Miércoles, 20 de Agosto de 2008

Clásica y Ópera | Compositores

Luigi Nono

Luigi Nono

Un músico revolucionario, un neohumanista, un innovador, un hombre de convicciones, todo esto es este compositor nacido en Venecia el 29 de enero de 1924, que ya de joven provocó sensación y llegó a ser admirado y respetado. Se comprometió social y políticamente como ningún otro músico de su generación. En cuanto a sus convicciones, continúa en cierta medida la línea de Kurt Weill, pero desde el punto de vista musical procede de un mundo completamente diferente.


Mientras los poetas “maquinistas” de los años 20 querían ser “sencillos”, machacar las cabezas con melodías duras y nítidas, trasladar el ritmo de las máquinas al arte musical, pintar murales con grandes pinceladas, manifestarse con lenguaje y expresiones vulgares y populares, crear un estilo para las masas, Nono, en cambio, muestra influencias de Webern, de Schoenberg (que fue suegro suyo), y es compañero de lucha de todos los experimentadores, de todos los compositores “seriales»” de su época: escribe por lo tanto una música de gran complejidad, a la que no se puede aplicar ninguna ley anterior.

En su ópera Intolleranza, que también en los escenarios de los países no latinos se representa con este título, acusador y comprensible en todas partes, todo se eleva a un punto muy difícil de soportar tanto física como psíquicamente. Mientras otras obras de arte se basan en la alternancia sabia y dada por la naturaleza de serenidad y excitación, de lirismo y drama, de tragedia y sátira, en Intolleranza no hay sino una desesperación que corre vertiginosamente entre la vida y la muerte, la lucha rabiosa contra la injusticia y la aniquilación total. Un «fugitivo» (como se le llama simplemente en el programa del teatro), un miembro anónimo del ejército de millones de desarraigados y apátridas; un extranjero, tal vez un «obrero extranjero», anhela emigrar, pero es denunciado, apresado y torturado por los esbirros del poder, de la dictadura. Huye, llega a otro país, pero no a la libertad, sino que cae en la máquina de la burocracia, igualmente inhumana, en el absurdo sistema de los sellos y las actas, detrás de las cuales ha desaparecido hace mucho tiempo todo sentimiento humano, toda personalidad (Menotti ha descrito esto de manera grandiosa en su Cónsul). Se le une «una compañera», y juntos luchan contra la creciente marea de la intolerancia, contra el odio, contra la bomba atómica, contra la aniquilación de la humanidad. Cuando el horizonte parece iluminarse ante ellos, un nuevo diluvio arrastra todo hacia la destrucción.

Nono puso música a esta idea de Angelo María Ripellino. ¿Sigue siendo música? Dejemos la respuesta a una época posterior. Es el alboroto de nuestro mundo, el ruido de nuestra vida, formada de una manera horrorosa por gritos de desesperación, órdenes vociferadas, bombas que estallan, estridentes eslóganes de propaganda, crueldad y placeres vulgares. ¿Debemos exigir «melodía», sonidos puros y agradables, de semejante documento de época? Nono tiene algo de visionario. «La intención es noble y pura», se dice en La flauta mágica de Mozart; tal es también la intención de Nono. Es la lucha, la rebelión contra toda clase de intolerancia, contra toda violencia, contra toda opresión, toda mentira, toda esclavitud, toda destrucción, contra los dictadores y los campos de concentración, contra la destrucción atómica, pero también contra el «orden» muerto de una burocracia deshumanizada.

La «música» de este grandioso manifiesto político que debería ser aplaudido incondicionalmente, es nueva, «inaudita» en el sentido literal del término. Combina masas de sonidos electrónicos, que surgen de distintos altavoces distribuidos en el espacio, con violentos sonidos orquestales por encima de los cuales sobresalen sólo en parte los gritos estridentes de las voces, sin que se pueda entender una sola palabra. Si ésa fuera la idea, no utilizar más el lenguaje, sino sólo los sonidos, comunes a todos los pueblos y razas, que surgen de la angustia y de la desesperación primordiales, entonces sería un experimento fascinante. Pero hay un texto (en cuya traducción alemana se ha esforzado un poeta como Alfred Andersch) que resulta completamente ininteligible en medio del furor. Una apelación a la humanidad, pero no queda clara, desaparece en el ruido de nuestra época. ¿Es ése el sentido? ¿Es un diluvio universal el fin de nuestra época? ¿Estamos atrapados en un horror sin salida? ¿Es la deslumbrante explosión de la bomba atómica la única luz de nuestra era?

No es de extrañar que Intolleranza despierte pasiones. Si nuestra época no estuviera interiormente tan cansada, tan destruida, esta extraña ópera debería suscitar revueltas. Las representaciones que ha habido hasta la fecha sólo han provocado discusiones. El estreno, celebrado en Venecia el 13 de abril de 1961, produjo un gigantesco escándalo, al que por lo demás contribuyó en su mayor parte un grupo de opositores políticos. Casi un año más tarde, durante el estreno alemán, celebrado en Colonia, hubo nuevas manifestaciones, pero esta vez de un origen más puro, pues tenían que ver con la validez de aquella expresión artística. La lucha entre el público duró mucho tiempo. Los enemigos se oponían a la música, no a la idea. ¿Puede Intolleranza ser representada y provocar una «aprobación» convencional? Es casi impensable, en realidad sería un desconocimiento, un empequeñecimiento, un desprecio del mensaje. Sin embargo, Nono le ha dado ¡forma artística y sacándolo de lo político lo ha colocado en otro nivel, donde la idea no puede identificarse con la capacidad. Y es así como Intolleranza toca problemas para cuya discusión nuestro libro no puede ser un foro, por más fascinante que sea una confrontación a fondo.

