Viernes, 30 de Julio de 2010

Clásica y Ópera | Compositores

Ernst Krenek

Ernst Krenek

Krenek nació en Viena el 23 de agosto de 1900. Veinte años más tarde emigró con su maestro Schreker a Berlín, se convirtió en partidario de Schoenberg y fue uno de los representantes indiscutidos de la música moderna; con "Jonny spielt auf" se convirtió, sin quererlo, en piedra de escándalo, en enfant terrible del arte moderno; pero también en el autor operístico más interpretado, pues esta obra no sólo fue representada 450 veces en dos años en un centenar de escenarios, sino también traducida a dieciocho idiomas.







Cuando Krenek abandonó Europa, en 1938, para instalarse en Estados Unidos (donde además renunció a la forma checa de su apellido y se convirtió en Krenek, más fácil de pronunciar en el ámbito internacional), había publicado ya unas setenta obras que abarcaban casi todos los géneros.

Desde siempre sintió una inclinación especial por el teatro musical. Hizo una serie de importantes contribuciones a la ópera moderna, por las cuales los escenarios alemanes mostraron gran interés después de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, ninguna de estas obras pudo afianzarse de manera duradera en el repertorio. Krenek es una de las figuras más significativas de la música actual, su lúcida inteligencia le ha permitido también decir cosas importantes como autor de obras teóricas.

A los 22 años escribió una ópera revolucionaria desde el punto de vista social: Die Zwingburg, que en los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial estuvo a la orden del día en Centroeuropa. El autor del libreto (que se publicó anónimo) fue al parecer Franz Werfel. Krenek fue su propio libretista en la ópera siguiente, Der Sprung über den Schatten (1924). Aproximadamente en la misma época apareció Orpheus und Eurydike, basada en un texto (publicado en 1926) del pintor y poeta austríaco Oskar Kokoschka. Estas obras llegaron solamente un poco más allá del estrecho círculo de los que se interesaban por el arte de vanguardia.

La situación cambió de golpe cuando en 1927 apareció Jonny spielt auf y provocó serios tumultos en numerosos teatros. Para Krenek no fue más que un juego agradable, a lo sumo una ampliación de las posibilidades musicales y escénicas (por medio de la inclusión del jazz, de música producida por máquinas, una estacióifcde ferrocarril con trenes que entran, un robo en un hotel, etc.), pero de ninguna manera un manifiesto, comprensible para todos, con el que quisiera demostrar la superioridad del Nuevo Mundo sobre el Viejo, de los nuevos medios musicales (el saxo jazzístico en manos de un negro) sobre los “clásicos” (el violín en manos de un virtuoso). Sin embargo, Jonny spielt auf fue entendida como tal en muchos lugares, quizás a causa de su canto triunfal “Ahora el violín es mío”, y puesto que comenzaban a manifestarse las primeras reacciones contra el derrumbe de la moral y la tradición producido a raíz de la Primera Guerra Mundial, hubo violentas manifestaciones contra esa ópera, que en realidad no era adecuada como objeto de discusión. Se la puede calificar de parodia de una época: sería, desde el punto de vista intelectual, lo mejor que se podría decir de ella. Sería mucho mejor considerarla un simple juego donde las cosas se suceden de manera animada y vivaz, donde el romanticismo no ha sido desterrado (hay incluso un glaciar que canta en la soledad de la alta montaña) y donde la música, a pesar del jazz, de ninguna manera es revolucionaria. Hasta entonces, Krenek había sido un compositor que seguía las "corrientes de la época" (que precisamente en los años veinte eran muy confusas, con frecuencia muy pretenciosas, y como ocurre siempre en las épocas de ruptura, más bien divergentes que convergentes y creadoras de algo nuevo), un compositor que quería a menudo "algo nuevo a cualquier precio".

Pero muy pronto (¡aún no había cumplido 30 años!) llegó la rectificación, que se impuso poco a poco. Primero estrenó (en 1928) tres piezas en un acto, las tres muy diferentes entre sí: Der Diktator (de un realismo brutal, muy efectista, en consonancia con el tema), Das geheime Kónigreich (de un extraño romanticismo) y Schwergewicht (una lograda parodia del deporte, con muchos efectos humorísticos).

Dos años más tarde apareció (en Viena) la obra escénica que muchos consideran la más importante de Krenek: Das Leben des Orest, en cinco actos. Es una mezcla, que llega a menudo al límite de la caricatura, de mitología griega y psicoanálisis, gracias a la cual salen a la luz los impulsos más abyectos, incluso en el lenguaje coloquial más soez. Cada época tiene una actitud diferente hacia la mitología, y también se puede representar la tragedia de los Atridas como un drama de los suburbios de una ciudad cosmopolita del siglo XX. Tal vez sea eso lo que quiso probar Krenek (él mismo escribió el texto).

