Lunes, 20 de Agosto de 2018

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Concierto para Piano de Grieg

Concierto para Piano de Grieg

La producción principal de Edvard Grieg se encaminó a componer danzas noruegas, música de fondo para acompañar piezas teatrales noruegas, movimientos aislados, conjuntos de piezas para piano breves, canciones y piezas corales breves. Así que el Concierto para Piano se convirtió en la obra más grande de Grieg y marca la culminación de su primer período, durante el cual trató de forzar sus dotes líricas para ajustarlas a la estructura esencialmente ajena de las grandes formas tradicionales.







El Concierto para Piano fue compuesto en 1868. Grieg continuó revisándolo y terminó la versión final definitiva poco antes de su muerte en 1907. Grieg dirigió el estreno en Copenhague, en el otoño de 1869; el pianista fue Edmund Neupert.

Grieg debió su compromiso de toda la vida a crear un estilo musical nacional noruego, a la temprana influencia de dos hombres: Ole Bull y Rikard Nordraak. Bull, virtuoso del violín y compositor, era una especie de héroe folclórico en Noruega. Era el símbolo del espíritu libre de la nueva Noruega, que había roto recientemente con cuatrocientos años de dominación danesa. Bull era emprendedor, independiente y agresivo. Entre sus actividades hubo frecuentes giras internacionales dando conciertos, un intento de establecer una colonia noruega en Pennsylvania (aventura que le costó la mayor parte de su dinero y casi su vida) y la fundación de un teatro nacional noruego (distinto de los que representaban obras danesas), para el cual contrató a un desconocido dramaturgo llamado Henrik Ibsen.

Grieg tenía 15 años cuando conoció al hombre más famoso de Noruega. Bull pidió escuchar algunas de las composiciones del muchacho, con las que se sintió muy impresionado. Recomendó que el joven Eduard fuera enviado a Alemania a estudiar en el Conservatorio de Leipzig. El aspirante a compositor y el famoso violinista se mantuvieron en contacto. Algunos años más tarde, Bull, a quien le gustaba imitar a los violinistas folclóricos en su violín y que había trascrito para piano melodías de violín, introdujo a Grieg en la auténtica música folclórica noruega.

Grieg también conoció al joven compositor Rikard Nordraak, un devoto apasionado de cualquier cosa que fuera Noruega -literatura de las sagas, baladas antiguas, escenas montañesas, vestimentas tradicionales, festivales, música folclórica y danzas folclóricas. Nordraak moldeó su carrera musical siguiendo la de Ole Bull, a quien reverenciaba hasta el extremo de guardar las colillas de cigarro que el violinista desechaba. Sus composiciones debían más a la música folclórica noruega que a la formación académica, para la cual había tenido poca paciencia.

Los dos jóvenes compositores estuvieron de acuerdo en dedicar la obra de su vida a llevar adelante la creencia de Ole Bull en el sentido de hacer surgir un estilo nacional noruego basado en la maravillosa música del pueblo. La muerte de Nordraak a la edad de 24 años, dos años después de que él y Grieg se convirtieran en íntimos amigos, hizo que Grieg se sintiera aun más decidido a cumplir con su compromiso musical con Noruega.

El elemento folclórico está menos focalizado en las piezas menores y canciones de Grieg de esa época de lo que podría haber estado, si la influencia no hubiera llegado de segunda mano a través de Nordraak. Los temas del Concierto para Piano, escrito poco después de la muerte de Nordraak, también suenan de alguna manera noruegos, aunque no se cita directamente ninguna música folclórica. Poco después de terminar el concierto, Grieg encontró una colección de música folclórica noruega llamada Melodías de las Montañas Viejas y Nuevas, muchas de las cuales Nordraak había usado en sus propias composiciones. Este libro demostró ser justamente lo que Grieg necesitaba -una fuente de primera mano de melodías de las que podría servirse para continuar forjando un estilo claramente noruego de la música artística-. Su primera composición después del Concierto para Piano fue un arreglo de 25 de estas melodías. Con frecuencia volvió a este libro como fuente de materiales. Su éxito en la utilización de la música folclórica confirmó la creencia de Grieg de que él no estaba hecho para componer en formas grandes. Empezó a concentrarse en las miniaturas, en las que podía hacer que una melodía folclórica sirviera no solamente como el tema, sino como la base completa de una pieza de carácter breve. De hecho, durante los restantes 38 años de su vida, sólo terminó tres obras más siguiendo los moldes clásicos: un cuarteto para cuerdas y dos sonatas.

