Viernes, 03 de Septiembre de 2010

Clásica y Ópera | Historia

Manuel de Falla en Argentina

Manuel de Falla en Argentina

En el año 1939, Manuel de Falla recibe la invitación del Instituto Cultural Español de Buenos Aires, que va a celebrar su XXV aniversario e invita al gran músico español a que viaje y protagonice los conciertos conmemorativos. Es un buen motivo de escape de la guerra civil, y Falla acepta. Tras una tranquila travesía, en el Neptunio, Manuel y María del Carmen de Falla arriban al puerto bonaerense el 18 de octubre de 1939. En Argentina permaneció hasta su muerte. En la mañana del 14 de noviembre de 1946, María del Carmen encontró a su hermano muerto, en el lecho, como no despertado.







La escasa energía de don Manuel estaba, en el aspecto creativo, volcada en la Atlántida. No es, pues, de extrañar que, para obsequiar a quienes iban a ser sus anfitriones argentinos con una obra orquestal, Falla se planteara, más que una composición enteramente nueva, una Suite en la que aprovechar sustancia musical ya existente. Brota así la idea de la Suite Homenajes: aprovecharía la fanfarria en homenaje a Arbós, orquestaría los homenajes a Debussy (para guitarra) y a Dukas (para piano) y añadiría un último homenaje -éste sí enteramente nuevo- a Felipe Pedrell.

Enviadas a Buenos Aires las obras corales recién «arregladas» y con los Homenajes y los papeles de la Atlántida bajo el brazo, don Manuel, con su inseparable hermana María del Carmen, encogidos los corazones de ambos, se dispone a la partida. La guerra había terminado, pero España seguía doliendo. Va a ser su viaje más largo. También el último. Algo de eso intuyen las personas que ahora formaban su círculo granadino más entrañable. En el carmen de la Antequeruela, ayudando a los preparanvos últimos y para decir adiós, está su hermano Germán con su mujer y su hijita Maribel. Es el 28 de septiembre de 1939. A primera hora de la tarde acuden a despedirse unos pocos amigos: el matrimonio Pérez de Roda, la esposa del alcalde Gallego Burín... y, entre ellos, su fraternal amigo y colaborador Hermenegildo Lanz quien, al día siguiente, redacto «para sus hijos» un testimonio emocionado de aquellos momentos. En él, Lanz cuenta lo que Falla le susurró en el abrazo: «¡Adiós, hasta la Eternidad, en el fondo del mar, tal vez. Lo que sea la voluntad de la Providencia...!» De este modo partieron los Falla hacia Barcelona, en cuyo puerto, el 2 de octubre, embarcarían en el Neptunio, rumbo a la Argentina.

Tras una tranquila travesía, Manuel y María del Carmen de Falla arriban al puerto bonaerense el 18 de octubre de 1939. Allí les esperan, entre otras personas, el compositor y director Juan José Castro -quien va a ser su más entregado colaborador musical en estos años- con su esposa Raquel (hija del compositor Julián Aguirre) y Conchita Badía, la gran cantante catalana. Es como un síntoma de que don Manuel no iba a estar solo en este periplo argentino en el que, en efecto, pudo encontrarse con paisanos tan ilustres como Ortega, Marañón, Gómez de la Serna, Manuel Ángeles Ortiz y Alberti, así como con músicos españoles que, como él, habían recalado en esta tierra: los compositores Jaime Pahissa -quien escribió su biografía- o Julián Bautista, los intérpretes Paco Aguilar y María Barrientes... Otros artistas internacionales, algunos de ellos viejos amigos, también le rendirían visita a lo largo de estos años: Arthur Rubinstein, Margarita Xirgu, Rudolf  Firkusny, Erich Kleiber... Los Falla pasaron unos días de aclimatación en una finca, «La Tapera», pero pronto tuvo el maestro que emprender los arduos trabajos de preparación de los conciertos del Teatro Colón que, en definitiva, le habían llevado hasta allí como primera motivación. Éstos fueron cuatro, los días 4, 11, 18 y 23 de noviembre y, en el tercero de ellos, dirigiendo él mismo a la Orquesta del Teatro, se produjo el estreno absoluto de la Suite Homenajes.

El trabajo y la actividad pública hacen que se resienta la débil salud del maestro. Problemas en las vías respiratorias -según opinión médica, acaso consecuencia de una lesión pulmonar contraída tiempo atrás y nunca bien curada- aconsejan la búsqueda de un lugar más tranquilo y oxigenado que Buenos Aires. Así, los Falla se trasladan a Córdoba el 4 de diciembre.