Desde el punto de vista de la música, esta Vida de Orestes significa un claro regreso a la tonalidad, aunque la diversidad de los medios estilísticos utilizados es muy grande. De nuevo hay jazz (en la escena del mercado), pero ya no tiene un efecto sensacional; hay una especie de romanticismo y también expresionismo; Krenek sigue la tendencia de la época, de aproximación al oratorio, por medio de la inclusión de coros estáticos. Pero lo más característico es tal vez el deseo manifiesto de hacer una ópera “legítima”, con pasiones que chocan, que se expresan en las partes ariose y que incluso llevaron a Krenek a poner a su Orestes el subtítulo de “gran ópera” (¡como Meyerbeer y otros autores en pleno siglo XIX!). El estreno, celebrado en Leipzig el 19 de enero de 1930, no sirvió de mucho a la obra. Sólo veinte años más tarde comenzó su difusión en los teatros alemanes.

La siguiente obra escénica de Krenek representa un gran cambio de estilo: el compositor se declara partidario del sistema dodecafónico, en el cual quiere descubrir variantes personales. Su Karl V es por eso una obra mucho más difícil de comprender, y su estreno, celebrado en Praga (en alemán) en junio de 1938, se produjo en una época políticamente ensombrecida y no pudo tener resonancia. Esta obra, indudablemente importante tanto desde el punto de vista dramático como desde el espiritual y musical, recibió después de la Segunda Guerra Mundial una creciente atención, aunque sin llegar a convertirse en una «ópera de gran público»: los problemas que plantea son demasiado difíciles; la música se presenta al oyente desprevenido de un modo demasiado intelectualizado y por lo tanto absurdo. El texto, en el que el emperador moribundo rinde cuentas de su vida, es del compositor.

Las figuras de la vida de Carlos V aparecen en largas colas ante su lecho de muerte, con sombríos diálogos. Carlos V defiende su voluntad pura y sus elevados objetivos e ideales; pero reconoce estremeciéndose que con bastante frecuencia se convirtieron en injusticia y opresión. Esta obra se interpretó por primera vez en un teatro alemán veinte años después de su estreno (en la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf-Duisburg, el 11 de mayo de 1958). Krenek trata en ella cuestiones de la época: “Como austríaco no sólo por familia, sino también por convicción, quise tomar partido en esta obra respecto de ciertos problemas políticos, y defendí el universalismo del imperio católico medieval frente a las fuerzas destructoras del nacionalismo, el materialismo y la indiferencia religiosa”.

Después de una ópera de cámara (Tarquín, Colonia, 1950) que no tuvo éxito, siguió una obra importante: Pallas Athene weint. Aquí desarrolla Krenek en toda su amplitud el tema de la libertad, que le atrajo toda la vida. Palas Atenea llora la caída de su querida Atenas, su sometimiento por los espartanos, pero también la muerte de Sócrates. El sabio aparece en el Elíseo y cuenta cómo se llegó a la pérdida de la libertad. Se dirige no sólo a las otras sombras que se han reunido en el más allá, sino también a los “descendientes”, a las generaciones futuras. “¡Aprended a evitar, si podéis, lo que nos llevó a la ruina!” Los paralelismos con el presente, que ya eran nítidos en Karl V, se hacen muy claros en este complicado argumento poblado de personajes. La dictadura y la democracia se confrontan y analizan, y se establece cierto parentesco entre la fase final de la Guerra del Peloponeso y los acontecimientos europeos de 1925-1945. Se puede discutir si este argumento es “musical”. Es el tema que conmueve profundamente a todos los creadores conscientes de nuestra época. Se trata de lo más importante: la libertad humana. El estreno de esta ópera, consistente en un preludio y tres actos (cinco cuadros), se celebró en Hamburgo el 17 de octubre de 1955.

Krenek siguió creando incansablemente. Sus “numerosas transformaciones, que parecen reflejar el frenético cambio de estilos de este siglo, tuvieron en el aspecto personal un efecto regulador, del mismo modo que el impulso interior para realizarlas procedía de su incansable naturaleza de descubridor. Ello lo protegió de las debilidades de la mera imitación y de las bravuconadas del sectarismo exagerado... Es una constante digna de atención en la apariencia de lo cambiante...” (F. Saathen).

Su interés por el teatro musical se renueva una y otra vez. La ópera Das dunkle Wasser se hizo para los teatros informales norteamericanos y se interpretó por primera vez en alemán en Darmstadt el 27 de agosto de 1954.

