Viernes, 01 de Agosto de 2014

Clásica y Ópera | Compositores

La muerte de Beethoven

La muerte de Beethoven

Entre las 4 y las 5 de la tarde del 26 de marzo de 1827 se produjo en Viena una fortísima tormenta de nieve y granizo. A las seis menos cuarto un relámpago iluminó la habitación, Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha y, con el puño cerrado, con aspecto feroz y amenazante, fijó durante unos segundos su mirada en lo alto, cuando su mano cayó sobre el lecho su corazón había dejado de latir.







Beethoven era, por naturaleza, fuerte físicamente, pero cuidó muy poco de su salud: por ejemplo, cuando se hallaba sudoroso gustaba de rociarse con agua fría y, sin secarse, se exponía a corrientes de aire. Padeció, por ello, desde el comienzo de su edad adulta, enfermedades y crisis que fueron agravándose con el paso del tiempo. Así, tras los frecuentes desarreglos intestinales que sufrió desde su juventud, en 1815 experimentó disfunciones hepáticas y, pese a ello, siguió bebiendo sin moderación.

En octubre de 1816 se le declaró un fuerte catarro que tardó varios meses en curar, hasta el punto de decidirse a llamar en su ayuda a su amiga Nanette Streicher. La prolongación de este catarro, acompañado de intensos dolores de cabeza, le sumirá en la desgana y la tristeza hasta finales del año siguiente; pide auxilio a varios de sus amigos, pero apenas pueden o tienen tiempo de atenderle: se sentirá solo y deprimido. De otra recaída en 1818 no se recobrará hasta pasar una temporada veraniega inusualmente prolongada en Módling, más en contacto con su amada naturaleza que en Viena.

A finales de 1820 le ataca una fuerte bronquitis y, antes de recuperarse del todo, se le declara una ictericia en la primavera siguiente. Entre marzo y mayo de 1825 presenta un «cuadro patológico» complejo, pulmonar e intestinal. Al restablecerse, escribe el «Molto adagio» del Cuarteto opus 132, que titula «canto de acción de gracias a la Divinidad de un convaleciente». Al estrenarse en privado este Cuarteto (el 9 de septiembre de 1825), algunos presentes lloran escuchando ese episodio. Nuevos dolores, ahora también de ojos, se le presentan los dos primeros meses de 1826.

El primer día de diciembre de 1826, cuando Beethoven vuelve con su sobrino a Viena desde la propiedad de su hermano Nikolaus en la que habían descansado un par de meses, hacen noche en un albergue muy frío; al día siguiente llega a Viena con pulmonía. Ya no volverá a salir de su habitación. Según Schindler, su sobrino «se olvidó» de avisar al médico. Hoy está comprobada la falsedad de esta acusación. (En su biografía del compositor, Schindler ataca con saña a Karl, pero éste su frió en silencio muchas de estas calumnias y ni siquiera se defendió. Es más, le hizo entrega de todas las cartas que le había enviado su tío, en las que por lo general no sale muy bien parado.)

Beethoven se quejaba de la frialdad y el distanciamiento del médico que lo atendía, el muy competente doctor Wawruch. Un cambio temporal de médico resultó a la postre contraproducente. Tras una pasajera y breve mejoría, el 10 de diciembre se le presenta una ictericia generalizada, consecuencia de la cirrosis. La hidropesía le ha hinchado su vientre hasta tal punto que hubo que practicarle punciones cuatro veces (la primera el 20 de diciembre y la última el 27 de febrero de 1827), que le alivian por muy pocos días.

En diciembre recibe una carta del rey de Prusia, al que había dedicado la Novena Sinfonía, y del que Beethoven esperaba una condecoración. El rey, sin embargo, no hablaba de distinción alguna, sino que le decía: «Os agradezco esta dedicatoria y os envío un anillo con brillantes como expresión de mi sincero aprecio». Pero el anillo traía una piedra poco noble; al ser valorada en sólo ciento sesenta florines, Beethoven se encolerizó y dijo que la vendería. Holz le recriminó: «Maestro, debe conservar este anillo: ¡es el regalo de un rey! «¡Yo también soy rey!», le contestó.

