que significaba y nunca teníamos suficiente...
Un año, él me pidió que me hiciera cargo de la orquesta en una serie de conciertos que planeaba dar. Hasta el momento, yo había dirigido poco y vacilé en asumir la tarea. Por fin, acepté y durante esos ocho conciertos hice mi aprendizaje como director. En los ensayos, Rubinstein me entregaba partituras manuscritas que había garrapateado, llenas de tachaduras, cortes y lo que parecían intrincados diagramas geométricos. Jamás pude persuadirle de que me permitiera ver la música de antemano: ¡decía que le resultaba divertido ver cómo yo me las arreglaba con las dificultades! Además, cuando tocaba, no le prestaba la menor atención a la orquesta que le acompañaba, de manera que uno tenía que seguirle a su propio riesgo y, en ocasiones, emanaba del piano tal nube de sonoridad que yo ya no lograba distinguir nada y tenía que fijarme en los movimientos de sus dedos sobre el teclado a modo de guía. Después de esa magnífica temporada, estábamos en uno de esos conciertos en la Salle Pleyel, cuando me dijo: "Todavía no he dirigido una orquesta en París. Montemos un concierto que me dé la oportunidad de tomar la batuta." "Encantado." Preguntamos cuándo estaría libre la Salle Pleyel y se nos dijo que tendríamos que esperar tres semanas. "Muy bien", dije yo, "en esas tres semanas escribiré un concierto para la ocasión." Y compuse el Concierto en Sol menor que, en consecuencia, fue estrenado con un patrocinio tan distinguido.

Saint-Saëns logró terminar el concierto en el breve plazo asignado, pero no pudo aprenderse suficientemente la parte para piano. "Toqué muy mal, y excepto por el scherzo, que fue un éxito inmediato, no anduvo bien. La opinión general era que la primera parte carecía de coherencia y el final era un completo fracaso." No obstante, con el tiempo la obra llegó a convertirse en el más popular y respetado de los cinco conciertos para piano de Saint-Saëns.

Posteriormente, Rubinstein ejecutó el concierto como pianista. Este recordaba que "durante años me sirvió como caballito de batalla! Lo tiene todo: audacia y elegancia, deslumbrante brillo y temperamento; además, es buena música, aunque no exenta de una cierta banalidad".

Por fin, el compositor aprendió la parte para piano. En 1893 lo tocó en un concierto de la Filarmónica de Londres, donde compartió el programa con Tchaikovsky. Ambos compositores estaban en Inglaterra para recibir títulos honorarios de la Universidad de Cambridge. Saint-Saëns oyó y le gustó la Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky y los dos hombres pasaron la mayor parte del tiempo en un banquete dado en su honor, hablando de música.

En 1908, Saint-Saëns se convirtió en el primer compositor famoso que compuso música específicamente para una película. Siempre interesado por lo nuevo, estaba fascinado por las películas y deseoso por componer una suite de cámara para que se la interpretara durante la proyección de El asesinato del duque de Manners, de Charles Pathé. Muy pronto la producción de películas mudas se aceleró tanto que los compositores no tenían tiempo para crear música para las mismas, y con frecuencia era necesario utilizar música ya existente. El scherzo del Segundo Concierto a menudo acompañaba las comedias.

El concierto es una verdadera pieza de demostración de virtuosismo, como podía esperarse de la colaboración de dos extraordinarios pianistas y compositores. También tiene una maravillosa frescura y espontaneidad, sin duda producto de la rapidez con la que fue compuesto. El virtuosismo se hace evidente de inmediato cuando el concierto comienza con una cadenza elaborada. A lo largo de gran parte del primer movimiento, el piano ejecuta carrerillas deslumbrantes, arpegios y otras figuras, que culminan en una segunda cadenza. El virtuosismo está presente aun en el apagado interludio que sigue a esta cadenza, justo antes del final del movimiento.

El scherzo, maravillosamente melódico, está repleto de diestros toques de orquestación. Nótese en especial el uso imaginativo de los timbales y el pasaje virtuoso acompañado por toda la sección de cuerdas que tocan en trémolo. La liviandad de este movimiento deslumbrante nos recuerda a los mejores scherzos de Mendelssohn.

El torbellino del final es un sorprendente tour de forcé del pianista. No es extraño que Saint-Saëns haya tenido dificultades en aprender a ejecutar esta música en un plazo tan breve. El solista raramente tiene un respiro en lo que hace a las exigencias continuamente variadas de su técnica. Sin embargo, la música jamás cae en el virtuosismo vacío. Es siempre deliciosa, siempre elegante. Como lo expresa el biógrafo James Harding: "Los que critican a Saint-Saëns por su frivolidad, alguna vez deberían tratar de escribir música tan etérea y tan segura como esta. No les resultaría fácil."
Más Notas
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Cortigiani vil razza dannata

    Leo Nucci (Rigoletto)

  • Celeste Aida

    Luciano Pavarotti (Radamés)

  • Che gelida manina

    Rolando Villazón (Rodolfo)

  • Sinfonía Nº 38 "Praga"

    Wolfgang A. Mozart

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 5

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 12

  • Si puo, si puo

    Ingvar Wixell (Tonio)

  • Richard Wagner

    Biografía

Intérpretes

Voces

Alfredo Belusi

Alfredo Belusi

Tenía la pinta de un malevo imaginado por Jorge L. Borges. La de un compadre de los viejos tiempos, de aquellos que solían transitar entre el campo y los arrabales de la ciudad, silenciosos y distantes, que solamente respondían ante una provocación. Aunque el suyo fue un caso particular, sólo el tango lo llevaba a la acción. Y fue el más violento de todos, porque los títulos que engrosaron su repertorio fueron desafíos que confrontó hasta sangrar, todos elegidos para tal efecto, salvo algunas licencias como para aliviar tensiones.

Voces

José Ángel Trelles

José Ángel Trelles

Su voz se identifica con la música de Ástor Piazzolla y las letras de Horacio Ferrer. Con un estilo carente de yeite, está más cerca de la balada que del tango. No obstante, su repertorio integrado con composiciones vanguardistas, es acorde a estas características y resulta atrayente. Dueño de un registro de barítono, es afinado, tiene potencia y es fiel exponente de una generación de vocalistas que interpretan por un lado y cantan por el otro. Entre sus producciones discográficas se destacan: "Balada para un loco", "Y ahora yo", "Aguante barrio", "El ángel vive", grabado junto a la Camerata Porteña y junto al pianista Juan Carlos Cirigliano: "Sólo para dos".

Músicos

Juan de Dios Filiberto

Juan de Dios Filiberto

Compositor y Director de Orquesta, fue un hábil intérprete de piano, guitarra, violín y armonio, instrumento este último en el cual creara gran parte de su repertorio. Filiberto fue y será una de las figuras más preponderantes del tango, autor de obras como "Quejas de bandoneón", "Caminito", "Cuando llora la milonga", "El pañuelito", "Malevaje", "Clavel del aire", y tantas otras que engrandecieron la "Canción Porteña".

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