Su producción principal se encaminó a componer danzas noruegas, música de fondo para acompañar piezas teatrales noruegas, movimientos aislados, conjuntos de piezas para piano breves, canciones y piezas corales breves. Así que el Concierto para Piano se convirtió en la obra más grande de Grieg y marca la culminación de su primer período, durante el cual trató de forzar sus dotes líricas para ajustarlas a la estructura esencialmente ajena de las grandes formas tradicionales.

Uno de los puntos más fuertes del concierto reside en la belleza de sus temas. El intento de Grieg de desarrollarlos de acuerdo con los principios de la sonata le acarreó considerables dificultades. Obsérvese, por ejemplo, en el primer movimiento, la adhesión al texto para la forma sonata, incluso hasta el punto de que la recapitulación es casi una nueva presentación literal de la exposición. Le resultó de ayuda modelar el primer movimiento en base a una obra existente, el Concierto para Piano de Robert Schumann, también en La menor. Además Grieg, nunca satisfecho por completo con su concierto, continuó revisándolo hasta el último año de su vida, a pesar de las frecuentes presentaciones del mismo.

El musicólogo Gerald Abraham rastrea la deuda que este concierto tiene con Schumann:
"En los dos [primeros] movimientos encontramos un pasaje de cuerdas introductorio para el solista, que desciende del registro alto al medio. En ambos, el tema principal es presentado luego por los vientos y repetido exactamente por el solista; naturalmente ambos tienen el segundo tema en el mayor relativo, aunque Grieg no sigue a Schumann en el hecho de dar forma a los temas primero y segundo a partir de la misma idea básica. Quizá Grieg fue tan naturalmente melódico como para contentarse con un solo tema principal para todo el movimiento".
Abraham continúa:
Ambas exposiciones concluyen con un animato ambos desarrollos caen en dos secciones principales, en la primera de las cuales los solos de vientos de madera interpretan fragmentos del tema principal por encima de los arpegios del piano, en tanto el solista se destaca en la segunda...; en ambos la cadencia está seguida por una coda más veloz que el resto del movimiento, en el de Schumann en una nueva forma del tema básico, y en el de Grieg en un tema enteramente nuevo [que gradualmente revela su derivación del pasaje de cuerdas de la apertura]. No hay parecido entre las ideas propiamente dichas; simplemente Grieg, en la etapa más alta de su desarrollo como compositor de la forma sonata, todavía experimentaba la necesidad de seguir un modelo formal.
Grieg luchó con la orquestación incluso más que con la estructura y logró producir una versión definitiva alrededor de 40 años después de haber terminado el concierto por primera vez. Durante un tiempo el autor siguió las sugerencias de su amigo y mentor, Franz Liszt, quien se había sentido profundamente impresionado con el concierto. Liszt sugirió, entre otras cosas, que el segundo tema del primer movimiento ¡no fuera dado a los violonchelos sino a un solo de trompetas! Incluso después de decidirse en contra de las sugerencias más extravagantes de Liszt, Grieg continuó perfeccionando la partitura. La versión final difiere notablemente de la publicada originariamente en 1872.

Además de las melodías, la escritura exquisita para piano contribuye a la belleza de esta música, particularmente en el movimiento lento. Grieg conocía bien su instrumento, había estudiado las obras para teclado de Chopin y de Schumann y habitualmente componía en el piano. Así que pudo imbuir de sensible lirismo incluso a los pasajes más ornamentados y figurativos. Al escuchar las carrerillas y arpegios menos rimbombantes, tenemos la sensación de que cada nota importa y que no es sólo un gesto. Esto es un logro impresionante, raro entre los conciertos para piano románticos, que le ha asegurado a este concierto un lugar de gran popularidad.

Quizás incluso más que en las melodías y en las figuraciones del piano, el atractivo del concierto reside en sus armonías. Grieg tenía un maravilloso sentido de los acordes y de las progresiones coloridos, generosamente condimentados con disonancias. El más famoso, aunque no el más sutil, es el uso del séptimo grado menor de la escala (Sol natural) de los compases triunfantes del final, en La mayor. Fue este pasaje, más que ninguna otra cosa, lo que convenció a Liszt con respecto a la importancia del concierto.

