Sábado, 11 de Febrero de 2012

Clásica y Ópera | Ballet

Los ballets exóticos de Marius Petipa

Los ballets exóticos de Marius Petipa

Una inventiva inagotable, un olfato aguzado, un diplomático oportunismo. Fueron estos aspectos de su personalidad los que, en buena medida, aseguraron a Marius Petipa una larga y fortunada carrera al servicio de los Teatros Imperiales Rusos. De los muchos ballets que aportó al Teatro Mariynski de San Petersburgo y, en menor grado, al Bolshoi de Moscú, sobreviven sólo algunos pocos títulos...







Porque si bien no sería justo desestimar su talento o su formidable capacidad de trabajo, es inevitable pensar que estas cualidades, por sí solas, no habrían bastado para la pesada tarea de manejarse con un aparato tan enorme y complejo durante un tiempo tan prolongado. Ni para anticiparse o amoldarse, según el caso, a las tendencias en boga, y mucho menos aún para lidiar con las demandas caprichosas de las sucesivas y numerosas primeras bailarinas que le tocaron en suerte, una de las cuales fue su propia esposa.

De los muchos ballets que aportó al Teatro Mariynski de San Petersburgo y, en menor grado, al Bolshoi de Moscú, sobreviven sólo algunos pocos títulos. Pero a partir de ellos, de los rastros que han quedado de muchos otros y de los testimonios escritos, es posible inferir aquellos elementos claves de Petipa como creador: una pródiga imaginación dancística anudada, con mucha frecuencia, a un indudable sometimiento a los dictados del gusto de su época, ya fuera el gusto del público o el de sus superiores jerárquicos.

Los cuarenta y seis ballets originales que creó en Rusia provienen de distintas fuentes: cuentos de hadas, leyendas de la antigüedad griega o romana, episodios históricos, fantasías de diferente tipo, danzas nacionales de un distintos países. Esta diversidad temática no se corresponde, sin embargo, con una diversidad en el tratamiento formal. Hay ciertos rasgos constantes en Petipa, muy fáciles de reconocer aún para un espectador no avisado: el carácter multitudinario de sus obras, en el sentido de la utilización de un gran número de ejecutantes –divididos en rigurosos estratos jerárquicos– y la profusa utilización de divertissements, variaciones puramente dancísticas que se intercalan en la trama sin tener una vinculación precisa con ella.

Otro rasgo apreciable en Petipa es el gusto por los ingredientes exóticos, por los temas de procedencias remotas en el tiempo o en el espacio y hacia los que los espectadores petersburgueses, durante una época, se sentían especialmente inclinados. Esta predilección, sin embargo, no estaba acompañada por una exigencia de fidelidad respecto de la historia, los trajes, los peinados, las músicas o la atmósfera del tópico en cuestión. Acción (de danza, no necesariamente dramática), colorido, primeras figuras muy brillantes y numerosos bailarines en el escenario parecen haber sido los imperativos a los que el coreógrafo marsellés supo responder con habilidad.

Que una princesa egipcia de tal dinastía usara el mismo tipo de traje que la hija de un rajá o que una vivaz andaluza vale decir, el consabido tutú y las zapatillas de punta, con algún detalle agregado poco importaba. El "color local" se reservaba, en todo caso, para los personajes secundarios, y a otra cosa. Por lo demás, muchas de estas obras surgían de cuestiones que estaban, en cierto modo, a la orden del día y esa especie de aprovechamiento de lo que la realidad le ofrecía no parecía demasiado compatible con el rigor documental.

Así La bayadera, de 1877, fue inspirada a Petipa el viaje alrededor del mundo del príncipe de Gales y su estancia en la India. Roxane (1878) giraba en torno de un conflicto étnico en los territorios eslavos del sur (un tema de tanta vigencia en aquel momento como podría serlo ahora). El pretexto de La hija de las nieves (1879) era una expedición al Polo Norte, adonde por aquella época había llegado la expedición de Nordenskjold. Zoraya (1881) transcurría en la España medieval y respondía a la fascinación de sus contemporáneos por todo lo ibérico.

