Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Clásica y Ópera | Compositores

Ernst Krenek

Ernst Krenek

Krenek nació en Viena el 23 de agosto de 1900. Veinte años más tarde emigró con su maestro Schreker a Berlín, se convirtió en partidario de Schoenberg y fue uno de los representantes indiscutidos de la música moderna; con "Jonny spielt auf" se convirtió, sin quererlo, en piedra de escándalo, en enfant terrible del arte moderno; pero también en el autor operístico más interpretado, pues esta obra no sólo fue representada 450 veces en dos años en un centenar de escenarios, sino también traducida a dieciocho idiomas.








Cuando Krenek abandonó Europa, en 1938, para instalarse en Estados Unidos (donde además renunció a la forma checa de su apellido y se convirtió en Krenek, más fácil de pronunciar en el ámbito internacional), había publicado ya unas setenta obras que abarcaban casi todos los géneros.

Desde siempre sintió una inclinación especial por el teatro musical. Hizo una serie de importantes contribuciones a la ópera moderna, por las cuales los escenarios alemanes mostraron gran interés después de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, ninguna de estas obras pudo afianzarse de manera duradera en el repertorio. Krenek es una de las figuras más significativas de la música actual, su lúcida inteligencia le ha permitido también decir cosas importantes como autor de obras teóricas.

A los 22 años escribió una ópera revolucionaria desde el punto de vista social: Die Zwingburg, que en los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial estuvo a la orden del día en Centroeuropa. El autor del libreto (que se publicó anónimo) fue al parecer Franz Werfel. Krenek fue su propio libretista en la ópera siguiente, Der Sprung über den Schatten (1924). Aproximadamente en la misma época apareció Orpheus und Eurydike, basada en un texto (publicado en 1926) del pintor y poeta austríaco Oskar Kokoschka. Estas obras llegaron solamente un poco más allá del estrecho círculo de los que se interesaban por el arte de vanguardia.

La situación cambió de golpe cuando en 1927 apareció Jonny spielt auf y provocó serios tumultos en numerosos teatros. Para Krenek no fue más que un juego agradable, a lo sumo una ampliación de las posibilidades musicales y escénicas (por medio de la inclusión del jazz, de música producida por máquinas, una estacióifcde ferrocarril con trenes que entran, un robo en un hotel, etc.), pero de ninguna manera un manifiesto, comprensible para todos, con el que quisiera demostrar la superioridad del Nuevo Mundo sobre el Viejo, de los nuevos medios musicales (el saxo jazzístico en manos de un negro) sobre los “clásicos” (el violín en manos de un virtuoso). Sin embargo, Jonny spielt auf fue entendida como tal en muchos lugares, quizás a causa de su canto triunfal “Ahora el violín es mío”, y puesto que comenzaban a manifestarse las primeras reacciones contra el derrumbe de la moral y la tradición producido a raíz de la Primera Guerra Mundial, hubo violentas manifestaciones contra esa ópera, que en realidad no era adecuada como objeto de discusión. Se la puede calificar de parodia de una época: sería, desde el punto de vista intelectual, lo mejor que se podría decir de ella. Sería mucho mejor considerarla un simple juego donde las cosas se suceden de manera animada y vivaz, donde el romanticismo no ha sido desterrado (hay incluso un glaciar que canta en la soledad de la alta montaña) y donde la música, a pesar del jazz, de ninguna manera es revolucionaria. Hasta entonces, Krenek había sido un compositor que seguía las "corrientes de la época" (que precisamente en los años veinte eran muy confusas, con frecuencia muy pretenciosas, y como ocurre siempre en las épocas de ruptura, más bien divergentes que convergentes y creadoras de algo nuevo), un compositor que quería a menudo "algo nuevo a cualquier precio".

Pero muy pronto (¡aún no había cumplido 30 años!) llegó la rectificación, que se impuso poco a poco. Primero estrenó (en 1928) tres piezas en un acto, las tres muy diferentes entre sí: Der Diktator (de un realismo brutal, muy efectista, en consonancia con el tema), Das geheime Kónigreich (de un extraño romanticismo) y Schwergewicht (una lograda parodia del deporte, con muchos efectos humorísticos).

