Viernes, 03 de Septiembre de 2010

Clásica y Ópera | Historia

La Bohemia de Dvorák

La Bohemia de Dvorák

Antonín Dvorák quiso ser el portavoz musical de su país transitando los caminos del melodrama pero en parte fracaso en el empeño. Por el contrario, la frescura, la sinceridad y la vitalidad de su expresión melódica y rítmica encontró su mejor cauce en las formas heredadas del clasicismo. En una época en que la música sufría el máximo influjo de la literatura y de las demás artes, su obra vino a reafirmar la fuerza de las leyes y de los valores musicales absolutos, incluso para plasmar su ideal nacionalista.








La existencia de Antonín Dvorák, fuera del paréntesis norteamericano, discurrió dentro de los límites de la Bohemia de Francisco José, la tierra regada por el Vltava (Moldava) donde desde antiguo habían convivido elementos germanos y checos. Esa dualidad gravitaría sobre su actividad creadora.

Fue cosmopolita en el sentido de participar en las corrientes europeas hegemónicas y al mismo tiempo nacionalista, y este último aspecto no sería un mero barniz localista más o menos peculiar sino que determinaría las estructuras melódicas, la armonía, el ritmo y la sonoridad general de su música.

Nació Dvorák el 8 de septiembre de 1841 en la localidad de Nelahozeves (Mühlhausen en alemán), a unos treinta kilómetros al norte de Praga, siguiendo el curso del Vltava. El río describe una pronunciada curva antes de desembocar en el Elba, al pie de la colina de Melnik, no lejos de donde nació Santa Ludmila, legendaria patrona de Bohemia, protagonista de las luchas por la cristianización del país y de un oratorio compuesto por Dvorák en 1886. El caserío de esta pequeña población está dominado por el imponente castillo del siglo XVI de los príncipes Lobkowicz, poderosa familia promotora de las artes y la cultura, uno de cuyos miembros fue un conocido amigo y mecenas de Beethoven.

Este escenario de Bohemia, por su situación geográfica en el corazón de Europa, se vio envuelto a lo largo del paso de los siglos en trascendentales acontecimientos políticos. Hace más de mil años, con la fundación del Gran Imperio Moravo (830-906), la más occidental de las razas eslavas iba a alcanzar su mayor momento de esplendor. Pero apenas tres cuartos de siglo después fue arruinado abruptamente por la invasión de los magiares. La coronación de Otón I en Roma en 962 marcó la restauración del Sacro Imperio Romano en cuya órbita iba a girar Bohemia durante siglos sometida sucesivamente a las dinastías de sajones, salios, Hohenstaufen y finalmente Habsburgos.

La cristianización que se había iniciado ya a principios del siglo IX planteó una nueva dinámica. El príncipe Rotislav hacia 863, con el fin de contrarrestar los intentos de dominación eclesiástica provenientes de Roma y la presión del reino franco, solicitó del emperador bizantino Miguel III el envío de predicadores y misioneros eslavos. Un grupo de clérigos dirigidos por dos hermanos de Tesalónica, Constantino, más tarde llamado Cirilo, y Metodio, llegó de Constantinopla en 863 y no sólo predicaron en eslavo, sino que tradujeron a este idioma los textos sagrados y lo usaron en el servicio divino. A Cirilo le es atribuida la creación del primer alfabeto eslavo (glagolítico) basado en caracteres griegos que en su forma final, llamada precisamente cirílica, está aún vigente en Rusia y en otros países eslavos.

Cirilo y Metodio defendieron su causa en Roma fueron autorizados formalmente por el papa Adriano II a utilizar la liturgia eslava, factor de autonomía frente a los intentos de los obispos alemanes de Salzburgo, Passau y Ratisbona, que reclamaban su soberanía sobre el territorio checo y que querían legitimarla mediante el exclusivo uso del rito latino. Pero tras la muerte de ambos hermanos, el papa Esteban V prohibió la liturgia eslava y sus discípulos tuvieron que exiliarse a Bulgaria ante el triunfo del clero germano que impuso el ritual latino.
Es un capítulo más de la confrontación entre lo checo y lo teutón que ha tenido sus episodios más conocidos en la historia de Jan Hus, el reformador religioso y patriota condenado en el Concilio de Constanza, y en el levantamiento checo contra la dominación austriaca que inició la Guerra de los Treinta Años y se saldó con la derrota en la famosa batalla de la Montaña Blanca de 1620, librada en las afueras de Praga. El pueblo fue obligado a hacerse católico y el alemán fue declarado idioma oficial, La nación checa dejó de existir en los siglos XVII y XVIII. Sólo en el XIX volvió en realidad a nacer. Tenía un pasado glorioso, pero estaba separada de él por un foso de doscientos años. Las clases altas urbanas, dedicadas a la industria, el comercio y las artes, eran mayoritariamente alemanas y el idioma se había refugiado casi enteramente en el campo creando una cultura que recopilarían los poetas y músicos checos del siglo XIX.

Pocas posibilidades estaban abiertas a los checos de clase media y de origen campesino para mejorar socialmente. Algún alivio se produjo en la situación en la última etapa del absolutismo de los Hasbsburgo a partir de 1830. Se toleraban actividades culturales, la edición y distribución de libros en checo, representaciones teatrales y actos públicos diversos, siempre y cuando no tuviesen carácter político. Pero con la revolución de 1848 maduró la conciencia ya bastante extendida de que Bohemia debía alcanzar un todavía no muy bien definido grado de autonomía.

