Jueves, 17 de Mayo de 2012

Clásica y Ópera | Compositores

Richard Wagner

Richard Wagner

La vida de Wagner, escrita miles de veces, está llena del más alto dramatismo y es una de las más ricas en acontecimientos de la historia de la música. El compositor, nacido en Leipzig el 22 de mayo de 1813, vaciló en su juventud entre la literatura y la música. La obra de su vida habría de representar una unión de ambas artes, posiblemente la unión de música y palabra más perfecta que se conoce. Su inclinación hacia la música no despertó hasta conocer las obras de Weber y Beethoven. Tras de una vida laxa e invertida en el juego y las mujeres, se casó y viajó a París y luego a Dresde, donde su obra fue reconocida.







Sus primeras inspiraciones las debió al cuentista Gozzi (Die Feen), así como a Shakespeare (Das Liebesverbot). Su carrera de director de orquesta, que apenas comenzaba, lo llevó a Magdeburgo, Kónigsberg y Riga. De allí escapó, abrumado por las deudas y consciente de la estrechez del ambiente artístico, hacia Occidente; se coló de polizón con su perro y su esposa Minna Planer, una notable actriz, en un velero que atravesó el Báltico, fue empujado por una tormenta hasta la costa de Noruega y terminó por anclar en Inglaterra. Durante este agitado viaje, Wagner leyó la versión que había escrito Heine sobre la leyenda del holandés errante.

Después de una breve estancia en Inglaterra, pasó a Francia, conoció al entonces famoso compositor Giacomo Meyerbeer y se instaló en París, donde comenzó para él una época difícil y amarga. Tuvo que hacer trabajos musicales de baja categoría y no encontró un verdadero acceso a los círculos artísticos de la ciudad. Debió de considerar un éxito que la Ópera le comprara un proyecto operístico sobre el motivo del holandés errante; pero a la institución no le interesaba la música de Wagner. De modo que lo que se estrenó fue una ópera de un compositor francés hoy completamente olvidado.

Gracias a la influencia de Meyerbeer, a Wagner se le abrió la posibilidad de representar en Alemania su ópera Rienzi (basada en la novela de Bulwer Lytton), que acababa de terminar. Su éxito, saboreado en Dresde el 20 de octubre de 1842, dio un nuevo giro a la vida de Wagner.

Después del estreno de El holandés errante (que tuvo menos éxito), lo nombraron director de orquesta de la Ópera de la corte de Dresde; ello quiere decir que, por primera vez en la vida, alcanzó un puesto notable en uno de los teatros más importantes de Alemania. Sin embargo, su desasosiego interior no le permitió, a pesar de los ruegos de su esposa, disfrutar de la nueva situación. El holandés errante llevó al rebelde Wagner, a quien todo conducía por el nuevo camino del drama musical, cada vez más lejos de Rienzi, que pertenecía al tipo de la grande opera de Meyerbeer y que por eso fue entendida con mayor facilidad y recibida con aplausos por el público.

Después de estrenar Tannhauser en 1845 y de comenzar a ocuparse de Lohengrin, entró en contacto, a causa de sus ideas políticas, con el círculo anarquista de Bakunin; la revolución de 1848, que estalló en casi toda Europa, lo obligó a escapar de nuevo. Fue a Weimar y se presentó a Franz Liszt, el faro dispensador de esperanza de todos los compositores, y obtuvo de él un pasaporte falso, que le permitió escapar de la policía que lo perseguía, así como dinero para llegar a Suiza. Llegó allí el 28 de mayo de 1849 y se instaló en Zúrich, en un exilio que habría de durar ocho años. Al principio se ocupaba de redactar trabajos en prosa, pero poco después comenzó a escribir El anillo del Nibelungo, que surgió en orden inverso: al drama La muerte de Sigfrido, hoy El ocaso de los dioses, le antepuso El joven Sigfrido, hoy llamado sólo Sigfrido; luego compuso La valquiria como historia previa, y más tarde proyectó El oro del Rin a guisa de prólogo de los acontecimientos universales de que trataba la obra. Leyó este impresionante esbozo poético a un selecto círculo de amigos de Zúrich y pasó, alentado por la recepción favorable, a la composición, que se produjo según el orden final de la tetralogía y que llegó hasta la mitad de Sigfrido.

