Lunes, 08 de Febrero de 2016

Clásica y Ópera | Compositores

Edvard Grieg

Edvard Grieg

La reputación internacional de Edvard Hagerup Grieg sobresale por encima de la del resto de compositores noruegos, del mismo modo que Henrik Ibsen sigue siendo de lejos el más renombrado escritor noruego y Edvard Munch el más famoso pintor y artista gráfico de aquel país. En su obra se encuentran elementos del folclore noruego, como las sagas, y un dejo de inspiración en el paisaje de los solitarios fiordos. En su catálogo figuran danzas rústicas y canciones campesinas, músicas de carnaval y de bodas.








Grieg, que nació en Bergen el 15 de junio de 1843, creció en el seno de una familia musical su madre era una notable pianista y su padre -un comerciante de origen escocés que era también el cónsul británico en Bergen-contaba entre sus antepasados con varios destacados músicos aficionados. Fue, sin embargo, el gran violinista noruego Ole Bull quien convenció a los padres de Grieg de que su hijo poseía el suficiente talento como para convertirse en un sobresaliente músico profesional.

A la edad de 15 años, Edvard fue a estudiar al Conservatorio de Leipzig, uno de los más importantes de Europa, que él odió pero en el que se licenciaría cuatro años más tarde. Poco después de cumplir 20 años empezó a pasar largas temporadas en Copenhague, porque en aquel tiempo la capital danesa era un segundo hogar para los artistas e intelectuales noruegos. También durante esa misma época empezó a interesarse por la música folclórica noruega, un interés que le ayudó a decantar su estilo personal y único, que se encuentra aún ausente en sus primeras obras.

En poco más de una década, se había hecho un nombre tal que el gobierno noruego le garantizó un estipendio anual para incrementar las ganancias de su trabajo. A pesar de una enfermedad respiratoria crónica que le aquejó durante toda su vida adulta, viajó con frecuencia al extranjero para dirigir sus obras orquestales, para tocar sus composiciones para piano solo, para participar en interpretaciones de sus obras camerísticas que requerían piano, o para acompañar a su esposa (que era también su prima carnal), Nina Hagerup, en las numerosas canciones que escribió pensando en su voz.

Conoció a Brahms, a Chaikovski y a otros compositores relevantes, y su familiaridad con el alto nivel de la interpretación musical en las capitales musicales de Europa le condujo a emprender una batalla para elevar su calidad en Noruega. La salud de Grieg empeoró seriamente en 1900, pero continuó trabajando y viajando hasta poco antes de su muerte, acaecida en un hospital de su Bergen natal el 4 de septiembre de 1907, a la edad de 64 años. Su funeral hizo que el país entero se condoliera de su muerte.

Aunque Grieg fue esencialmente un compositor lírico y un miniaturista (no es casual que su catálogo de canciones y de pequeñas piezas para piano sea tan amplio), sus dos composiciones que nunca han perdido una firme posición en el repertorio popular internacional son ambas sustanciosas obras orquestales cuyo lirismo aparece contrapuesto a un intenso drama. El Concierto para piano en La menor, op. 16, fue escrito en 1868, cuando Grieg contaba 25 años. Edmund Neupert ofreció la primera interpretación con la Orquesta de la Corte de Copenhague bajo la dirección de Holger Simón Paulli el 3 de abril de 1869.

Hacia finales de aquel año, los Grieg emprendieron un largo viaje por Italia, sufragado gracias a una beca estatal. En Roma, Liszt tocó el Concierto para piano y ofreció a Grieg todo su apoyo. La obra fue publicada en 1872 y revisada tan sólo unos meses antes de la muerte del compositor. Es una composición estructurada con gran libertad, y se trata de una de las primeras en las que Grieg reveló la profundidad de su interés por las melodías folclóricas noruegas. El experto en su obra Nils Grinde ha señalado, por ejemplo, que el primer movimiento está "construido a partir de siete ideas temáticas diferentes, y aunque algunas de ellas están relacionadas motívicamente, existe también una gran cantidad de material contrastante. Es a esta proliferación de ideas atractivas a la que la obra debe en última instancia su gran convicción y popularidad” Pero el atractivo de la pieza es también un resultado de la frescura y la ausencia de pretensiones de sus melodías, ya se trate del impetuoso primer movimiento, del intensamente lírico segundo o del animado y marcadamente rítmico finale.

La otra obra perennemente popular de Grieg es la música incidental que escribió para acompañar una representación de la obra de su compatriota Henrik Ibsen, Peer Gynt. Ibsen, que era 15 años mayor que Grieg, se había mostrado dubitativo sobre la creación de una versión abreviada e interpretable de su gran poema dramático, pero una vez que se decidió a hacerlo le pidió a Grieg que escribiera la música. Grieg trabajó en la partitura desde primeros de 1874 hasta septiembre de 1875; el estreno de la obra, con 23 números musicales intercalados, tuvo lugar en Christiania (en la actualidad, Oslo) el 24 de febrero de 1876. Cuando se escucha en su integridad, y en el contexto de la obra de Ibsen, la música de Grieg muestra su capacidad para resumir una situación dramática o un personaje en unas pocas frases y para resaltar los aspectos místicos o sobrenaturales de Peer Gynt. En 1888, seleccionó cuatro de las piezas para formar una suite de concierto, que fue publicada el mismo año, y en 1891-92 alumbró una segunda suite (publicada en 1893) a partir de otras cuatro piezas. En ambos grupos, las piezas están dispuestas en el orden en que Grieg creía que mejor convenía al sentido musical, en vez de en el orden en el que se insertan en el curso de la obra. La sensual "Danza de Anitra", el conmovedor acompañamiento de la cuerda con sordina para la "Muerte de Aase", la madre de Peer, y el frenesí creciente de "En la gruta del rey de la montaña" han provocado que la primera suite sea más popular que la segunda, pero la melancolía de la "Canción de Solveig", con que se cierra la segunda suite, es probablemente la pieza más encantadora y más típicamente "griegiana" de las ocho.

