Martes, 25 de Septiembre de 2018

Clásica y Ópera | Compositores

Franz Schubert, el romántico sublime

Franz Schubert, el romántico sublime

Vivió a la sombra de Beethoven y no contó con los favores de la nobleza. Con todo, fue uno de los compositores más prolíficos y sus 600 canciones son el punto de partida del romanticismo musical. La cualidad digresiva de la música de Schubert tiene naturalmente un profundo efecto sobre la armonía, llena de modulaciones y encadenamientos inesperados. Tal vez Schubert haya instalado una segunda tradición dentro de la gran tradición del clasicismo vienés.








En abril de 1826 Franz Schubert escribió una carta solicitando un puesto como maestro de capilla en la corte del emperador Francisco I:

1) El que suscribe ha nacido en Viena, hijo de maestro, y tiene veintinueve años.
2) Como miembro del coro de la corte disfrutó del privilegio de asistir cinco años, en su condición de alumno, a la Escuela imperial de coros.
3) Ha seguido un curso completo de composición con Antonio Salieri, último Primer maestro de capilla de la corte y, por lo tanto, se cree capacitado para asumir cualquier puesto como maestro de capilla.
4) Por sus composiciones vocales e instrumentales su nombre es bien conocido no solo en Viena, sino en toda Alemania.
5) Ha compuesto, además, cinco misas, para orquestas grandes y pequeñas, que se han presentado en distintas iglesias de Viena.
6) Finalmente, en este momento no disfruta de ningún empleo y espera que, teniendo asegurado un puesto estable, pueda alcanzar la meta artística que él se ha trazado.

Pero el compositor no conseguiría ese empleo ni ningún otro. La muerte, de tifus, le llegó demasiado pronto, a los 31 años. Había nacido el 31 de enero de 1797.

Es probable, como él mismo afirma en esa carta escrita dos años antes de su muerte, que hacia 1826 su nombre ya fuese conocido en toda Alemania. Aunque ese reconocimiento no llegó a proporcionarle nada parecido al éxito, esto es, cierta tranquilidad económica y la ejecución y publicación de sus obras.

Vivir en Viena durante el primer cuarto del siglo XIX era, de algún modo, vivir a la sombra de Beethoven. Schubert fue un compositor tan independiente como Beethoven, pero no contó con los favores de la nobleza; sus admiradores eran personas más o menos como él. Schubert pasaba buena parte del día en casas de amigos y en tabernas, y durante un tiempo se pensó que en alguna de esas tabernas habría extraviado uno o dos movimientos de su Octava Sinfonía, la llamada Inconclusa, que en su mismo estado fragmentario constituye una de las obras para orquesta más impresionantes de todas las épocas.

Pero es más probable que Schubert, simplemente, no la haya terminado, como ocurrió con buena parte de sus sonatas para piano. No hay por qué pensar que a él le preocupase sobremanera completar sus obras, cumplir estrictamente el postulado de la sonata en cuatro movimientos.

Como señaló el musicólogo Carl Dahlhaus en un agudo análisis de la Sonata en Do menor D.958 (que forma parte de la serie de tres últimas sonatas para piano, compuestas en 1828), la impaciencia por llegar a una meta es algo extraño en Schubert. Su música debe ser escuchada como una narración cuyas divagaciones, episodios e interrupciones no vienen a distraer o demorar la acción principal, ya que eso mismo representa la acción principal. Lo que quiere decir Dahlhaus es que la música de Schubert no debe ser escuchada como se escucha la música de Beethoven (y, por lo tanto, que Schubert no debe permanecer a la sombra de Beethoven también póstumamente), una música que define claramente sus temas desde un comienzo y se atiene bastante estrictamente a ellos.

La cualidad digresiva de la música de Schubert tiene naturalmente un profundo efecto sobre la armonía, llena de modulaciones y encadenamientos inesperados. Tal vez Schubert haya instalado una segunda tradición dentro de la gran tradición del clasicismo vienés.