Alojamiento en el Hotel Bristol y traslado a la finca de la Villa Carlos Paz, en la sierra cordobesa. Al año siguiente, don Manuel dirige (30 de mayo) un concierto en el Teatro Rivera Indarte de Córdoba y, en la misma ciudad, es intervenido quirúrgicamente -un foco infeccioso en el cuello- en el Hospital Español. Huyendo de los dichosos altavoces veraniegos, decide un nuevo cambio de domicilio, ahora a Villa del Lago. A finales de 1940, un tanto forzado por la precaria situación económica, acepta viajar a Buenos Aires para dirigir unos conciertos en los estudios de Radio El Mundo.

En Villa del Lago, entre 1940 y 1942, mientras muy dificultosamente avanza la Atlántida, Falla reemprende sus revisiones e «interpretaciones expresivas» de la música de Tomás Luís de Victoria, esta vez motivado por la organización, por parte de la Institución Cultural Española, de un concierto conmemorativo del cuarto centenario del nacimiento del gran maestro abulense (a quien entonces se consideraba nacido en 1540 y no en 1548 como hoy se sabe).

Entre tanto, llegan de Granada noticias de un incidente: el robo de unos cubiertos de plata de su casa de la Antequeruela. La reacción de los Falla es significativa: «Suponemos que ya estarán en libertad los raterillos en cuestión. Ése es nuestro deseo y así ruego a usted que lo manifieste en nuestro nombre a la autoridad competente», escribe don Manuel a su contacto granadino. Pero, dando vueltas al tema, deciden dejar la casa y cursan instrucciones para ello. La fidelidad de sus amigos de Granada es impresionante: Hermenegildo Lanz, papel y lápiz en ristre, dibujó primorosamente cada una de las estancias, con la disposición de muebles y objetos, María Paula Montes de Borrajo fichó la abundante biblioteca de don Manuel, con indicación precisa de la posición que ocupaba cada libro, y en el convento de Santa Inés, del que era capellán un músico amigo, Valentín Ruiz Aznar, se acoge el mobiliario y enseres. De este modo, cuando en 1962 el Ayuntamiento de Granada decidió expropiar la finca y los herederos de Falla hicieron donación a la ciudad de todas las pertenencias del músico, pudo reinstalarse la casa con toda exactitud, y así la puede admirar hoy el visitante de esta casa-museo que tanto ilustra sobre la austera personalidad del músico.

En 1941 (10 de agosto) y 1942 (12 de octubre), el Teatro Colón de la capital argentina vuelve a abrir sus puertas a las obras de Falla, esta vez representadas: el Sombrero y el Retablo, respectivamente, ésta compartiendo cartel con Panambí del joven Ginastera.

En noviembre de 1942, nuevo traslado domiciliario (el último) para el que presta su ayuda Francesc Cambó: los Falla se instalan en la finca «Los Espinillos», en Alta Gracia, a unos 30 Km. de Córdoba. Poco después (diciembre), nuevo desplazamiento a la capital bonaerense para conciertos en la Radio, en uno de los cuales Conchita Badía cantó partes de La vida breve. Una proyectada película sobre El retablo, que no llegaría a hacerse, entretiene también al músico. Así, el proceso creativo de Atlántida sigue siendo muy lento: «Apenas puedo dedicarle cada día más que un par de horas, y eso cuando la salud me lo permite...», escribe.

La Segunda Guerra Mundial imposibilita que lleguen hasta Falla los derechos de las ejecuciones internacionales de sus obras, y la economía de la casa, aun para vida tan austera como llevan Falla y su hermana, es preocupante. Alertada por su delegado en la Argentina, la Sociedad General de Autores de España hace las gestiones necesarias para hacer llegar al compositor una ayuda económica mensual: es 1944, y por entonces recibe la sorpresa de un considerable ingreso por los derechos de utilización de su «Danza del fuego» en una película protagonizada por Iturbi. Varios jóvenes compositores argentinos se le acercan en este tramo final: Carlos Guastavino en 1944, y Sergio de Castro y Pedro Sáenz en 1945. En este año, la Academia Nacional de Bellas Artes bonaerense le nombra académico correspondiente.

