Viernes, 31 de Octubre de 2014

Clásica y Ópera | Compositores

Edvard Grieg

Edvard Grieg

La reputación internacional de Edvard Hagerup Grieg sobresale por encima de la del resto de compositores noruegos, del mismo modo que Henrik Ibsen sigue siendo de lejos el más renombrado escritor noruego y Edvard Munch el más famoso pintor y artista gráfico de aquel país. En su obra se encuentran elementos del folclore noruego, como las sagas, y un dejo de inspiración en el paisaje de los solitarios fiordos. En su catálogo figuran danzas rústicas y canciones campesinas, músicas de carnaval y de bodas.







Grieg, que nació en Bergen el 15 de junio de 1843, creció en el seno de una familia musical su madre era una notable pianista y su padre -un comerciante de origen escocés que era también el cónsul británico en Bergen-contaba entre sus antepasados con varios destacados músicos aficionados. Fue, sin embargo, el gran violinista noruego Ole Bull quien convenció a los padres de Grieg de que su hijo poseía el suficiente talento como para convertirse en un sobresaliente músico profesional.

A la edad de 15 años, Edvard fue a estudiar al Conservatorio de Leipzig, uno de los más importantes de Europa, que él odió pero en el que se licenciaría cuatro años más tarde. Poco después de cumplir 20 años empezó a pasar largas temporadas en Copenhague, porque en aquel tiempo la capital danesa era un segundo hogar para los artistas e intelectuales noruegos. También durante esa misma época empezó a interesarse por la música folclórica noruega, un interés que le ayudó a decantar su estilo personal y único, que se encuentra aún ausente en sus primeras obras.

En poco más de una década, se había hecho un nombre tal que el gobierno noruego le garantizó un estipendio anual para incrementar las ganancias de su trabajo. A pesar de una enfermedad respiratoria crónica que le aquejó durante toda su vida adulta, viajó con frecuencia al extranjero para dirigir sus obras orquestales, para tocar sus composiciones para piano solo, para participar en interpretaciones de sus obras camerísticas que requerían piano, o para acompañar a su esposa (que era también su prima carnal), Nina Hagerup, en las numerosas canciones que escribió pensando en su voz.

Conoció a Brahms, a Chaikovski y a otros compositores relevantes, y su familiaridad con el alto nivel de la interpretación musical en las capitales musicales de Europa le condujo a emprender una batalla para elevar su calidad en Noruega. La salud de Grieg empeoró seriamente en 1900, pero continuó trabajando y viajando hasta poco antes de su muerte, acaecida en un hospital de su Bergen natal el 4 de septiembre de 1907, a la edad de 64 años. Su funeral hizo que el país entero se condoliera de su muerte.

Aunque Grieg fue esencialmente un compositor lírico y un miniaturista (no es casual que su catálogo de canciones y de pequeñas piezas para piano sea tan amplio), sus dos composiciones que nunca han perdido una firme posición en el repertorio popular internacional son ambas sustanciosas obras orquestales cuyo lirismo aparece contrapuesto a un intenso drama. El Concierto para piano en La menor, op. 16, fue escrito en 1868, cuando Grieg contaba 25 años. Edmund Neupert ofreció la primera interpretación con la Orquesta de la Corte de Copenhague bajo la dirección de Holger Simón Paulli el 3 de abril de 1869.

Hacia finales de aquel año, los Grieg emprendieron un largo viaje por Italia, sufragado gracias a una beca estatal. En Roma, Liszt tocó el Concierto para piano y ofreció a Grieg todo su apoyo. La obra fue publicada en 1872 y revisada tan sólo unos meses antes de la muerte del compositor. Es una composición estructurada con gran libertad, y se trata de una de las primeras en las que Grieg reveló la profundidad de su interés por las melodías folclóricas noruegas. El experto en su obra Nils Grinde ha señalado, por ejemplo, que el primer movimiento está "construido a partir de siete ideas temáticas diferentes, y aunque algunas de ellas están relacionadas motívicamente, existe también una gran cantidad de material contrastante. Es a esta proliferación de ideas atractivas a la que la obra debe en última instancia su gran convicción y popularidad” Pero el atractivo de la pieza es también un resultado de la frescura y la ausencia de pretensiones de sus melodías, ya se trate del impetuoso primer movimiento, del intensamente lírico segundo o del animado y marcadamente rítmico finale.