Sus padres, Mario Nono y Maria Manetti, le dieron el nombre de su abuelo paterno, el pintor Luigi Nono, importante representante de la escuela veneciana del siglo XIX.

Nono conoció a Gian Francesco Malipiero en 1941 y comenzó a seguir sus cursos de composición en el Conservatorio de Venecia. En dicho conservatorio se familiarizó con el serialismo dodecafónico, especialmente de la manera como fue elaborado por Anton Webern.

Al tiempo, comenzó estudios de Derecho en la universidad de Padua. En 1946, acabados sus estudios, Nono conoció en Roma a Luigi Dallapiccola y Bruno Maderna. Este último se hizo rápidamente su amigo. En 1948 asistió, con Maderna, a los cursos de dirección de orquesta impartidos en Venecia por Hermann Scherchen.

En 1952, Nono se unió al Partido Comunista Italiano (PCI). Su compromiso comunista está marcado por el comunismo revolucionario. Durante casi toda su vida, su obra se caracterizó por tener una fuerte carga política, en particular, la lucha contra el fascismo; en su último período, sin embargo, se puede notar un cambio de esa tendencia por una obsesión con el silencio como elemento estético/político y una frase en particular: «No hay caminos, hay que caminar», leída por el compositor en una pared de un edificio en Toledo. Ésta frase da título o aparece en varias de sus obras de su último periodo.

En marzo de 1954, Nono conoció a Nuria Schönberg, hija del compositor Arnold Schönberg, en Hamburgo, donde asistió al estreno mundial, en versión de concierto, de la ópera Moisés y Aarón del compositor desparecido tres años antes. Nono se casó con Nuria en 1955. La pareja tuvo dos hijas, Silva, en 1959, y Serena Bastiana en 1964. Nono y su familia se instalaron en la isla de La Giudecca (Venecia) en 1956.

Se convirtió en un célebre compositor de música electrónica, aleatoria y serial.

En la década del sesenta Luigi Nono dio clases en el Instituto Di Tella (Buenos Aires). Fue el único músico que apoyó la ópera Bomarzo (de Manuel Mujica Láinez y Alberto Ginastera), prohibida por pornográfica por la iglesia católica argentina y la dictadura del general Onganía.

Fuentes: “Diccionario de la Ópera” de Kurt Pahlen  - Wikipedia

Más Notas
Astor Piazzolla
Alberto Ginastera
Jacques Offenbach
Charles Gounod
Niccoló Paganini

Ver Historial




Breves

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.

  • 09 de agosto de 1919: fallece Ruggero Leoncavallo, compositor italiano. Su ópera "Pagliacci" de 1892 le aseguró un lugar en el mundo de la música. Por desgracia, al igual que Pietro Mascagni con su "Cavalleria Rusticana", nunca logró otro éxito igual.

  • 02 de agosto de 1945: muere Pietro Mascagni. Compositor de origen italiano reconocido por sus óperas pero caído en desgracia en sus últimos días por su apoyo al fascismo. Se lo consideró iniciador del verismo, una tendencia a reflejar temas naturalistas y abandonar los dramas históricos que encontraría otras plumas notables como Leoncavallo y Puccini en la ópera italiana. Con ellos mantuvo una fuerte disputa. Creador de 14 óperas y otras composiciones, se lo conoció casi exclusivamente por Cavalleria Rusticana, la ópera fue tan exitosa que la ciudad donde residía realizó desfiles en su honor.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

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Intérpretes

Voces

José Ángel Trelles

José Ángel Trelles

Su voz se identifica con la música de Ástor Piazzolla y las letras de Horacio Ferrer. Con un estilo carente de yeite, está más cerca de la balada que del tango. No obstante, su repertorio integrado con composiciones vanguardistas, es acorde a estas características y resulta atrayente. Dueño de un registro de barítono, es afinado, tiene potencia y es fiel exponente de una generación de vocalistas que interpretan por un lado y cantan por el otro. Entre sus producciones discográficas se destacan: "Balada para un loco", "Y ahora yo", "Aguante barrio", "El ángel vive", grabado junto a la Camerata Porteña y junto al pianista Juan Carlos Cirigliano: "Sólo para dos".

Bs. As., 16 de agosto

Se inauguró una nueva edición del Festival de Tango

En la noche de ayer quedó inaugurada la decima edición del Festival de Tango que se realiza en Capital Federal y que pretende enaltecer uno de los ritmos de identificación nacional y que es reconocido en el mundo. En las jornadas estarán tocando diversos tangos los más reconocidos artistas. En la jornada de hoy participó el compositor y pianista local, Agustín Guerrero. El muchacho oriundo de la región deleitó a los presentes que aplaudieron fervorosamente su actuación.

Bs. As., 12 de agosto

Buenos Aires se prepara para dos festivales a puro tango

Primero comenzará el Festival de Tango, con la presentación de numerosos músicos del género porteño. Cuando éste termine, llegará el turno del Festival Mundial de baile, con 400 parejas que competirán en dos categorías. Dos bandoneonistas, Leopoldo Federico y Ruben Juárez, serán los encargados de abrir y cerrar el 10° Festival de Tango que se llevará a cabo junto con el 6° Mundial de Baile desde el próximo viernes y hasta el 24 del presente mes.


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