Falla se siente mal y en su extraña personalidad hay cabida para la pequeña superstición: el número siete, piensa el autor de las Siete canciones, ha marcado capítulos importantes de su vida. Así, su «otro» gran periplo extranjero se había iniciado el mes siete del año siete, y había durado siete años. Ahora estaba en la Argentina, llevaba siete años y estaba próximo a cumplir los setenta... No llegó a ello, por unos días.

En la mañana del 14 de noviembre de 1946, María del Carmen encontró a su hermano muerto, en el lecho, como no despertado. Un «síncope cardiaco» (según el Dr. Ferrer Moratel) le había dormido para siempre. El anatomista Dr. Ara, a la sazón agregado cultural de la embajada española en Argentina, se traslada de Buenos Aires a Alta Gracia y dirige el embalsamamiento del cadáver en el Hospital Nacional de Clínica de Córdoba. El día 18 se le vela en el Hospital Español. El 20 se le traslada a la catedral donde se oficia un funeral (al pasar por el Teatro Rivera Indarte se oyen sones del Amor brujo). Temporalmente, se le entierra en el Panteón de los Carmelitas del cementerio de San Jerónimo, hasta su traslado, en tren, a Buenos Aires. El día 22 se embarca el ataúd en el Cabo de Buena Esperanza. Escala en Santa Cruz de Tenerife, en cuyo Ayuntamiento se ha dispuesto un improvisado oratorio para recibir al féretro. Nuevo embarque hacia Cádiz donde los restos de Falla son recibidos por autoridades civiles y religiosas y, a pie, son trasladados hasta la catedral y definitivamente enterrados en la cripta.

Fuente: Falla de José Luis García del Busto

Informe Manuel de Falla

Más Notas
La Era Romántica
Robert Schumann, locura y muerte
La tragedia de Bizet
La era clásica
Las nuevas formas musicales del Barroco

Ver Historial




Breves

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Su luminosa, resonante e inconfundible voz en las interpretaciones del Nemorino de "L'Elissir d'Amore" de Donizetti, o de "Ernani", Radamés de "Aída" y "Otello", de Verdi, o del príncipe Calaf de "Turandot", de Puccini, lo convirtieron en uno de los grandes tenores contemporáneos y el mejor pagado de la historia.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Calude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Otello

    Giuseppe Verdi

  • Salomé

    Richard Strauss

  • Falstaff

    Giuseppe Verdi

  • La tumba de Couperin

    Maurice Ravel

  • Bedrich Smetana

    Biografía

  • Sinfonía Nº 1 "Titán"

    Gustav Mahler

  • Sinfonía Nº 9 "Coral"

    Ludvig van Beethoven

  • Carnaval Romano

    Héctor Berlioz

Intérpretes

Voces

Julio Sosa

Julio Sosa

Sin lugar a dudas, Julio Sosa fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel, aunque también es cierto que interpretó algunos títulos contemporáneos. Como dice el investigador Maximiliano Palombo, fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz".

Músicos

Néstor Marconi

Néstor Marconi

Bandoneonista, arreglador y compositor. Representante genuino de la horneada de grandes músicos de los años 70, Néstor Marconi es reconocido por su alarde técnico en la ejecución del bandoneón. Su digitación, velocidad y sincronización, son virtudes aceptadas hasta por sus críticos, que a tanto virtuosismo le contraponen una ausencia de sentimientos, una suerte de frialdad emocional. Es además, un notable orquestador. Actualmente, además de su actividad solista integra el Nuevo Quinteto Real del maestro Horacio Salgán y es uno de los directores de la Orquesta de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto".

Músicos

Enrique Francini

Enrique Francini

Su primer labor fue con la formación del maestro Juan Ehlert. Después de la experiencia en la orquesta de Miguel Caló y su consagración definitiva en su sociedad con Armando Pontier, en 1955 inicia un nuevo camino formando su propia orquesta. Fue primer violín del Teatro Colón y colaboró durante años en muchas orquestas del 60. En 1970 forma un sexteto con Néstor Marconi debutando en el "Caño 14" con gran éxito. Muere en su ley el 27 de agosto de 1978 en ese mismo escenario mientras ejecutaba "Nostalgias" en su querido violín.

Bs. As., 04 de julio

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires un 4 de julio de 1992. Fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Según muchos especialistas, fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió armonía y música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger (1887-1979).

Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

Letras

Ver mís letras
A B C D E F G H I J K
L M N O P Q R S T U
V W X Y Z

Desarrollado por Osmosis