Dos años más tarde apareció (en Viena) la obra escénica que muchos consideran la más importante de Krenek: Das Leben des Orest, en cinco actos. Es una mezcla, que llega a menudo al límite de la caricatura, de mitología griega y psicoanálisis, gracias a la cual salen a la luz los impulsos más abyectos, incluso en el lenguaje coloquial más soez. Cada época tiene una actitud diferente hacia la mitología, y también se puede representar la tragedia de los Atridas como un drama de los suburbios de una ciudad cosmopolita del siglo XX. Tal vez sea eso lo que quiso probar Krenek (él mismo escribió el texto).

Desde el punto de vista de la música, esta Vida de Orestes significa un claro regreso a la tonalidad, aunque la diversidad de los medios estilísticos utilizados es muy grande. De nuevo hay jazz (en la escena del mercado), pero ya no tiene un efecto sensacional; hay una especie de romanticismo y también expresionismo; Krenek sigue la tendencia de la época, de aproximación al oratorio, por medio de la inclusión de coros estáticos. Pero lo más característico es tal vez el deseo manifiesto de hacer una ópera “legítima”, con pasiones que chocan, que se expresan en las partes ariose y que incluso llevaron a Krenek a poner a su Orestes el subtítulo de “gran ópera” (¡como Meyerbeer y otros autores en pleno siglo XIX!). El estreno, celebrado en Leipzig el 19 de enero de 1930, no sirvió de mucho a la obra. Sólo veinte años más tarde comenzó su difusión en los teatros alemanes.

La siguiente obra escénica de Krenek representa un gran cambio de estilo: el compositor se declara partidario del sistema dodecafónico, en el cual quiere descubrir variantes personales. Su Karl V es por eso una obra mucho más difícil de comprender, y su estreno, celebrado en Praga (en alemán) en junio de 1938, se produjo en una época políticamente ensombrecida y no pudo tener resonancia. Esta obra, indudablemente importante tanto desde el punto de vista dramático como desde el espiritual y musical, recibió después de la Segunda Guerra Mundial una creciente atención, aunque sin llegar a convertirse en una «ópera de gran público»: los problemas que plantea son demasiado difíciles; la música se presenta al oyente desprevenido de un modo demasiado intelectualizado y por lo tanto absurdo. El texto, en el que el emperador moribundo rinde cuentas de su vida, es del compositor.

Las figuras de la vida de Carlos V aparecen en largas colas ante su lecho de muerte, con sombríos diálogos. Carlos V defiende su voluntad pura y sus elevados objetivos e ideales; pero reconoce estremeciéndose que con bastante frecuencia se convirtieron en injusticia y opresión. Esta obra se interpretó por primera vez en un teatro alemán veinte años después de su estreno (en la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf-Duisburg, el 11 de mayo de 1958). Krenek trata en ella cuestiones de la época: “Como austríaco no sólo por familia, sino también por convicción, quise tomar partido en esta obra respecto de ciertos problemas políticos, y defendí el universalismo del imperio católico medieval frente a las fuerzas destructoras del nacionalismo, el materialismo y la indiferencia religiosa”.

Después de una ópera de cámara (Tarquín, Colonia, 1950) que no tuvo éxito, siguió una obra importante: Pallas Athene weint. Aquí desarrolla Krenek en toda su amplitud el tema de la libertad, que le atrajo toda la vida. Palas Atenea llora la caída de su querida Atenas, su sometimiento por los espartanos, pero también la muerte de Sócrates. El sabio aparece en el Elíseo y cuenta cómo se llegó a la pérdida de la libertad. Se dirige no sólo a las otras sombras que se han reunido en el más allá, sino también a los “descendientes”, a las generaciones futuras. “¡Aprended a evitar, si podéis, lo que nos llevó a la ruina!” Los paralelismos con el presente, que ya eran nítidos en Karl V, se hacen muy claros en este complicado argumento poblado de personajes. La dictadura y la democracia se confrontan y analizan, y se establece cierto parentesco entre la fase final de la Guerra del Peloponeso y los acontecimientos europeos de 1925-1945. Se puede discutir si este argumento es “musical”. Es el tema que conmueve profundamente a todos los creadores conscientes de nuestra época. Se trata de lo más importante: la libertad humana. El estreno de esta ópera, consistente en un preludio y tres actos (cinco cuadros), se celebró en Hamburgo el 17 de octubre de 1955.

Krenek siguió creando incansablemente. Sus “numerosas transformaciones, que parecen reflejar el frenético cambio de estilos de este siglo, tuvieron en el aspecto personal un efecto regulador, del mismo modo que el impulso interior para realizarlas procedía de su incansable naturaleza de descubridor. Ello lo protegió de las debilidades de la mera imitación y de las bravuconadas del sectarismo exagerado... Es una constante digna de atención en la apariencia de lo cambiante...” (F. Saathen).