En uno de sus primeros encuentros, Liszt estaba leyendo a primera vista el concierto cuando, como Grieg recordó más tarde:
De pronto se puso de pie, se estiró cuan largo era, atravesó el gran salón del monasterio a zancadas, con paso teatral y el brazo levantado, y literalmente vociferó el tema. Al llegar a ese Sol natural en particular, estiró el brazo con gesto imperioso y exclamó: "¡Sol, Sol, no Sol sostenido! ¡Espléndido! ¡Eso es lo verdadero!" y luego, muy pianissimo y entre paréntesis: "El otro día escuché algo de este tipo de Smetana." Volvió al piano e interpretó el final completo otra vez. Finalmente dijo de un modo extraño y emocionado: "Siga adelante, le digo. Usted tiene lo que se necesita y no permita que le asusten."
Más Notas
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 9 - 31 de octubre de 2010

  • Concierto para violín, oboe y cuerdas

    Johann Sebastian Bach

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 10 - 07 de noviembre de 2010

  • Vissi d' arte

    Renata Tebaldi (Floria Tosca)

  • Música para los reales fuegos artificiales

    Georg F. Haendel

  • La gran pascua rusa

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 30

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 11 - 14 de noviembre de 2010

Intérpretes

Músicos

Francisco Canaro

Francisco Canaro

Nació en la ciudad de San José, Uruguay, el 26 de noviembre de 1888, aunque desde fines del siglo vivió con su familia en la Argentina. Autodidacta del violín, se inició en 1906 en un baile del pueblito de Ranchos en la provincia de Buenos Aires. Canaro es uno de los iconos del Tango, supo aprovechar el fervor tanguero de la época para convertirlo en una empresa que articuló paulatinamente toda la fisonomía empresarial del tango.

Voces

José Ángel Trelles

José Ángel Trelles

Su voz se identifica con la música de Ástor Piazzolla y las letras de Horacio Ferrer. Con un estilo carente de yeite, está más cerca de la balada que del tango. No obstante, su repertorio integrado con composiciones vanguardistas, es acorde a estas características y resulta atrayente. Dueño de un registro de barítono, es afinado, tiene potencia y es fiel exponente de una generación de vocalistas que interpretan por un lado y cantan por el otro. Entre sus producciones discográficas se destacan: "Balada para un loco", "Y ahora yo", "Aguante barrio", "El ángel vive", grabado junto a la Camerata Porteña y junto al pianista Juan Carlos Cirigliano: "Sólo para dos".

Poetas

Reinaldo Yiso

Reinaldo Yiso

Fecundo autor de letras de tango, vino al mundo en el porteño barrio de Liniers, zona que creció al amparo de la instalación de los talleres del antiguo Ferrocarril Oeste. Su aporte al tango quedó reflejado en la gran cantidad de composiciones que escribió, sin apartarse nunca de un particular estilo de poeta de barrio. Sus letras resumen emociones y pasiones comunes a la sensibilidad del porteño. Musicalizaron sus letras, entre otros, Ricardo Tanturi, Francisco Rotundo, Miguel Caló, Anselmo Aieta, Alberto Morán, Roberto Rufino y Alberto Podestá, entre otros.

Junín, 13/06/2016

Presentaron “Tango en Junín”

Los amantes del tango podrán disfrutar de diversas actividades durante cinco días en Junín. El intendente la Ciudad, Pablo Petrecca, presentó oficialmente “Tango en Junín”, un importante ciclo cultural que se desarrollará entre el 13 y el 17 de julio próximos e incluirá la realización de la preliminar del Festival y Mundial de Tango BA 2016.

Mar del Plata, 30/05/2016

Amelita Baltar en el Teatro Colón

El sábado 11 de Junio a las 21 hs se presentará en el Teatro Municipal Colón la gran cantante Amelita Baltar, acompañada por la Orquesta Municipal de Tango que dirige el Maestro Julio Davila y el pianista Aldo Saralegui como invitado especial. Luego de su presentación en Mar del Plata, la cantante estrenará un nuevo espectáculo: "Noches de Kabaret" en el Teatro Maipo de Buenos Aires.

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