Una de sus últimas alegrías fue recibir los cuarenta volúmenes de las Obras completas de Haendel, recién editadas y que le enviaba el fabricante inglés de arpas J. A. Stumpff. Haendel era para Beethoven, así lo manifestó con insistencia, el más grande compositor del pasado. Johann Sebastian Bach, Haydn y Mozart eran los restantes.

Al día siguiente de ingresar Karl en el ejército (el 2 de enero de 1827), Beethoven redacta su testamento, en el que manda escribir: «Karl van Beethoven, mi bienamado sobrino, es el único heredero de todas mis tenencias». Ya no volverían a verse. El 23 de marzo, sin embargo, añadió un codicilo al testamento: «Mi sobrino Karl será mi único heredero, pero el capital de mi propiedad irá a manos de sus herederos naturales o testamentarios»: sus últimas letras fueron, pues, para reconciliarse con su cuñada Johanna, heredera de Karl por ser éste soltero. Al terminar esto, Beethoven exclamó: «¡Ya está! ¡Ya no escribiré ni una sola palabra más!» Pese a ello, se siente liberado de un gran peso, se anima y comienza a hablar de proyectos que pretende realizar.

El joven Gerhard von Breuning, con su frecuente compañía junto al lecho del enfermo, endulza muchas de las últimas y amargas horas del compositor. Y algunas de las conversaciones que mantuvieron tienen para nosotros el mayor valor: «Vuestro Cuarteto, bien ejecutado por Schuppanzigh, no ha despertado interés». «Ya les gustará algún día...» Y le habla de obras que quiere escribir: «Todavía tengo que componer mucho: quiero escribir mi Décima Sinfonía, un Réquiem y música para Fausto. Y un método de piano, totalmente distinto de los que se han hecho hasta ahora (...) Quería haber escrito más óperas, pero no he encontrado libretos [que me gustasen]. Necesito uno que me inspire: debe ser algo moral y sublime». Pero, en cama y tan enfermo, no es capaz de componer nada, sino tan sólo de hacer algún que otro retoque: «Lo más doloroso para mí, no lo oculto, es la suspensión total de mi actividad» (18 de febrero).

Al correrse la voz de que se encuentra gravemente enfermo, muchos de sus amigos van a visitarlo. Pero no está entre ellos el archiduque-arzobispo Rodolfo. Sus sufrimientos son grandes, pero los soporta con entereza. En una nota que G. von Breuning le envía, le dice: «Me han dicho hoy que sufres de tal manera a causa de las chinches que cuando duermes te despiertas a cada momento; como necesitas dormir, te llevaré algo que acabe con ellas.»

El 22 de febrero, inquieto todavía por su situación económica, escribe al pianista y compositor Moscheles para que intente organizar un concierto. Moscheles comunica a la Sociedad Filarmónica de Londres la apurada situación de Beethoven y le envían cien libras (unas mil coronas de oro). El 15 o el 16 de marzo se presenta un banquero en su casa para hacerle entrega del dinero. «Partía el corazón ver a Beethoven con las manos juntas, deshecho en lágrimas de alegría y agradecimiento», escribió el banquero. Los periódicos de Viena se quejan, indignados, de que Beethoven haya pedido ayuda económica al extranjero (!).

Beethoven no se da aún por vencido: el 6 de marzo escribe (a Smart): «Mi enfermedad durará seguramente hasta mediados del verano». Viene a verlo desde Weimar el compositor Hummel. Beethoven, que tiene junto a sí una litografía con la casa natal de Haydn que le acaban de regalar, le dice: «Me ha alegrado como a un niño: ¡una casa tan pequeña, la cuna de un hombre tan grande!» Sus últimas pequeñas alegrías se las proporcionan las compotas que le envía un amigo; Beethoven le escribe notas dándole las gracias.

Entre el 14 y el 16 de marzo todavía escribe breves esbozos para un Quinteto que le había encargado el editor Diabelli. Su última carta, dictada el 18 de marzo, es para Moscheles, pidiéndole que transmita a la Sociedad Filarmónica londinense «mi más profundo agradecimiento (...) Decid a esos dignos señores que, cuando Dios me devuelva la salud (...) les compondré lo que ellos deseen».