Su interés por el teatro musical se renueva una y otra vez. La ópera Das dunkle Wasser se hizo para los teatros informales norteamericanos y se interpretó por primera vez en alemán en Darmstadt el 27 de agosto de 1954.

En 1957, el Taller Operístico de la Universidad de Illinois estrenó Der Glockenturm, ópera en un acto basada en un texto del gran novelista Hermán Melville (1819-189]); el estreno alemán tuvo lugar en la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf-Duisburg, el 2 de diciembre de 1958.

La ópera para la televisión Ausgerechnet und verspielt fue emitida por primera vez por la televisión austríaca el 25 de julio de 1962.

Der goldene Bock, sobre un texto propio, se estrenó en la Staatsoper de Hamburgo el 16 de junio de 1964, pero apenas despertó algo más que recuerdos nostálgicos sobre el que había sido un creador musical vigoroso e ingenioso en otras épocas.

Y lo mismo se puede decir de la ópera que estrenó un año más tarde, también en Hamburgo, Das kommt davon oder Wenn Sardakai aufReisen geht.

Fuente: Diccionario de la Ópera de Kurt Pahlen

Más Notas
Maurice Ravel
Félix Mendelssohn
Piazzolla más clásico que nunca
La tragedia de Georges Bizet
Juan Crisóstomo de Arriaga

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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • La consagración de la primavera

    Igor Stravinsky

  • El cazador furtivo

    Carl Maria von Weber

  • Pompa y Circunstancia

    Edward Elgar

  • Voces de primavera

    Johann Strauss

  • Ludvig van Beethoven

    Biografía

  • Casta diva

    Joan Sutherland (Norma)

  • Astor Piazzolla (parte 2)

    Biografía

  • Che gelida manina

    Rolando Villazón (Rodolfo)

Intérpretes

Músicos

Sebastián Piana

Sebastián Piana

Entre los artistas de más extensa trayectoria que haya tenido nuestra música popular, Sebastián Piana se ha distinguido por la jerarquía y la sostenida inventiva de su obra de compositor de formidable clásicos: bastará la mención de "Sobre el pucho", "El pescante", "Arco iris", "Tinta roja" y "Milonga triste", para ubicar inmediatamente su talento, su corazón de hombre de Buenos Aires y el nobilísimo cuño de su inspiración. Musicalizó varias películas y obras teatrales. Son innumerables las obras que lograron un éxito resonante.

Músicos

Antonio Agri

Antonio Agri

Violinista, compositor, arreglador y director. Nació en Rosario. A lo largo de su carrera actuó con los principales referentes del tango. Formó parte del "Quinteto Nuevo Tango" junto a Astor Piazzolla por cerca de quince años. Integró la Orquesta Estable del Teatro Colón y en 1976 formó el conjunto de "Arcos Antonio Agri" con la idea de hacer tango sobre un modelo de música de cámara.

Músicos

Eduardo Arólas

Eduardo Arólas

Nació el 25 de febrero de 1892 en el barrio porteño de Barracas, hijo de un matrimonio de inmigrantes franceses analfabetos, y su verdadero nombre era Lorenzo Aróla, pero los muchos admiradores de su virtuosismo prefirieron siempre llamarlo El Rey o el Tigre del bandoneón. A su inventiva de ejecutante se le atribuye una multitud de novedades: el rezongo, el fraseo, los ligados.

Junín, 13/06/2016

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Los amantes del tango podrán disfrutar de diversas actividades durante cinco días en Junín. El intendente la Ciudad, Pablo Petrecca, presentó oficialmente “Tango en Junín”, un importante ciclo cultural que se desarrollará entre el 13 y el 17 de julio próximos e incluirá la realización de la preliminar del Festival y Mundial de Tango BA 2016.

Mar del Plata, 30/05/2016

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El sábado 11 de Junio a las 21 hs se presentará en el Teatro Municipal Colón la gran cantante Amelita Baltar, acompañada por la Orquesta Municipal de Tango que dirige el Maestro Julio Davila y el pianista Aldo Saralegui como invitado especial. Luego de su presentación en Mar del Plata, la cantante estrenará un nuevo espectáculo: "Noches de Kabaret" en el Teatro Maipo de Buenos Aires.

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