Ya a finales del siglo XVII escritores e intelectuales habían hecho suyas las ideas de Rousseau en defensa de la autoexpresión como base de la individualidad y de Herder, según las cuales la poesía de una nación debe incorporar caracteres tradicionales y ambientales de la raza inmunes a influencias extrañas. Pero la mejor defensa de la nación y de su derecho a existir en el teatro de la Historia, la plasmaría Fichte en sus Discursos a la nación alemana, que aunque dirigidos a sus compatriotas eran trasplantables a cualquier otra realidad nacional. Parte de un instrumento mayor de sustentación y decisión, el idioma. En todo pueblo que posee una lengua viva, la cultura intelectual penetra en la vida real. Ese idioma originario y vivo es productor básico de una cultura espiritual que moviliza al pueblo todo sin abrir discriminaciones en su seno y le confiere capacidad y tenacidad para alentar comunes objetivos. El idioma es la columna vertebral de la nación.

Ahora bien, cada sector que se suma al proceso de maduración nacional procura infundirle su dinámica y con ella las limitaciones de sus intereses. Esta confusión de fines derivada del fraccionamiento de la idea de nación, sirve a sectores cuyas aspiraciones encuentran su mejor defensa en una visión conformista alimentada de reminiscencias nostálgicas. El nacionalismo que se vuelve al pasado, somete a la comunidad al riesgo de su paralización y se convierte a la postre en un instrumento de represión.

Estas ideas parecen iluminar toda la historia checa y sus avatares durante la segunda mitad del siglo XIX. Tras el sobresalto de 1848, mientras los germanos miraban hacia la Asamblea de Frankfurt, los checos se oponían sin éxito a una política renovada y modernizada de centralización. A partir de diciembre de 1851 Francisco José empezó a reinar como monarca absoluto. En octubre de 1860 inauguró una era constitucional que sin embargo no podía conciliarse con tendencias federalistas, ya que era demasiado el poder concentrado en Viena. Después de la guerra con Prusia y la derrota de Sadowa en 1866, se instauró al año siguiente la monarquía dual, sistema gracias al cual los húngaros obtuvieron una posición predominante en Hungría.

No es extraño que surgiese con fuerza la idea de la restitución del reino de Bohemia a su antiguo rango, similar al de Hungría, pero precisamente con la consolidación del sistema dual declinaron sus posibilidades de realización. Los nacionalistas checos tenían a su disposición las dos opciones clásicas, luchar abiertamente contra las instituciones o valerse de ellas para obtener ventajas en puntos concretos de educación, emancipación de las influencias clericales, nivel de vida, etc. Después de una tortuosa progresión en la que abundaron las decepciones, no verían colmadas sus aspiraciones hasta 1918.

Antonín Dvorák quiso ser el portavoz musical de su país transitando los caminos del melodrama pero en parte fracaso en el empeño. Por el contrario, la frescura, la sinceridad y la vitalidad de su expresión melódica y rítmica encontró su mejor cauce en las formas heredadas del clasicismo. En una época en que la música sufría el máximo influjo de la literatura y de las demás artes, su obra vino a reafirmar la fuerza de las leyes y de los valores musicales absolutos, incluso para plasmar su ideal nacionalista.

Fuente: “Dvorák” de Domingo del Campo

Más Notas
La Era Romántica
Manuel de Falla en Argentina
Robert Schumann, locura y muerte
La tragedia de Bizet
La era clásica

Ver Historial




Breves

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Su luminosa, resonante e inconfundible voz en las interpretaciones del Nemorino de "L'Elissir d'Amore" de Donizetti, o de "Ernani", Radamés de "Aída" y "Otello", de Verdi, o del príncipe Calaf de "Turandot", de Puccini, lo convirtieron en uno de los grandes tenores contemporáneos y el mejor pagado de la historia.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Calude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Scheherezade

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Recuerdo de un lugar querido

    Piotr Illych Chaikovski

  • Un americano en Paris

    George Gershwin

  • Sinfonía Nº 1 "Titán"

    Gustav Mahler

  • Carmen

    Georges Bizet

  • Concierto serenata

    Joaquín Rodrigo

  • Peer Gynt "Suites"

    Edvard Grieg

  • Sinfonía Nº 3 "Órgano"

    Camille Saint Saens

Intérpretes

Músicos

Néstor Marconi

Néstor Marconi

Bandoneonista, arreglador y compositor. Representante genuino de la horneada de grandes músicos de los años 70, Néstor Marconi es reconocido por su alarde técnico en la ejecución del bandoneón. Su digitación, velocidad y sincronización, son virtudes aceptadas hasta por sus críticos, que a tanto virtuosismo le contraponen una ausencia de sentimientos, una suerte de frialdad emocional. Es además, un notable orquestador. Actualmente, además de su actividad solista integra el Nuevo Quinteto Real del maestro Horacio Salgán y es uno de los directores de la Orquesta de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto".

Músicos

Raúl Garello

Raúl Garello

Leyendo el diario Clarín encontré un interesante artículo de Héctor Negro sobre el maestro Raúl Garello donde contaba que nació en la ciudad de Chacabuco, Provincia de Buenos Aires y afirmaba, que a través del tiempo, con su presencia, el tango contemporáneo logró exhibir uno de los más importantes aportes en lo que se considera la promoción de músicos "post Piazzolla". Coincido totalmente con este concepto, porque como es público y notorio, Astor marcó una verdadera brecha entre el sonido de los cuarenta y el tango actual, un antes y un después en la música porteña. Garello es una feliz consecuencia de este proceso.

Voces

Oscar Ferrari

Oscar Ferrari

Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.

Bs. As., 04 de julio

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires un 4 de julio de 1992. Fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Según muchos especialistas, fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió armonía y música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger (1887-1979).

Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

Letras

Ver mís letras
A B C D E F G H I J K
L M N O P Q R S T U
V W X Y Z

Desarrollado por Osmosis