Ese día o el siguiente le visita Schubert. El día 23 el doctor le escribe, en presencia suya, que su fin se acerca. Beethoven, «con un dominio ejemplar de sí mismo, leyó con lentitud y reflexión; su rostro se transfiguró. Me tendió con gravedad la mano y me dijo cordialmente: "Mande llamar al cura" (...) Poco después se confesó, con esa piadosa resignación que conduce a la eternidad sin temor». Ese día lo visita de nuevo Hummel, con su discípulo F. Hiller: «De sus labios no salió palabra alguna. El sudor cubría su frente (...) La señora Hummel le secó varias veces el rostro con su fino pañuelo de batista. Nunca olvidaré la mirada de agradecimiento de sus apagados ojos» (Hiller).

El 24 le llegaron unas botellas de vino que un mes antes había encargado. Al verlas exclamó: «¡Lástima!... ¡Demasiado tarde!» Fue lo último que pronunció. A continuación, entró en agonía. Entre las 4 y las 5 de la tarde del 26 de marzo de 1827 se produjo en Viena una fortísima tormenta de nieve y granizo. A las seis menos cuarto «un relámpago iluminó la habitación (...) Beethoven abrió los ojos, levantó la mano derecha y, con el puño cerrado, con aspecto feroz y amenazante, fijó durante unos segundos su mirada en lo alto (...) Cuando su mano cayó sobre el lecho (...) su corazón había dejado de latir» (relata Anselm Hüttenbrenner, el único presente en el momento de la muerte, junto a Johanna, la antes odiada cuñada de Beethoven. Ésta cortó un mechón del pelo del compositor «como sagrado recuerdo de la última hora de Beethoven»).

«Cuando se levantó el cuerpo para hacerle la autopsia, se vio por primera vez que el desdichado estaba cubierto de llagas. Sin embargo, durante su enfermedad rara vez se le había oído quejarse» (G. von Breuning).

El entierro, el 29 de marzo, fue multitudinario: asistieron entre diez mil y treinta mil personas, según los distintos cálculos: para los vieneses, los entierros de personas ilustres eran un «espectáculo» al que eran muy aficionados. Entre los asistentes de veras compungidos estaba Franz Schubert, uno de los treinta y seis hombres que rodeaban el ataúd con antorchas.

El hermano y algunos amigos de Beethoven hallaron escondidos dos retratos de marfil en miniatura: de Giulietta Guicciardi y de Antoine Brentano. Schindler sustrajo la carta «A la amada inmortal» (la mantuvo oculta hasta 1840), documentos y objetos, y unos cuatrocientos «cuadernos de conversación». Nadie se cuidó de cerrar con llave la puerta del piso, y seguramente desaparecieron pertenencias de sumo valor documental o artístico. Entró la policía y requisó tres libros «prohibidos», junto a, probablemente, otros escritos comprometedores.

Hasta el 16 de agosto no se hizo un inventario de lo que quedaba. El 5 de noviembre se subastaron manuscritos de obras completas y de bocetos inacabados de Beethoven. Entre los primeros, la partitura autógrafa de la Misa Solemne fue adjudicada en ¡¡siete florines!!

Jean y Brigitte Massin llegan, llenos de amargura, a la siguiente conclusión: «Estamos convencidos de que muchos datos sobre diversos aspectos de la vida de Beethoven fueron escamoteados, camuflados o abandonados hasta que la realidad de las pruebas desapareciese. Creemos que este trabajo de erosión y deformación se siguió de acuerdo con un plan y unos objetivos conscientes y determinados». Pero ¿qué es lo que trató de ocultarse? ¿Sus ideas «izquierdistas»? ¿Su posible, incluso probable, homosexualidad?... No es fácil que lo podamos saber nunca.

Fuente: “Beethoven” de Ángel Carrascosa

Más Notas
Juan Crisóstomo de Arriaga
Emmerich (Imre) Kálmán
Carl Ditters von Dittersdorf
Gian Carlo Menotti
Daniel Catán

Ver Historial




Breves

  • 31 de mayo de 1809: muere en Viena Franz Josef Haydn, compositor austríaco. Una de las figuras claves del clasicismo junto a Mozart y Beethoven. Considerado padre de la sinfonía, la sonata y el cuarteto de cuerdas aunque estas formas ya existían, pero él las desarrolló con éxito. Su estilo sirvió de transición entre el estilo sentimental del Sturtn und Drang con el recambio clasista, conociendo a las otras dos mayores figuras de este movimiento en circunstancias diferentes.