Entre tanto, Wagner y su esposa habían sido invitados por el rico comerciante Otto Wesendonk y su joven esposa Mathilde a mudarse a una de sus mansiones, situada en un hermoso lugar. El amor incipiente de Wagner por Mathilde determinó que interrumpiera la composición de El anillo del Nibelungo y se ocupara intensamente de Tristán e Isolda. Entonces, a causa de una carta interceptada, se produjo la ruptura: Minna armó un escándalo y Wagner tuvo que escapar otra vez. En Venecia trabajó en el acto segundo del Tristán, obra que terminaría en Lucerna en 1859.

Comienza así la peor época de Wagner, en la que a veces llega a la desesperanza total. Los teatros que le brindan la posibilidad de representar ese formidable drama de amor, renuncian a la representación en cuanto comprenden las tremendas e insospechadas dificultades que presenta la ópera.

De todas sus restantes obras, sólo sobrevive Lohengrin, que Liszt había estrenado en Weimar el 28 de agosto de 1850, y que desde entonces se había difundido tanto que Wagner podía afirmar irónicamente que era el único alemán que no la había visto. Pues a su regreso a Alemania se opone siempre la ominosa orden de busca y captura que la policía de Dresde había puesto en circulación.

Cuando se concedió la amnistía, más de doce años después, y Wagner pisó otra vez suelo alemán con un pesado baúl, en el que había pocos efectos personales pero también las extensas partituras de El oro del Rin, La valquiria y Tristón, se sintió muy extraño, muy desconocido, muy desesperanzado. Pero, como siempre, cuando su vida parecía haber llegado al final, despuntaba una nueva e insospechada esperanza, ya se llamara Meyerbeer, Liszt o Wesendonk.

Esta vez se presentó en forma de un verdadero milagro llamado Luis II de Baviera. A la puerta del hotel de Stuttgart en que se hospedaba Wagner no llamó el esperado conserje con la cuenta sin pagar, sino un elegante aristócrata que entregó al «maestro» un anillo y la invitación de un soberano, el rey de Baviera, de 18 años, que le pedía se trasladase rápidamente a Munich para pasar allí el resto de su vida, olvidando todas las preocupaciones y dispuesto a todas las realizaciones artísticas.

Al día siguiente, el 4 de mayo de 1864, los dos hombres se encontraron por primera vez en la Residencia de Munich. Las aventuras de Wagner no habían terminado todavía: su temperamento era aún demasiado impulsivo, su carácter demasiado polifacético, pero todas las aventuras futuras estarían bajo la protección efectiva de Luis II, sin la cual habría sido impensable el repentino triunfo de Wagner (el más grande que haya conseguido un músico).

El 10 de junio de 1865, el Hoftheater de Munich estrena Tristón e Isolda, uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la música. El pueblo de Baviera comienza a murmurar, el amigo «extranjero» del rey (Wagner es sajón) es demasiado caro, demasiado absorbente, demasiado influyente. El gabinete de gobierno se hace cargo de las quejas; después de una lucha violenta y dolorosa, Luis tiene que ceder y Wagner marcha otra vez al exilio.

Se establece en Tribschen, a orillas del lago de Vierwaldstatt, en Suiza, donde el rey pone a su disposición una magnífica residencia y lo visita frecuentemente de incógnito. Allí escribió Wagner Los maestros cantores de Núremberg, que se estrenó en Munich el 21 de junio de 1868 con un éxito clamoroso. En Tribschen, después de la muerte de Minna en la lejanía y en la soledad, Cosima se une definitivamente a Wagner; la hija de Liszt ha dejado a su esposo Hans von Bülow, el director del estreno de Tristán e Isolda, y consagra su vida a Wagner, para quien llega a tener una altísima significación.

En esos años ha madurado lentamente el proyecto más importante de Wagner: construir un teatro exclusivamente dedicado a la representación de sus obras. Encuentra un lugar que le parece apropiado en la ciudad de Bayreuth, en Franconia. Puesto que su petición de que haya una «colecta nacional» apenas encuentra eco, es Luis II quien una vez más pone el dinero que falta. El teatro se levanta sobre la «Colina Verde»; a él se añade la magnífica mansión «Wahnfried»; se concluye El anillo del Nibelungo, la obra musical más extensa compuesta por un maestro, y se prevé la inauguración de Bayreuth para el verano de 1876. Está a punto de producirse un acontecimiento extraordinario, nunca visto; emperadores y reyes, príncipes y políticos, artistas y sabios de muchos países anuncian su llegada. Luis II, tímido y solitario, asiste a los últimos ensayos y se va. Wagner vive el triunfo de su vida: el 13 de agosto de 1876 se representa El oro del Rin; el 14 La Valquiria; el 16 Sigfrido; el 17 El ocaso de los dioses.