En 1957, el Taller Operístico de la Universidad de Illinois estrenó Der Glockenturm, ópera en un acto basada en un texto del gran novelista Hermán Melville (1819-189]); el estreno alemán tuvo lugar en la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf-Duisburg, el 2 de diciembre de 1958.

La ópera para la televisión Ausgerechnet und verspielt fue emitida por primera vez por la televisión austríaca el 25 de julio de 1962.

Der goldene Bock, sobre un texto propio, se estrenó en la Staatsoper de Hamburgo el 16 de junio de 1964, pero apenas despertó algo más que recuerdos nostálgicos sobre el que había sido un creador musical vigoroso e ingenioso en otras épocas.

Y lo mismo se puede decir de la ópera que estrenó un año más tarde, también en Hamburgo, Das kommt davon oder Wenn Sardakai aufReisen geht.

Fuente: Diccionario de la Ópera de Kurt Pahlen

Más Notas
Sergei Prokofiev
Giovanni Battista Pergolesi
Jacques Offenbach
Wolfgang Amadeus Mozart
Carl María von Weber

Ver Historial




Breves

  • 29 de julio de 1856: muere Robert Schumann, apasionado compositor alemán, tuvo una vida marcada por el dolor y la enfermedad mental. Solía concentrarse en distintos géneros por vez; por ejemplo, hasta 1840 se consagró a la música para piano, durante 1841 al medio orquestal, mientras que al año siguiente a la música de cámara con varios cuartetos y un quinteto para piano.

  • 23 de julio de 1757: muere Domenico Scarlatti, músico italiano. Fue maestro de capilla de San Pedro, compositor de música sagrada para la capilla pontificia y autor de óperas para la reina de Polonia. Residió en Londres, Lisboa y Madrid y fue considerado uno de los precursores más destacados de la sonata clásica.

  • 14 de julio de 1910: muere Marius Petipa. Dedicó casi seis décadas de su vida al ballet ruso; primero bailarín, luego asistente, desde 1862 maestro de ballet y en 1869 alcanzó el puesto de director absoluto del Ballet Imperial. Petipa era un trabajador incansable, de una inventiva prodigiosa, a quien nunca le habría hecho perder el sueño tener que montar en poco tiempo una serie completa de nuevos números de danza.

  • 11 de julio de 1937: muere en Hollywood, George Gershwin. Compositor norteamericano. Supo adaptar los géneros populares al entorno clásico. En Estados Unidos su obra es valorada y reconocida con homenajes, festivales y concursos de composición. Fue un compositor popular que creó un sonido identificatorio para la música de su país.

  • 09 de julio de 1879: nace Ottorino Respighi. Si bien no fue el principal compositor italiano de su generación, Respighi fue lejos el más exitoso a nivel mundial. Las innegables limitaciones de su arte se asocian a su personalidad. Él era un hombre de considerable cultura pero de un corazón simple y casi infantil. Siempre fue muy receptivo a las impresiones visuales y por ello su obra tiende a ser más sensorial en carácter.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Sinfonía Nº 1 "Primavera"

    Robert Schumann

  • Ludvig van Beethoven

    Biografía

  • La vida breve

    Manuel de Falla

  • Sinfonía Nº 41 "Jupiter"

    Wolfgang A. Mozart

Intérpretes

Músicos

Astor Piazzolla

Astor Piazzolla

Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Creó un nuevo género llamado tango sinfónico renovando de esta manera de forma decisiva el tango. Si se considera que la obra de Piazzolla comienza en 1946 con El desbande y concluye en 1990, con Le grand tango y con Five tango sensations, que el mismo año graba con el cuarteto de cuerdas Kronos, se deduce que cubre 46 años, un lapso en el que produjo no menos de ochocientas obras.

Voces

Carlos Gardel

Carlos Gardel

Carlos Gardel es quizás el más grande mito de la Argentina. Su habilidad artística, su talento incomparable como cantor de los arrabales porteños, su instinto musical para componer algunos de los más grandes tangos de todos los tiempos, su estupendo carácter, su fanatismo por las carreras, le han llevado a ser quizás sólo igualado por la otra leyenda del país del sur del Plata: Eva Perón. Sin embargo, mientras toda actividad política puede ser digna de objeciones, comentarios y recelo por parte de determinados sectores de la población, la figura de Carlos Gardel se erige como universal para todos los argentinos y los seguidores del tango a través del orbe.

Bs. As., 04 de julio

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires un 4 de julio de 1992. Fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Según muchos especialistas, fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió armonía y música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger (1887-1979).

Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

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