La otra obra perennemente popular de Grieg es la música incidental que escribió para acompañar una representación de la obra de su compatriota Henrik Ibsen, Peer Gynt. Ibsen, que era 15 años mayor que Grieg, se había mostrado dubitativo sobre la creación de una versión abreviada e interpretable de su gran poema dramático, pero una vez que se decidió a hacerlo le pidió a Grieg que escribiera la música. Grieg trabajó en la partitura desde primeros de 1874 hasta septiembre de 1875; el estreno de la obra, con 23 números musicales intercalados, tuvo lugar en Christiania (en la actualidad, Oslo) el 24 de febrero de 1876. Cuando se escucha en su integridad, y en el contexto de la obra de Ibsen, la música de Grieg muestra su capacidad para resumir una situación dramática o un personaje en unas pocas frases y para resaltar los aspectos místicos o sobrenaturales de Peer Gynt. En 1888, seleccionó cuatro de las piezas para formar una suite de concierto, que fue publicada el mismo año, y en 1891-92 alumbró una segunda suite (publicada en 1893) a partir de otras cuatro piezas. En ambos grupos, las piezas están dispuestas en el orden en que Grieg creía que mejor convenía al sentido musical, en vez de en el orden en el que se insertan en el curso de la obra. La sensual "Danza de Anitra", el conmovedor acompañamiento de la cuerda con sordina para la "Muerte de Aase", la madre de Peer, y el frenesí creciente de "En la gruta del rey de la montaña" han provocado que la primera suite sea más popular que la segunda, pero la melancolía de la "Canción de Solveig", con que se cierra la segunda suite, es probablemente la pieza más encantadora y más típicamente "griegiana" de las ocho.

Otras obras de Grieg incluyen las Danzas noruegas, oberturas de concierto, canciones, música de cámara y un considerable caudal de música para piano. De "todo" lo que Grieg compuso puede decirse, más que en el caso de otro autor cualquiera, que es hermoso, se trata de la obra ejecutada a lo largo de su vida por un hombre feliz y realizado.

Más Notas
Juan Crisóstomo de Arriaga
Emmerich (Imre) Kálmán
Carl Ditters von Dittersdorf
Gian Carlo Menotti
Daniel Catán

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Breves

  • 13 de septiembre de 1819: nace en Leipzig, Clara Wieck Schumann. Fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt o Sigismund Thalberg, famosos pianistas virtuosos de aquella época.

  • 10 de septiembre de 1999: fallece Alfredo Kraus. Fue considerado el mejor tenor lírico ligero de su generación, mientras que la elegancia y estilización de su canto, combinada con su expresividad y una presencia escénica atractiva, le hicieron el intérprete ideal de roles de tipo aristócrata como Don Octavio, el Conde de Almaviva, Alfredo y el Duque de Mantua.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • La mamma morta

    Monserrat Caballé (Maddalena)

  • Último día de Mozart

    Biografía

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 20

  • Danza Eslava N° 1

    Antonin Dvôrak

  • Concierto para piano Nº2

    Sergei Rachmaninov

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 9

  • Quando Men Vo

    Anna Netrebko (Musetta)

  • Mario! Mario! Mario!

    Renata Tebaldi (Floria Tosca) - Mario del Monaco (Mario Cavaradossi)

Intérpretes

Voces

Alberto Marino

Alberto Marino

Como decía un amigo mío "Alberto Marino es un lujo para el tango". Esta exageración obedecía, seguramente, a su registro de tenor y a la influencia de la escuela italiana de canto que si bien la tuvieron varios vocalistas del tango, en el caso del Tano Marino generaba la sensación que le sobraba voz para el desafío que le presentaban las letras. Pasaba de un potente agudo a un profundo bajo con la facilidad de los elegidos, poseía un vibrato inconfundible pero del cual no abusaba. Sus detractores, no obstante reconocer su capacidad, le enrostran que era frío y carente de media voz.

Voces

Ángel Vargas

Ángel Vargas

Posiblemente, junto a Francisco Fiorentino, fue el modelo del "cantor de la orquesta". Tanto es así que hablar de Ángel Vargas nos remite indefectiblemente a Ángel D'Agostino, el director de la orquesta de sus grandes éxitos. Cantor de una personalidad impresionante, es el símbolo del fraseo porteño de los años cuarenta. Vargas canta como únicamente se cantó en el cuarenta. Su fraseo era reo y compadrito pero al mismo tiempo, de un infinito buen gusto. Tenía una dulzura que disimulaba su voz pequeña pero varonil, transmitía simpatía y era sobretodo, un cantor carismático. Fue sin duda uno de los más grandes artistas de nuestro tango.

Voces

Lidia Borda

Lidia Borda

Desde 1995 transformada en una de las principales intérpretes del género, Lidia Borda es admirada por público y crítica, quienes la consideran una cantante de culto y la mejor voz femenina surgida en las últimas décadas, despertando elogiosos comentarios. Moderna y original se remite a un repertorio clásico y poco transitado, registrado en parte en sus discos "Entre sueños", "Patio de tango" y "Tal vez será su voz".

San Luis, 26/10/14

Ultiman detalles para el 10º Festival Internacional de Tango

La ministra de Turismo y Las Culturas, Celeste Sosa, mantuvo un encuentro con el intendente de Justo Daract, Jorge Melano; a fin coordinar acciones para la realización del festival. De la reunión también participó el jefe del programa Cine y Música, Fernando Ofría, y el jefe de subprograma Control de Gestión, Daniel Algarbe.

Cali, 19/10/14

Celebran los 50 años de una pasión por el tango

Jaime Parra mantiene la tradición por el tango que en La Matraca inició su hermano Clímaco. Ahí se guardan unos 7.000 acetatos o ‘Long Play’, centenares de fotos, cuadros y muchas anécdotas de visitantes, cantantes y bailarines que encuentran en La Matraca, el punto ideal para deleitarse con el tango y otros ritmos latinoamericanos.

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