Sólo entonces sale a la luz pública el gran déficit que han producido las representaciones y que hace imposible la realización de otros. De hecho, transcurren seis años antes de que Wagner pueda volver a emplazar a nadie a la «Colina Verde». Ha terminado Parsifal, una «celebración sagrada» que quiso que fuera representada exclusivamente en su teatro. Allí se estrenó el 26 de julio de 1882. Wagner, enfermo desde hacía tiempo, empuña una vez más la batuta, en la decimosexta y última representación de aquel verano, y dirige la orquesta (en Bayreuth está oculta al público) durante una larga parte del acto tercero. Pocas semanas después parte con su familia a Italia, donde pasa los inviernos desde que ha envejecido.

El 13 de febrero de 1883 muere en Venecia, en los brazos de Cosima. El traslado de sus restos fue comparable a la procesión fúnebre de un gran soberano. Luis II sobrevivió a su venerado amigo. Murió en circunstancias nunca esclarecidas en las aguas del lago Starnberg, junto con su médico de cabecera. Lo habían derrocado hacía mucho tiempo por haber derrochado el erario público en los hoy famosísimos castillos reales y en Wagner; lo habían declarado incapaz, demente; finalmente, lo habían desterrado al castillo de Berg y retenido allí hasta el final; a este idealista coronado le deben gratitud todos los «wagnerianos»; y respeto absoluto, incluso afecto, todos los amigos de la música.

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Más Notas
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Giovanni Battista Pergolesi

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Breves

  • 17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).

  • 15 de mayo de 1567: nace en Cremona, Claudio Monteverdi. Compositor italiano que revolucionó el mundo de la música aplicando medios tradicionales a nuevos fines. Considerado uno de los padres del género operístico, Monteverdi se destacó en el uso de las emociones humanas en música. Hacia el año 1600 su reputación estaba confirmada pero comenzaron a aparecer críticas a su estilo que subordinó la música al servicio de las palabras.

  • 11 de mayo de 1894: nace Martha Graham, coreógrafa y bailarina estadounidense. Rompió con las rígidas convenciones de la danza del siglo XIX, creando su propia técnica: violentas contracciones pélvicas y trabajo abrupto a nivel del suelo, que encantaron al mundo.

  • 07 de mayo de 1824: Michael Umlauf dirige el estreno en Viena la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa noche, el compositor no podía oír la música debido a su sordera pero siguió la ejecución a travez de una copia de la partitura, imaginando los sonidos que todos escuchaban.

  • 01 de mayo de 1904: muere Antonín Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico. En la historia de la música, Dvorak se sitúa en el origen de la fama internacional de la música checa junto con Smetana.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Concierto para violín Nº 4

    Georg Philipp Telemann

  • Rapsodia Sinfónica

    Joaquín Turina

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 13 - 28 de noviembre de 2010

  • La gran pascua rusa

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Largo al factotum

    Gioacchino Rossini

  • Che gelida manina

    Luciano Pavarotti (Rodolfo)

  • Pagliacci

    Ruggero Leoncavallo

  • Danza macabra

    Camille Saint Saens

Intérpretes

Orquestas

Orquesta Típica Victor

Orquesta Típica Victor

Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Orquestas

Orquesta Color Tango

Orquesta Color Tango

En el año 1989 Roberto Álvarez (1° bandoneón de la orquesta de Osvaldo Pugliese) forma junto a otros músicos la Orquesta Color Tango. El debut de la agrupación se produce en Holanda, con una gira de 26 conciertos. Esta es la cronología de vida de una de las orquestas más importantes de la actualidad, por su calidad interpretativa y por su difusión de la música ciudadana..

Voces

Héctor Mauré

Héctor Mauré

Su más importante investigador, Eduardo Visconti, define así su estilo y su voz: "Su línea interpretativa era dramática y al mismo tiempo melódica. Una voz particular, de registro barítono atenorado, agradable timbre y clara dicción, voz potente, melodiosa y afinada, de corte gardeliano". Héctor Mauré dejó 293 grabaciones para los sellos Víctor, Orfeo, Columbia y Music Hall. Como autor y compositor registró en SADAIC 26 temas, uno de ellos, el tango "Oro y diamantes", fue grabado por Juan D'Arienzo.



Buenos Aires, 11 de dic.

Día Nacional del Tango en Argentina

Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.

Nueva York, 03 de nov.

Diego El Cigala busca conquistar Nueva York con su nueva propuesta musical

El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.

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