Otras obras de Grieg incluyen las Danzas noruegas, oberturas de concierto, canciones, música de cámara y un considerable caudal de música para piano. De "todo" lo que Grieg compuso puede decirse, más que en el caso de otro autor cualquiera, que es hermoso, se trata de la obra ejecutada a lo largo de su vida por un hombre feliz y realizado.

Más Notas
Félix Mendelssohn
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Juan Crisóstomo de Arriaga
Emmerich (Imre) Kálmán

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Breves

  • En el siglo XVIII, los compositores italianos desarrollaron tanto la ópera como la música sacra. Así como la cantata italiana se parecía a una ópera de concierto, la ópera se convirtió en una especie de cantata escenificada. La producción creció sin límites y con cada representación se renovó el interés por un género del que no existía un repertorio a repetir en varias ciudades, porque los teatros insistían con montar novedades. Por eso se valoraba mucho a los compositores prolíficos, capaces de crear tres o cuatro óperas por año.

  • Johann S. Bach compuso numerosas cantatas sagradas, en total ocho ciclos completos de 58 composiciones. De ellas se conservan 200. También compuso varias cantatas con textos profanos, que llamaba dramas musicales, para las cuales en ocasiones usaba otras obras propias.

  • Arthur Rubinstein fue un verdadero prodigio, debutó en público a los siete y cuatro años después fue presentado a Joseph Joachim, el gran violinista y amigo de Johannes Brahms. Joachim quedó tan impresionado con el niño que decidió asumir la responsabilidad de su formación musical. A los 13 años Rubinstein debutaría formalmente en Berlín, en enero de 1908 lo haría en el Carnegie Hall y luego comenzaría una gira por los Estados Unidos.

  • El compositor de origen ruso Nikolái Rimski-Korsakov y tendencia nacionalista, formó parte de los llamados Cinco Rusos junto a Mussorgski, Cui, Balakirev y Borodin. Fue un deslumbrante orquestador y pedagogo. Se destacó como autor de óperas de gran colorido armónico y tímbrico.

  • El compositor alemán Félix Mendelssohn fue considerado uno de los precursores del romanticismo musical. Adquirió una formación clásica inspirada en Palestrina, Haendel y especialmente en J. S. Bach, cuya figura redescubrió con La Pasión según San Mateo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Finlandia

    Jean Sibelius

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 14 - 05 de diciembre de 2010

  • La mamma morta

    Monserrat Caballé (Maddalena)

  • Música para los reales fuegos artificiales

    Georg F. Haendel

  • Sinfonía Nº 7

    Allegretto

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Nº 1 - 05 de septiembre de 2010

  • Concierto para violín Nº 4

    Georg Philipp Telemann

  • Suites Nº 1 "La Arlesiana"

    Prelude

Intérpretes

Voces

Rosita Quiroga

Rosita Quiroga

En La Boca, de la mano de un maestro ejemplar, Juan de Dios Filiberto, vecino y amigo de la familia Quiroga, Rosita dio sus primeros pasos con la guitarra a la edad de siete años. El tango no era por entonces cosa de niñas. De modo que la joven Rosita se inició en el arte del canto al compás de los valsesitos, la zamba y la canción campera. Cantaba en reuniones y fiestas de familia. Eran los años de Filiberto y Quinquela Martín, La Boca festejaba ruidosos carnavales y Rosita, que vivía en una casa de chapa y madera, se mezclaba en las murgas del barrio.

Voces

Amelita Baltar

Amelita Baltar

No es fácil introducirse en el mundo artístico de Amelita Baltar, una figura del canto que se entronca en el tango por caminos no tradicionales. Ella no es la "piba de barrio" que alcanza notoriedad, después de haber pasado el examen de cantar ante familiares y amigos, de haber actuado en concursos que buscan "la nueva voz" o transitado boliches tangueros. Muchos la consideran un "invento" de Piazzolla, otros dicen apreciar en ella una nueva voz alucinada y sensual, enraizada en la canción rioplatense.

Músicos

Antonio Agri

Antonio Agri

Violinista, compositor, arreglador y director. Nació en Rosario. A lo largo de su carrera actuó con los principales referentes del tango. Formó parte del "Quinteto Nuevo Tango" junto a Astor Piazzolla por cerca de quince años. Integró la Orquesta Estable del Teatro Colón y en 1976 formó el conjunto de "Arcos Antonio Agri" con la idea de hacer tango sobre un modelo de música de cámara.

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