Hasta 1862, Petipa había sido primer bailarín y asistente de otros coreógrafos (sus compatriotas Saint Léon y Jules Perrot); también había creado algunas obras propias. Pero ese año dio un paso muy significativo en su carrera: en apenas seis semanas completó por en su carrera: en apenas seis semanas completó la elaboración de La hija del faraón, una obra una superproducción en realidad, para aplicar conceptos actuales que no sólo fue enormemente exitosa sino que estableció también aquellos elementos de espectacularidad y exotismo sui generis a los que recurriría luego con mucha frecuencia.

La hija del faraón estaba inspirada en un libro de Théophile Gautier, La novela de la momia, y en el libreto trabajaron Vernoy de Saint Georges y el propio Petipa. A lo largo de sus cinco actos el coreógrafo ubicó una gran cantidad de variaciones para el cuerpo de baile y los solistas y un grand pas para la primera bailarina, cuyo tutú estaba adornado con una flor de loto. Pero además introdujo un simún en el prólogo, procesiones, camellos, monos, una fuente de agua centelleante y un final apoteótico que sucedía en tres niveles y que mostraba al elenco completo de antiguos dioses. En realidad, el único detalle más o menos auténtico era la escenografía diseñada por Roller, el decorador oficial, que proyectó una espaciosa sala de altas columnas ornamentada con jeroglíficos reproducidos muy detalladamente.

El público recibió con enorme entusiasmo esta obra, que se representó una y otra vez a lo largo de varias temporadas. La música, que había sido compuesta especialmente por Cesare Pugni (y que no pretendía revestirse de ningún carácter egipcio), llegó a ser tan popular que sus livianas melodías fueron utilizadas durante mucho tiempo para cuadrillas y otros tipos de bailes de salón.

Gracias al éxito de La hija del faraón, el director general de los Teatros Imperiales sugirió a Petipa –que estaba comenzando a imponerse sobre su ahora rival Saint Léon– que creara un ballet en la misma línea.

El coreógrafo eligió un episodio de la vida de Candaules, antiguo rey de Lidia. El estreno ocurrió en Moscú, en 1868, y tuvo también un recibimiento clamoroso, ayudado por un contingente de balletómanos, admiradores de Petipa, que habían viajado especialmente desde San Petersburgo.

Por lo demás, en El rey Candaules Petipa continuó desarrollando la fórmula probada en La hija del faraón. Una escena, por ejemplo, reunía a dos ninfas, tres gracias, una bayadera, un negro, ocho mulatos, dieciséis bailarinas con sombrillas, treinta y dos pequeños estudiantes de la Escuela Imperial vestidos como esclavos y dieciocho varones con trajes lidios. Todos ellos se movían con pasos del vocabulario del ballet académico, a los que Petipa había agregado un leve toque oriental.

Casi diez años después, La bayadera, con sus ingredientes seudohindúes y escenas tan espectaculares como la del derrumbe del templo en el último acto, representó una suerte de culminación de esta vertiente.

Hoy integra ese puñado de ballets de Marius Petipa que continúa gozando de las preferencias del público y que impone a los repositores la difícil tarea de conservar el perfume original y sublimar a la vez aquellos elementos que hoy se verían irremisiblemente envejecidos.

Más Notas
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Maurice Béjart
Vaslav Nijinsky

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Breves

  • 10 de febrero de 1881: estreno en París de "Los Cuentos de Hoffmann" de Jacques Offenbach. La ópera es una adaptación de Jules Barbier y Michel Carré de varios cuentos del escritor Ernst T.A. Hoffmann. El primero tiene lugar con una muñeca mecánica, el segundo con la víctima del conjuro de un mago, y la tercera con una enferma moribunda. La historia comienza con un prólogo ambientado en una taberna.

  • 06 de febrero de 1903: nace Claudio Arrau, pianista chileno. Su nombre evoca una trayectoria musical casi infinita. No sólo porque siguió tocando hasta el día de su muerte sino porque su vida artística pareciera haber arrancado en algún punto de la segunda mitad del siglo XIX, como heredero directo de la tradición lisztiana.

  • 05 de febrero de 1887: se estrena "Otello", de Giuseppe Verdi. El mundo había pensado que "Aída" era el punto culminante pero también el punto final de la trayectoria creadora de Verdi. Pero "Otello" demostró que ambas cosas no eran ciertas. La Scala de Milán estrenó la obra y la velada se convirtió en un clamoroso homenaje al maestro de 74 años.