Es interesante comprobar como el filósofo T.W. Adorno vuelve una y otra vez a Schubert para ejemplificar un tipo de expresión musical que trasciende lo anímico o lo meramente personal y un contenido artístico que trasciende, por decirlo así, lo meramente construido. "La resignación de Schubert -escribió Adorno en 1969- no tiene su puesto en el presunto talante de su música ni en sus estados de ánimo, como si su obra dijera algo de ellos, sino sencillamente en que ello es así, tal como su música proclama con ese gesto de dejarse caer: ese lugar es su expresión." Schubert componía con facilidad y fue uno de los compositores más prolíficos. Aun cuando él pudo escuchar o ver publicadas muy pocas de sus obras, llegó a escribir nueve sinfonías, más de veinte sonatas para piano y más de treinta obras de cámara, entre dúos, tríos (el op. 100, en Mi bemol mayor, con esa sonoridad y esa expresión tan oscuras, figura entre los mejores del género), cuartetos, quintetos (entre estos últimos el Quinteto en Do mayor con dos violoncelos, una de las obras más sublimes de toda la música) y un octeto. Escribió misas, obras corales, varias óperas (El arpa mágica, Alfonso y Estrella y Fierrabrás, entre otras, lamentablemente ninguna figura entre lo mejor de su producción) y una gran cantidad de obras pianísticas, sonatas y piezas para piano, sueltas o en serie, comúnmente llamadas piezas de carácter: Impromptus, Momentos musicales, valses, danzas, marchas militares, una extraordinaria Fantasía en Fa menor para piano a cuatro manos.

Las piezas de carácter no se ubican en un plano secundario dentro de su producción. La discriminación en géneros mayores y menores puede funcionar para muchos compositores pero difícilmente para Schubert: en sus manos, hasta un subgénero como la marcha militar cobró un aspecto interesante.

Compuso más de 600 canciones y fue el creador del lied romántico. Ese conjunto constituye uno de los episodios más significativos de la historia musical: el pasaje del clasicismo al romanticismo tal vez ocurra precisamente allí.

Federico Monjeau

Más Notas
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • E lucevan le stelle

    Mario del Monaco (Mario Cavaradossi)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    N° 6 - 10 de octubre de 2010

  • Años de peregrinaje

    Franz Liszt

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 9 - 31 de octubre de 2010

  • Voces de primavera

    Johann Strauss

  • Polonesa N° 6

    Frederic Chopin

  • Danza Eslava N° 1

    Antonin Dvôrak

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2012 - Programa N° 29

Intérpretes

Voces

Carlos Gardel

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Carlos Gardel es quizás el más grande mito de la Argentina. Su habilidad artística, su talento incomparable como cantor de los arrabales porteños, su instinto musical para componer algunos de los más grandes tangos de todos los tiempos, su estupendo carácter, su fanatismo por las carreras, le han llevado a ser quizás sólo igualado por la otra leyenda del país del sur del Plata: Eva Perón. Sin embargo, mientras toda actividad política puede ser digna de objeciones, comentarios y recelo por parte de determinados sectores de la población, la figura de Carlos Gardel se erige como universal para todos los argentinos y los seguidores del tango a través del orbe.

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Posiblemente, junto a Francisco Fiorentino, fue el modelo del "cantor de la orquesta". Tanto es así que hablar de Ángel Vargas nos remite indefectiblemente a Ángel D'Agostino, el director de la orquesta de sus grandes éxitos. Cantor de una personalidad impresionante, es el símbolo del fraseo porteño de los años cuarenta. Vargas canta como únicamente se cantó en el cuarenta. Su fraseo era reo y compadrito pero al mismo tiempo, de un infinito buen gusto. Tenía una dulzura que disimulaba su voz pequeña pero varonil, transmitía simpatía y era sobretodo, un cantor carismático. Fue sin duda uno de los más grandes artistas de nuestro tango.

Poetas

Homero Manzi

Homero Manzi

Sus veleidades de poeta y autor las inicio escribiendo para las murgas de su barrio de Boedo y en 1922 da a conocer su primera cancion, ¿Por que no me besas? a la que le pone musica de vals Francisco Caso, grabándolo Ignacio Corsini. De esa época data también el tango Viejo ciego, que presentó al concurso de la revista "El alma que canta". Homero Nicolás Manzioni Prestera fue letrista y director de cine argentino, autor de inolvidables tangos y milongas, entre ellos Barrio de tango, Malena, Milonga sentimental y Sur. Como guionista y director de cine legó obras celebres como La guerra gaucha, El viejo Hucha y Pobre mi madre querida.

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El sábado 11 de Junio a las 21 hs se presentará en el Teatro Municipal Colón la gran cantante Amelita Baltar, acompañada por la Orquesta Municipal de Tango que dirige el Maestro Julio Davila y el pianista Aldo Saralegui como invitado especial. Luego de su presentación en Mar del Plata, la cantante estrenará un nuevo espectáculo: "Noches de Kabaret" en el Teatro Maipo de Buenos Aires.

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