  • 27 de mayo de 1840: muere durante un viaje a Francia, Niccoló Paganini, compositor y valorado violinista de origen italiano. Sus dotes y su apariencia le dieron fama de "diabólico", pero el público y los músicos lo idolatraban. Tras un demoledor éxito interpretando obras propias y ajenas, se retiró por tres años para profundizar su habilidad en la interpretación de la guitarra. Sin embargo, reapareció en los escenarios consagrándose como el mejor violinista de la historia hasta ese momento.

  • 22 de mayo de 1813: nace en Leipzig, Richard Wagner. Compositor de origen alemán, renovador de la ópera romántica. Fue censurable en casi todos los aspectos, excepto en el arte. Al regresar a Munich se separó de su esposa y vivió una historia de amor con Cosima, la hija de Franz Liszt y esposa de Hans von Bülow. Con ella volvió a Suiza.

  • 18 de mayo de 1909: muere Isaac Albéniz, compositor español. Definió el romanticismo español en materia musical y ejerció además una considerable influencia en otros compositores nacionalistas posteriores como Turina o Falla. Su música se asocia inmediatamente a la música española, plagada de reminiscencias andaluzas, color y un tono pintoresco y descriptivo. Compuso esencialmente para piano aunque su obra siempre hace referencias a la guitarra.

  • 18 de mayo de 1911: muere en Viena, Gustav Mahler. Nacido en Bohemia. Compositor y director de orquesta que vivió en Viena la mayor parte de su vida. Fue uno de los máximos exponentes de la sinfonía posromántica y autor de ciclos de canciones de suprema calidad.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    N° 5 - 03 de octubre de 2010

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 23

  • Fantasía para un gentilhombre

    Joaquín Rodrigo

  • Danza Eslava N° 1

    Antonin Dvôrak

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 33

  • Rapsodia Sinfónica

    Joaquín Turina

  • Sinfonía Nº 3 "Órgano"

    Camille Saint Saens

  • Aida

    Giuseppe Verdi

Intérpretes

Músicos

Sebastián Piana

Sebastián Piana

Entre los artistas de más extensa trayectoria que haya tenido nuestra música popular, Sebastián Piana se ha distinguido por la jerarquía y la sostenida inventiva de su obra de compositor de formidable clásicos: bastará la mención de "Sobre el pucho", "El pescante", "Arco iris", "Tinta roja" y "Milonga triste", para ubicar inmediatamente su talento, su corazón de hombre de Buenos Aires y el nobilísimo cuño de su inspiración. Musicalizó varias películas y obras teatrales. Son innumerables las obras que lograron un éxito resonante.

Orquestas

Orquesta Típica Victor

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Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Orquestas

Orquesta Color Tango

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En el año 1989 Roberto Álvarez (1° bandoneón de la orquesta de Osvaldo Pugliese) forma junto a otros músicos la Orquesta Color Tango. El debut de la agrupación se produce en Holanda, con una gira de 26 conciertos. Esta es la cronología de vida de una de las orquestas más importantes de la actualidad, por su calidad interpretativa y por su difusión de la música ciudadana..

Mendoza, 27/07/14

Convocatoria para Tango por los Caminos del Vino

Se trata del encuentro de tango más importante de la región. Como en ediciones anteriores, esta séptima edición del festival estará dedicada a homenajear una figura nacional y una local. El Ministerio de Cultura de la Provincia de Mendoza, a través de la Dirección de Actividades Artísticas, llama a la presentación de números artísticos con motivo de la edición 2014 del festival Tango por los Caminos del Vino, a realizarse en diversas locaciones de la provincia del 16 al 27 de setiembre.

Seinajoki, 20/07/14

La pasión por el tango, una forma centenaria de expresar emociones

El tango, que llegó a Finlandia hace más de cien años, anidó en el corazón de sus ciudadanos, que encuentran en este apasionado baile argentino una manera de expresar sus emociones. “Bailar el tango nos permite liberar los sentimientos que nos cuesta expresar de otra manera”, confía Uti Suoninen, con la cara brillante por el sudor tras una hora en la pista de baile de Seinajoki (oeste).

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