  • 01 de febrero de 1896: en el Teatro Regio de Turín se estrena "La Boheme" de Giaccomo Puccini. En la representación de la obra de Puccini dirigió la orquesta un joven que lo hizo de manera brillante. Fue leal al compositor hasta después de la muerte y 30 años después de La bohéme dirigió también el sensacional estreno de Turandot: era Arturo Toscanini.

  • 27 de enero de 1901: muere en Milán, Giuseppe Verdi. Compositor italiano dedicado en forma casi exclusiva a la ópera, género para el que compuso 26 obras. Su vida acompaña su obra: puede dividirse en tres períodos. El primero nace en sus comienzos y llega hasta el estreno de Il Trovatore y La Traviata en 1853. El segundo período concluye en 1871 con la composición de Aida. Tras una pausa de más de 15 años, compuso las obras de su último período: la ópera trágica Otello y la bufa Falstaff.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Preludio a la siesta de un fauno

    Claude Debussy

  • Astor Piazzolla (parte 2)

    Biografía

  • Danza húngara Nº 5 en sol menor

    Johannes Brahm

  • Nocturno Nº 2

    Frederic Chopin

  • Sinfonia Nº 25

    Wolfgang A. Mozart

  • Ah Si Ben Mio

    Franco Corelli (Manrico)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 8

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 13 - 28 de noviembre de 2010

Intérpretes

Músicos

Cacho Tirao

Cacho Tirao

Considerado el mayor embajador de la guitarra argentina en el mundo, Oscar Emilio Tirao había nacido el 5 de abril de 1941 en la localidad bonaerense de Berazategui, comenzó a tocar la guitarra a los 5 años, y a los 6 se presentó por primera vez en un programa radial. Artista reconocido a escala mundial, de una digitación asombrosa y una ductilidad sorprendente, Tirao grabó su primer disco solista en 1970 y a lo largo de su carrera dejó casi 40 registros. Falleció el 30 de mayo de 2007 victima de una enfermedad que lo mantuvo inmovilizado durante mucho tiempo.

Poetas

Eladia Blázquez

Eladia Blázquez

Nadie logró, como Eladia Blázquez, crear tangos con letra de tanto éxito -y en algunos casos aislados de tanta calidad- desde fines de la década del 1960, cuando la popularidad del género había caído en la Argentina a sus mínimos históricos. Sólo pueden comparársele algunos títulos del binomio Astor Piazzolla-Horacio Ferrer. Ella creó un tango canción verdaderamente nuevo, aunque sobre moldes no vanguardistas, con su rara habilidad para combinar notas y palabras.

Voces

Edmundo Rivero

Edmundo Rivero

Fue un cantor distinto, genial, adornado por una personalidad afable y señorial que lo hizo querido por todo el ambiente artístico y, lo que es más importante, por un público que lo recuerda y lo admira en cada uno de sus registros. Además Rivero fue compositor y autor de varios temas, y algunos tangos al modo reo y lunfardo. Rivero representa un caso singular en la extensa galería de cantores de tango. El registro de bajo, que contenía su voz, era una verdadera rareza en el género y, a la vez, algo poco apreciado por la pléyade tanguera, acostumbrada a los barítonos y tenorinos.

Buenos Aires, 11 de dic.

Día Nacional del Tango en Argentina

Fue el músico Ben Molar el que diseñó la idea para que el 11 de diciembre se celebre el Día Nacional del Tango, en conmemoración de las fechas del nacimiento de los creadores de dos vertientes de la música popular: La Voz, Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representantiva del tango, y La Música, Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.

Nueva York, 03 de nov.

Diego El Cigala busca conquistar Nueva York con su nueva propuesta musical

El cantaor español Diego El Cigala, que llegó hoy a Nueva York con su espectáculo "Cigala & Tango", aseguró a Efe que le hace "mucha ilusión" presentarse en una ciudad "donde se cuece tanta música" y a la que quiere conquistar con su nuevo proyecto musical. El concierto, en el teatro Town Hall, marca su regreso a la ciudad, donde debutó hace seis años, a la que considera "fascinante" y a donde llega como parte de su primera gira de conciertos en Estados Unidos, tras exitosas presentaciones en varias ciudades como Miami (Florida), en un año que considera como el mejor de su carrera.

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