Considerado el padre de la escuela nacionalista rusa, Glinka nació en el seno de una familia de pequeños propietarios. La acomodada situación familiar le permitió recibir una esmerada y cosmopolita educación musical con maestros privados, italianos y alemanes. “La vida por el Zar”, cuyo estreno tuvo lugar el 27 de noviembre de 1836, pasó a la historia de la cultura rusa como el cumpleaños de la opera clásica nacional.
Glinka es comúnmente recordado como el fundador de la música nacionalista rusa. Sus influencias en Balakirev, quien se autodenominó líder del grupo de cinco compositores nacionalistas, fueron considerables. De niño tomó lecciones de piano de un pianista irlandés, John Field, pero en aquel entonces su relación con la música se mantuvo puramente a nivel de aficionado, hasta su visita a Italia y en 1833 a Berlín, las cuales permitieron que concentrara sus estudios y consecuentemente un grado mayor de seguridad en sus composiciones, las cuales ganaron una real atención en su país como en en extranjero.
Sus operas rusas ofrecían una síntesis de la manera de operar del occidente pero con melodía rusa, mientras que su música orquestal, con una instrumentación excelente, ofrecía una combinación de lo tradicional y lo exótico. Glinka murió en Berlín en 1857. Refiriéndose a la personalidad de Glinka, con pleno derecho los rusos le consideran “El sol de la música rusa”
Su creación, iluminada con la luz de las tradiciones espirituales de la cultura rusa, ha definido el camino del desarrollo de la música clásica rusa a lo largo de todo el siglo XIX. Gracias al alta instrucción, la grandeza del pensamiento, el saber alcanzar el nivel de la generalización filosófica, discutiendo el problema de “lo ruso y lo europeo”, Glinka hace unir los logros del arte musical extranjero con la canción popular rusa. A lo mejor, la frase suya que se ha hecho proverbial, exprese su idea principal de música: “El pueblo es el que crea la música, nosotros, los artistas, solo la arreglamos”.
Dos operas geniales de Glinka “La vida por el zar” (1836-1844); “Ruslan y Ludmila” (1845-1857). le hacen famoso no solo en Rusia, sino en el mundo entero.
“La vida por el Zar”, cuyo estreno tuvo lugar el 27 de noviembre de 1836, paso a la historia de la cultura rusa como el cumpleaños de la opera clásica nacional. La originalidad de Glinka se manifestó en su capacidad de encarnar por medios musicales el conflicto principal entre dos fuerzas contradictorias:-el pueblo ruso y los invasores polacos.
Años mas tarde, Glinka visita España. Estudia ávidamente cultura y vida casera españolas, reside en Fresdelval. La imagen romántica de España se forma a base del conocimiento de la vida real, las tradiciones, la música. El folclore español dicta al compositor un método especial en arreglar las cuestiones del material, forma y orquestación. Las nuevas ideas de Glinka fueron plasmadas en “Las oberturas españolas”.
Durante toda su vida Glinka iba componiendo varios romanceros y canciones. Entre las mejores romanzas del gran maestro figura la celebre elegía: “No me seduzcas” ( letra E.A. Baratinsky). Dejándose llevar por el genio de A.S. Pushkin el maestro crea tales romanzas como: “Estoy aquí, Inesilla”, “El céfiro de noche”, “La llama del deseo arde en la sangre”... Así mismo, Glinka ha creado mas de 70 composiciones vocales, y otras obras musicales, que forman el caudal de la música rusa:
Óperas
Su primera opera “La Vida para el Zar” fue muy bien recibida en su debut en 1836. Su segunda opera completa “Ruslan y Lyudmila” con un libreto de Pushkin, tuvo menor aceptación en su debut en San Petersburgo en 1842. La overturas para estas operas fueron extraordinarias.
Música Orquestal
Viajar fuera de su país inspiró su influencia española de la Jota Aragonesa, un “Capricho Brillante” también conocida como “La Primera Overtura Española”. La segunda serie se expandió desde “Recuerdos de Castilla” hasta “Recuerdo de una noche de verano en Madrid” (Memorias de una Noche de Verano en Madrid) Sobre la base de la obertura “La noche en Madrid” están compuestos cuatro temas verídicos españoles: la Jota, el Vals moro, dos Seguidillas de la Mancha. “Kamarinskaya” escrita en Varsovia, usa material temático eslavo.

17 de mayo de 1050: muere Guido d'Arezzo, teórico musical italiano. Perfeccionó la escritura musical al adoptar las líneas horizontales paralelas para marcar las alturas del sonido e ideó un método para enseñar las notas mediante la señalización de diferentes falanges de los dedos de la mano (solmisación).
15 de mayo de 1567: nace en Cremona, Claudio Monteverdi. Compositor italiano que revolucionó el mundo de la música aplicando medios tradicionales a nuevos fines. Considerado uno de los padres del género operístico, Monteverdi se destacó en el uso de las emociones humanas en música. Hacia el año 1600 su reputación estaba confirmada pero comenzaron a aparecer críticas a su estilo que subordinó la música al servicio de las palabras.
11 de mayo de 1894: nace Martha Graham, coreógrafa y bailarina estadounidense. Rompió con las rígidas convenciones de la danza del siglo XIX, creando su propia técnica: violentas contracciones pélvicas y trabajo abrupto a nivel del suelo, que encantaron al mundo.
07 de mayo de 1824: Michael Umlauf dirige el estreno en Viena la Novena Sinfonía de Beethoven. Esa noche, el compositor no podía oír la música debido a su sordera pero siguió la ejecución a travez de una copia de la partitura, imaginando los sonidos que todos escuchaban.
01 de mayo de 1904: muere Antonín Dvorak. Considerado el más importante de los compositores checos, de inspiración nacionalista y espíritu de sinfonista. Su música se caracteriza por la emotividad directa, espontánea y un dominio excepcional del lenguaje sinfónico. En la historia de la música, Dvorak se sitúa en el origen de la fama internacional de la música checa junto con Smetana.

Daniel Barenboim
"Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"
George Gershwin
"Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"
Gustav Mahler
"Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"
Franz Schubert
"Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"
Bedrich Smetana
"Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"
Mirella Freni (Mimí)
N° 4 - 26 de septiembre de 2010
Leonard Bernstein
Edward Elgar
Ludvig van Beethoven
Mario del Monaco (Mario Cavaradossi)
Ciclo 2012 - Programa N° 25
Leo Nucci (Rigoletto)
Escuchar a Roberto Rufino entonar "María" o "La novia ausente" o "Malena" o cualquiera de los tangos que había elegido para su repertorio, era advertir que ese tango iba desgranándose de a poco y que las palabras surgían por separado, sin dejar de integrar el todo que las reunía, con la fuerza propia que debían tener en su contexto. Rufino fue eso; un decidor, un fraseador, un intérprete que sabía perfectamente cual era el mensaje de lo que estaba cantando. En 1997 fue declarado "ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires", y en 1998, "ciudadano ilustre de la cultura nacional".
Su carrera se desarrolló a través de cuatro actividades principales: fue director, compositor, arreglista y violinista. Se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes. En 1927 grabó su primer disco. Entre sus grandes éxitos cabe mencionar: "El malevo", "Boedo", "Berretín", "Nobleza de arrabal" y "Flores negras". De Caro fue de los primeros en comprender que el destino del tango era la música y avanzó en esa dirección, hasta donde le dio el aliento.
Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.
Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.
El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.